Categoría: Evangelio

Episodio #3: Extendiendo el Reino

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June 5, 2019

¿Cuál es el propósito por el cual Dios creó a la familia? ¿Cómo entender los roles de padres e hijos? Seguimos con los siete principios de la crianza reverente. ¡No te lo pierdas!

Transcripción:

Esta semana estuve pensado en la gran bendición que tenemos como mamás creyentes porque no tenemos que vivir en temor sobre el futuro de nuestros hijos. Cuando estudiamos grandes verdades como las que vimos la semana pasada, podemos tener consuelo y confianza para el futuro de nuestros hijos.

En el episodio #2 hablamos sobre la suficiencia de Dios y sus recursos para nuestra crianza, y vimos los primeros tres de siete principios fundamentales para una crianza bíblica. Esas tres verdades son las siguientes:

  1. Dios es el creador y autoridad suprema sobre la familia.
  2. La Palabra es el recurso esencial y suficiente para la crianza.
  3. La reverencia debe ser el estilo de vida que los padres vivamos en la crianza.

Si no pudiste escuchar ese episodio, te animo a que lo hagas porque este episodio #3 se basa, o es una continuación, mejor dicho, de esos tres principios que vimos la vez pasada. Vamos a entrar inmediatamente al principio #4.

  1. La familia fue creada para extender el reino de Dios en la tierra.

¿Alguna vez te has puesto a pensar por qué Dios nos hizo en familias? ¿Porque estamos todos en grupitos? ¿Por qué no en grupos enormes donde todos nos ayudamos entre todos a criar a los hijos? ¿Has meditado alguna vez sobre el hecho de que Dios inventó la familia? Fue idea suya. Y no solamente fue idea suya. Él estableció la familia antes de que existiera el pecado. Lo vemos en Génesis 1:27-28 donde dice que: “Dios creó al ser humano a su imagen; lo creó a imagen de Dios; hombre y mujer los creó. Y los bendijo con estas palabras: ¡Sean fructíferos y multiplíquense; llenen la tierra y sométanla” (NVI).

Aquí tenemos, sí, la institución de la familia, y también vemos parte del propósito original por el cual Dios estableció la familia. Esta familia, en comunión perfecta con su Creador, tendrían hijos, multiplicarían la población de la tierra, e irían avanzando el reino de Dios sobre la tierra. Entonces el propósito original de Dios antes de la llegada del pecado fue que cada hombre, cada mujer y cada hijo nacido a ellos participaran en avanzar el reino de Dios.

Pero luego sucedió Génesis 3. Adán y Eva cayeron en pecado. Todo cambió. Pero realmente no todo cambió. Dios inmediatamente puso en marcha un plan, un plan que llamamos “el plan de redención”. Y dio una promesa también, de que la simiente de la mujer vencería la maldad. En este plan de redención que llamamos el evangelio, Dios ha permitido—está permitiendo—que padres y madres cristianos vivamos nuestro rol. Seguimos con el mismo propósito de avanzar el reino de Dios en la tierra.

¿Puedes decir que vives en el evangelio, que entiendes el evangelio? ¿Puedes decir que eres una hija de Dios que ha abandonado su pecado, que ha puesto su fe exclusivamente en Cristo para perdón de tus pecados? Si es así, ahora tú debes tomar ese mismo evangelio como el lema de vida para tu hogar, tu familia e incluso tu vida personal. Esto es lo que el evangelio debe hacer en nuestras vidas.

Ahora el hecho de que Dios haya creado a la familia con el propósito de extender el reino sobre la tierra nos convierte a nosotras las mamas, a nuestros esposos los padres, en representantes, o embajadores, de Dios en el hogar. Esto es sumamente práctico, aunque suena súper teórico: ¡U, embajadoras! No. Esto es muy práctico. Esto significa que yo soy una de las vías principales por la cual mis hijos van a conocer a Dios, que van a entender la vida, por qué fueron creados, todo eso.

La salud espiritual de la familia brota realmente de la devoción personal que mi esposo y yo tenemos con Dios, e incluso también de nuestro compromiso de cuidar la relación más importante en el hogar, que es el matrimonio. Cuidar mi matrimonio, entender el impacto que mi matrimonio tiene sobre mis hijos, va a permitir que seamos esos representantes en nuestro hogar.

También Dios estableció la institución de la iglesia. La iglesia juega un rol súper importante en extender el reino de Dios sobre la tierra, empezando desde mi hogar. Si mi familia no está comprometida con una iglesia local, a mis hijos les va a faltar un elemento esencial en entender cómo se extiende el reino de Dios sobre la tierra. Hablaremos más de la iglesia local en otros episodios.

  1. Los hijos son personas independientes y pecadoras, necesitadas de arrepentimiento y fe.

¿Sabes qué? La perspectiva fundamental de doctores, psicólogos, y maestros inconversos sobre la naturaleza de mi hijo es lo opuesto a la perspectiva bíblica. Cada consejo que dan, cada método que sugieren para cambiar conducta, todo eso está basado en una premisa errónea sobre la esencia básica de mis hijos.

El omnisciente diseñador de mi hijo declara que cada persona que nace sobre la faz de la tierra hereda la naturaleza caída de Adán. En 1 Corintios 15:22 vemos eso. También en Romanos 6:20 dice que mi hijo esta esclavizado. Tengo que permitir que esta verdad cambie mi manera de pensar, que llegue a lo profundo de mi corazón, porque esto va a impactar mucho mi crianza.

Si yo creo la mentira que mi hijo es inocente y bueno, yo no voy a entender lo que es su verdadera necesidad. ¿Cómo voy a apuntarle a la situación verdadera de su problema, de su pecado, si yo no creo que él tenga ese problema? ¿Sabes que un bebé es capaz de exigir algo que no necesita? Porque es una persona egoísta. ¿Sabes que un niño de dos años es capaz de manipular y engañar para lograr lo que él quiere?

No podemos creernos las mentiras que nos dicen las filosofías modernas de la crianza. Dios es claro cuando declara la naturaleza que nuestros hijos tienen, y que nosotros tenemos también. Y si esto es verdad, esto significa que el problema que mi hijo tiene no es principalmente conmigo. Es con Dios. El pecado lo separa de Dios.

Tu hija puede crecer y llegar a ser una bailarina famosa, o una gran maestra de niños, o una doctora exitosa, pero si ella no llega a reconocer su condición perdida y su falta de poder salvarse a sí misma, tú la habrás perdido. Tenemos que aceptar la verdad de que nuestros hijos son personas independientes que un día se pararán delante de Dios sin que mamá esté ahí para defenderlos. Ellos darán cuentas a Dios.

Si entendemos esto, vamos a buscar que tengan un entendimiento bíblico de su verdadera condición. En lugar de buscar aumentar su autoestima, buscaremos aumentar su “Dios estima”. Dejaremos de ponernos en el centro de este proceso de crianza porque reconoceremos que solamente somos representantes de Dios en sus vidas.

  1. Los padres son la autoridad en el hogar para disciplinar y discipular.

El principio número seis es: los padres son la autoridad en el hogar para disciplinar y discipular. Hay una reacción que esta generación tiene contra el estilo de crianza de generaciones pasadas. Creo que el asunto clave es la autoridad. Históricamente, ha existido mucho abuso de autoridad en la disciplina de padres hacia sus hijos, incluso de jefes, o de pastores hacia su congregación. Entonces hoy en día la reacción ha sido extrema, y no es popular ejercer autoridad en ningún ámbito. Por eso en muchas escuelas hay trabajos en equipo, y hay facilitadores, porque es “malo” creerte una autoridad.

Parte del problema aquí es que el mundo equivale autoridad con superioridad. Dice: “Es que, si tú dices que eres autoridad, tú estás diciendo que eres mejor”. Pero Dios no enseña esto en cuanto a la autoridad en su Palabra. De hecho, Dios mismo es nuestra autoridad suprema. Él, en Romanos 13 y 1 Pedro 2, establece autoridad humana en cada área de la sociedad. La sumisión en la vida cristiana es clave.

Tú y yo como mamás tenemos que entender que Dios nos da autoridad (obviamente, bajo la autoridad de nuestros esposos) en el hogar, y un día vamos a dar cuenta por esta autoridad que él nos ha dado. Piensa un momento en Efesios 6. Estoy segura que conoces este pasaje. En Efesios 6:1-2, Dios les dice a los hijos que “obedezcan y honren a sus autoridades”. En el versículo 3 les da una promesa de una vida bendecida. Pero en el versículo 4 nos habla a los padres. No podemos leer el 1-3 sin tomar en cuenta el 4. Y no podemos leer el 4 sin tomar en cuenta el contexto de 1-3.

Es imposible que tus hijos por su cuenta, solos, obedezcan y honren sin que tú les enseñes, sin que tú les exijas eso. Yo tengo una responsabilidad grande en el hecho de que mis hijos puedan experimentar la promesa que tiene Efesios 6:3. Tú puedes practicar la autoridad en tu hogar desde que tu bebé nazca. Vamos a desarrollar esta idea en un podcast futuro.

Pero por ahora solamente quiero decirte que cada vez que tú exiges sumisión preparas a tus hijos para someterse a Dios. Estás entrenando a futuros adultos sumisos a Dios. Cada vez que aplicas disciplina amorosa que restaura su relación de tus hijos contigo y ablanda ese pequeño corazón duro, estás reflejando el amor de Dios que va a estar santificándolo a tu hijo toda su vida. El amor disciplina. Te animo a que estudies Hebreos 12 para ver más de este tema. El amor no deja que un corazón rebelde siga su senda peligrosa. Este es un don que podemos dar a nuestros hijos.

Rápidamente vamos a ver el último principio.

  1. La meta es formar creyentes que glorifiquen a Dios y disfruten de él para siempre.

Todas las filosofías de crianza secular se basan en criar hijos que sean buenos ciudadanos, emocionalmente equilibrados, felices en esta vida. Pero Dios nos presenta un cuadro mucho más trascendente. Nos creó para glorificarle. Isaías 43:7 dice: “Todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice”. ¡Este mundo no es mi hogar, ni es el hogar permanente de mis hijos! Un día mi hijo se va a parar delante de Dios. ¿Habrá glorificado a Dios con su vida? ¿Esta es la meta que tengo para mis hijos?

¿Es aceptable desear que sean emocionalmente equilibrados, socialmente amables, económicamente estables, todas esas metas que el mundo tiene para sus hijos? Claro que es bueno desear eso. Eso es natural; nadie quiere mal para sus hijos naturalmente. ¿Pero con qué fin deseo esas cosas? Si nosotros como padres vivimos para el éxito y comodidad terrenal nosotros mismos, en nuestra vida personal, no vamos a criar hijos en preparación para la vida eterna.

Tenemos que entender que cada conversación, cada regaño, cada decisión que nuestros hijos nos vean haciendo, cada actividad que hacemos con ellos les comunica nuestra meta de vida. Esto implica que yo tengo que ver la crianza como discipulado, como preparar a mis hijos para la eternidad. Dios tiene objetivos eternos para tus hijos, espirituales. Entonces como madres tenemos que someter nuestras metas y nuestros métodos a esos objetivos. La conducta de mis hijos fluye de su corazón. Debo enfocarme en pastorear y guiar ese corazón hacia Cristo. Así podrán llegar a disfrutar de Dios al creerle, amarle, obedecerle y servirle de todo su corazón.

Vivir en el temor de Dios, en la reverencia, en nuestros hogares diariamente, parece ser una tarea imposible, pero Dios quiere que procuremos hacerlo en total dependencia sobre él. Salmos 115:11 dice: “Los que temen al Señor, confíen en él; él es su ayuda y su escudo” (NVI).

Esta semana yo te reto a evaluar tus motivaciones y prioridades. ¿Tú te ves como representante de Dios en tu hogar? ¿Entiendes y aceptas la verdadera condición y necesidad de tus hijos? Pídele al Señor que te permita vivir el evangelio en tu hogar.

En el próximo episodio, por cierto, hablaremos de eso: el evangelio y nuestros hijos. Si quieres ver los siete principios que hemos en este episodio y el previo, puedes verlos en la página crianzareverente.com.

Que Dios te sostenga esta semana en tu crianza.

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Autor

  • Susi es la fundadora de Crianza Reverente y anfitriona del podcast, mamá de un adolescente y dos adultos jóvenes, y esposa de Mateo Bixby, uno de los pastores de Iglesia Bautista la Gracia en Juarez, NL, México. Juntos colaboran también en la Universidad Cristiana de las Américas en Monterrey, NL.

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