Ep 145: Tu familia confiada delante de un Dios veraz, con Daniel y Marisol López

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octubre 24, 2023

Tus hijos están creciendo en un mundo que no sabe definir la verdad, que cree que cada persona tiene su propia verdad, y que se burla de quienes confían en algo fuera de sí mismo para su estabilidad. El Dios delante de quien estamos criando es completamente verdadero en la esencia de su carácter, y esta es la fuente de estabilidad emocional y espiritual para los padres, y para los hijos. ¿Cómo es que la veracidad de Dios impacta nuestro diario vivir en la crianza? Escucha este episodio para aprender más.

Descarga aquí la hoja de ayuda para devocionales familiares

CONTENIDO DE LA HOJA DE AYUDA:

Atributo de la semana: Dios es veraz

¿Qué significa? La veracidad, que incluye también la fidelidad de Dios, es el atributo por el cual sabemos que Él es el Dios Verdadero, y que todo su conocimiento y sus palabras son, a la vez, verdad y norma suprema de verdad.

Sugerencias para dos días de devocional familiar:

Día 1) Leer Efesios 4:25.

Preguntas para niños pequeños: ¿Qué dice la Biblia que debemos hablar con el prójimo? ¿Ha habido ocasiones dónde no has hablado la verdad? ¿Por qué no debemos decir mentiras?

Preguntas para niños más grandes: ¿Qué significa para ti que Dios sea fiel a su palabra? ¿Cómo cambia tu manera de confiar en Dios el saber que Él no miente? ¿Por qué al hijo de Dios se le incentiva a practicar la verdad, o que digamos siempre la verdad?

Día 2) Leer Hechos 5:1-11.

Preguntas para niños pequeños: ¿Que hicieron Ananías y Safira? ¿A quién le estaban mintiendo Ananías y Safira? ¿Tenían la oportunidad de decir la verdad? ¿Por qué debemos hablar verdad?

Preguntas para niños más grandes: ¿Qué crees tú que motivó a mentir a Ananías y Safira? ¿Puedes ver la misericordia de Dios en este pasaje? ¿Por qué crees que la Biblia nos llama a hablar verdad?

Texto para memorizar esta semana:

1 Juan 5:20 “Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna.”

Motivos de oración y adoración:

  • Te alabamos, Señor, porque tú eres verdad, porque tenemos un Dios fiel.
  • Gracias Padre, porque tu palabra es verdad, y aun cuando los tiempos cambian, podemos descansar en que tu palabra es segura.
  • Te pedimos que nos ayudes a recordar tu verdad cada día en medio de las luchas diarias, las tentaciones y las mentiras que este mundo nos quiere enseñar.
  • Ayúdanos a nosotros como padres a ser fieles en modelar, y ser congruentes con, lo que tú has hecho en nuestras vidas y lo que enseñamos cada día a nuestros hijos.

Transcripción: 

Susi: Continuamos hablando sobre el carácter de nuestro Dios, y cómo nos impacta cada atributo a nosotros, y también a nuestros hijos. Hemos hablado de nuestra familia delante de un Dios eterno, autosuficiente, sabio y otros atributos más. Hoy nos toca hablar de un atributo de Dios que es muy cercano a mi corazón. Ha impactado mucho mi relación con Dios, yo creo que de una manera muy contundente: Dios es veraz.

Estoy expectante de lo que vamos a aprender hoy y feliz porque me acompañan aquí grandes amigos de nuestra familia y colaboradores en el ministerio, Daniel y Marisol: Daniel López y Marisol Rojo. Gracias, amigos, por invertir en nosotros de esta manera. Bienvenidos a Crianza Reverente. Creo que es la primera vez, ¿no?

Daniel: Es la primera vez para mí, pero creo que Mari ya tiene una ocasión.

Susi: Sí, esta es la segunda vez para Marisol, y la primera vez para Daniel. Estuviste en un episodio, Mari, sobre la inteligencia emocional, ¿verdad? ¡Hace mucho tiempo!

Marisol: Sí, al principio.

Susi: Bueno, Daniel es uno de los dos compañeros pastores de mi esposo en Iglesia Bautista la Gracia; son tres pastores en la iglesia. Y Marisol ha sido mi amiga por muchos años, y compañera esposa de pastor por casi siete.

Daniel: Sí, en octubre.

Marisol: No soy muy buena para las fechas, pero sí.

Susi: Sí, casi siete años ya. También ya llevamos años colaborando todos juntos en el Instituto Universitario Cristiano de las Américas, donde ustedes saben, mi esposo y yo hemos estado por más de 20 años. Así que aquí no hay secretos. Nos conocemos muy bien. De hecho, ¡me entra la tentación de que contemos anécdotas sobre Mateo porque no está aquí para defenderse!

Daniel: ¡Es probable que aprovechemos la oportunidad para hacerlo en alguna otra ocasión!

Susi: Bueno, vamos a mejor entrarle en materia. Primero, Dani, cuéntanos cuántos años llevan ustedes de casados y ¿tienen hijos?

Daniel: Sí. Digo, si nos invitaste a lo de crianza, ¡esperemos que tengamos hijos! Tenemos 11 años de casados ya, y el Señor nos ha permitido tener dos niñas: Sara, de 7 años, y Elisa de 2, casi 3 cuando grabamos este episodio.

Susi: Casi 3. ¡Dos, casi 13, se me hace!

Daniel: ¡A veces se comporta como tal!

Susi: Como una pequeña adolescente. ¡Me encanta! Y Mari, a ver, dinos cómo el hecho de ser madre te ha hecho más consciente de tu necesidad de conocer a Dios, ya que estamos hablando de conocer a Dios.

Marisol: Esta pregunta, cuando estaba pensando en ella, dije: “Uf”, porque yo creo que mi mayor reto como mamá es ser congruente en reflejar a Cristo en mi vida. Ya sabes; uno siempre tiene ese reto cada día de decir: “Quiero reflejar a Cristo”. Pero estás dando el devocional y diciéndole a tu hijo: “Dios es bueno”, y cinco minutos después estás ya enojada, diciéndole: “¿Por qué no hiciste lo que te mandé hacer?”

Creo que eso es lo que más me humilla. Eso es lo que cada día me hace depender del Señor, ir a él, y el Espíritu Santo diciéndome: “No estás haciendo las cosas que debes de hacer”.  Y eso me hace ir a los pies del Señor y estar en constante oración, y saber que, si no viene de él, yo no voy a poder reflejarle. No voy a poder ser congruente en mi vida con el Señor y en la forma en que trato a mis hijas.

Susi: Creo que nos pasa a todos los padres. La crianza nos exige congruencia, y es tan difícil ser congruente. Vamos a empezar a hablar acerca de este atributo de Dios tan importante: el hecho de que Dios es veraz. ¿Qué significa, Dani? ¿Qué significa, según la Biblia, que Dios es veraz?

Daniel: Yo creo que es uno de los atributos más importantes de Dios. Es como una base, como un sustento. Cuando estamos hablando de veraz, realmente no es una palabra tan típica que usamos mucho. Yo nací en Sinaloa, y mis padres viven en un pueblo, o ciudad—un pueblo que quiere ser ciudad—y por nuestra calle siempre pasaba un carrito de las noticias que vendía el periódico, el diario.

El eslogan de ese diario era El debate: la noticia veraz y oportuna. Yo, escuchándolo de 6 años, 7 años, no entendía qué era veraz y oportuno, y por qué lo destacaban en las noticias, hasta que le pregunté a mis padres qué significaba esto. No recuerdo quién me contestó, si mi papá o mi mamá, y me dice: “Bueno, pon un sinónimo: nada más es verdad y a tiempo”. Son cualidades que las noticias deberían de tener.

Cuando estamos hablando de la veracidad o de la verdad de Dios como un atributo, es algo que a él lo define. Dios es verdad. Dios es verdad, y eso tiene muchísimas implicaciones para nosotros como creyentes, y para cualquier persona que está buscando el sustento de su vida. Saber que Dios es verdad es vital. Porque si no, todo esto se cae. Entonces sí, esta es una de las características, o atributos, podría decir principales, de Dios.

Nosotros nos podríamos identificar con diferentes atributos o características que destacan de nosotros. Por ejemplo, yo podría decir: “Daniel, el chaparrito”. Y podría haber otras, pero “chaparrito”—aunque yo pusiera tacones o plataformas, voy a poder ganarle un poquito de altura, pero al final de cuentas me voy a quitar eso, y sigo siendo Daniel, el chaparrito.

Porque podríamos decir: “Daniel, el gordito”, y eso también se cumple, ¿verdad? Pero aquí la diferencia es que esa cualidad la puedo perder. Puedo pasar de ser Daniel, el gordito, a Daniel, el flaquito. Sin embargo, Daniel, el chaparrito—siempre se va a quedar. Eso es algo de Dios. Dios es verdad, y es algo que no cambia, sino que está ahí. Es parte de su esencia, y nunca lo vamos a perder.

Dios mismo, cuando estamos leyendo las Escrituras, en diferentes pasajes, él denota esta cualidad como algo propio. En Isaías—nosotros actualmente, cuando grabamos esto, estamos estudiando Isaías en la iglesia—Dios en el capítulo 65 dice: el Dios veraz. El Dios verdadero. Él se identifica y ha tomado esa cualidad como algo personal, algo de él. Eso es súper importante.

Juan también describe Jesús mismo hablando acerca de Dios, explicando quién es Dios, y qué él está haciendo aquí. Capítulo 17:3 dice: “Y esta es la vida eterna, que te conozcan a ti”. Jesús está diciendo que puedan conocer al Padre, y termina con esta frase: “el único Dios verdadero”. Saber eso es súper importante para nosotros.

Realmente que Dios es verdad, que Dios es veraz, sí tiene muchas implicaciones. Cuando nosotros lo queremos conocer, cuando queremos poner nuestra confianza en alguien, buscas alguien que pueda sustentar eso que nosotros necesitamos. Y cuando hablamos de que Dios es verdad, es en su carácter, en su esencia.

Y luego, lo que Dios dice, nosotros lo tenemos en su Palabra, y podemos confiar que la Palabra de Dios es verdadera. Ahí tenemos todo lo que el Señor quiere para nosotros. Esto es algo bien importante, porque muchos sí reconocemos que la Palabra de Dios es verdad. Lo podemos aceptar tranquilamente. Pero cuando decimos eso, estamos convirtiendo a la Palabra en la regla. Lo que Dios dice es lo que va a medir a todo lo que existe. Eso incluye a nosotros: lo que nos dice acerca de nuestra persona, de quiénes somos nosotros, de nuestro actuar, de nuestro andar, y en el tema que vemos incluye ahorita: cómo estamos creando a nuestros hijos, qué les estamos dando.

Y cuando vemos ahora a Dios…Dios es verdad; Dios es el que no se mueve, el que no miente, lo comparamos con nosotros y quedamos muy mal parados. ¡Híjole! Yo no estoy tan seguro de que yo cumpla esas cualidades.  De hecho, Números habla de esta verdad. Números 23:19 dice: “Dios no es hombre para que mienta”. Nos está dando dos verdades. Número uno: Dios no miente. Número dos: el hombre sí miente. Ahí demuestra lo diferente que somos. Dice: “Él dijo, ¿y no lo hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?”

Cuando como personas, como padres, como creyentes, estamos buscando el sustento que necesitamos, dónde depositar nuestra confianza, este pasaje debería de hacernos descansar. Todo lo que el Señor ha dicho, lo va a hacer. Eso implica lo bueno, las promesas que nos ha dado, pero también que nos va a pedir cuentas y que va a tener un juicio sobre las personas. Deberíamos de estar mucho, mucho, muy atentos a esto.

Sí, podemos confiar en quién es nuestro Dios, en que él es verdad, que él no cambia, que podemos depositar nuestra confianza. Y si él dice algo, pues es garantía de que lo va a cumplir. Podemos descansar en esto. Les mencionaba hace un momento de cómo su Palabra se convierte en la regla: lo que él dice, eso es el estándar que deberíamos de seguir.

Pero ¿qué pasa con nuestra época el día de hoy? Las verdades ya no son absolutas. Aquí, de hecho, hablar de verdades absolutas, la gente te va a decir: “A ver. ¡No, no, no!”

Susi: Eres ya extremo.

Daniel: Exactamente. Ahora estamos en lo relativo. Tal vez para ti, Susi, esto es verdad. Para mí lo es otra cosa, y para mi esposa, es otra.

Susi: “Tú tienes tu verdad”.

Daniel: “Tú tienes tu verdad”. Exactamente.

Susi: Cada quien tiene su verdad.

Daniel: Y tú le dices: “A ver. No es lo que tú pienses, o lo que ella piense, o lo que yo piense. Es lo que Dios ya ha establecido como regla, y lo ha dejado en su Palabra”.

Susi: No es soberbia intelectual decir que yo tengo la verdad, porque no estoy diciendo que la fuente de verdad es dentro de mí, sino que estoy diciendo: “Tengo una fuente de verdad, y confío en esa fuente”.

Daniel: Sí. Y eso es bien interesante lo que acabas de decir, en especial, dependiendo de la edad de los hijos a los que estemos criando, porque probablemente Sara, a sus 7 años, no me va a cuestionar de esta forma: “A ver, papá, ¿por qué tú dices que eso es verdad?” Pero alguien que está criando a un adolescente, probablemente sí. “A ver, papá, ¿por qué me dices eso? ¿Por qué mi mamá dice esto que tengo que hacer, o lo otro?” Eso sí nos puede pegar.

Debemos de estar bien atentos a lo que el mundo está enseñando, y lo que nuestros hijos están escuchando. Ahorita en nuestro contexto en México, en la fecha que grabamos, es polémica la educación que estamos hablando, porque salieron unos libros nuevos que parece que nada…está ahí todo; ¡casi los niños pueden educarse solos, más o menos!

Susi: Sí, que no hay verdad, y que cada quien…sí.

Marisol: Cómo tú te sientas. Si te sientes hoy una mariposa; eres mariposa. Te sientes mañana de otra forma, así puedes ser.

Susi: Sí. Y suena, en cierto sentido…en un principio, a lo mejor no suena tan peligroso. Pero va totalmente en contra de la idea bíblica de que tenemos un Dios, y él es verdad, y él ha revelado su verdad en su Palabra. Va totalmente en contra.

Daniel: Y el mundo lo está negando. Abiertamente está diciendo: “No puede existir una regla”, sino cada quien va a tener lo suyo. Y ahí están creciendo nuestros hijos. Ese es un peligro que nosotros deberíamos estar súper alertas. El mundo dice: “Dios no es verdad. Él no establece los parámetros; nosotros establecemos los parámetros, y lo que nosotros queremos hacer”.  Es difícil que nuestros hijos puedan aceptar esta verdad también, de “necesitas someterte a lo que el Señor nos ha dado en su Palabra, porque somos su creación”.

Susi: Y porque es un reflejo de quién es él.

Daniel: Claro.

Susi: No es que solamente tenemos un libro que dice algo y tenemos que obedecerlo. Porque hay libros por ahí que otra persona pudiera querer obedecer. ¿Por qué este libro es nuestra regla de verdad? Porque es la revelación de una persona quien es Dios en tres personas, y como es un reflejo de quién es él, es la revelación de él, por eso lo abrazamos como nuestra verdad.

Daniel: Sí. Y es bien importante que podamos llevar a nuestros hijos a conocer esa verdad. Y la mejor forma de hacerlo es el evangelio. Para que nuestros hijos puedan verdaderamente poner su confianza en el Dios verdadero, necesitan de la obra de transformación en su corazón. Nosotros no lo vamos a hacer por más instrucción que demos, por más reglas que nosotros podamos hacer, por más amorosos que nosotros podamos ser.

Son cosas importantes que debemos hacer, pero debemos llevar a nuestros hijos al evangelio para que entonces sus ojos sean abiertos y puedan ver esas preciosas verdades en su Palabra, y confiar en Dios, poner su confianza en Dios. Es un reto también para nosotros como padres. No es como nosotros ya lo sabemos todo y ya es fácil para nosotros. No. Es un reto también para nosotros, pero también buscar y que pueda hacer impacto en la vida de nuestros hijos.

Susi: ¿Este atributo de Dios es un atributo que nosotros podemos imitar? ¿Es un atributo comunicable de Dios?

Daniel: Sí. No es sencillo, obviamente, pero sí. De hecho, su Palabra nos llama a que le imitemos en esta forma, que nosotros nos alejemos de la mentira. Nos dice su Palabra que empecemos a dejar ese viejo hombre que estaba acostumbrado a mentir y hacer tantas otras cosas. Ahora tenemos la responsabilidad como sus hijos, y que el Espíritu mora en nosotros, andar en verdad. Así deberíamos de andar.

Probablemente ahorita hablemos un poquito más de eso, pero nuestros hijos son nuestros policías de la verdad. Van a andar ahí checando: “¿Mi papá dijo la verdad?” El típico ejemplo que hemos escuchado tantas veces, con el tránsito probablemente, o con el cobrador que llegó: “Dile que no estoy”. Sí, es algo que debemos hacer, y cuidado que nuestros hijos están observando esas cosas.

Susi: Cuando pensamos en la verdad, la fidelidad es vivir conforme a una verdad. Porque creo que sí podemos ser personas fieles. Podemos ser personas fieles a otras personas, a una convicción. Creo que esa es una manera en que podemos reflejar este atributo de Dios incluso a nuestros hijos: que sepan que cuando nosotros decimos algo, es verdad. Sí se va a hacer, y si no se hace, entonces pedimos perdón, porque entendemos que no cumplir mi palabra es no reflejar la verdad. Es no ser fiel. Va en contra de Dios. Es un pecado porque va en contra del carácter de Dios. Quizás eso es una manera también en que ese atributo de Dios es comunicable.

Daniel: Recordemos que nosotros somos representantes de Dios delante de nuestros hijos. Si nosotros les estamos diciendo todo el tiempo que ellos deben obedecer, que ellos deben de practicar la verdad, que no deben de practicar la mentira, pero nosotros lo hacemos, va a crear un conflicto en la mente de nuestros hijos. “A ver, me estás presentando un Dios que tú los domingos vas y adoras y pareces muy bien, pero entre semana no hay verdad. Hay más mentira que verdad”. Sí deberíamos de cuidar ese aspecto personal, y no solamente porque nuestros hijos vean al papá perfecto, sino porque eso glorifica a Dios. Dios nos pide eso de nosotros.

Susi: Exacto, sí. Mari, ¿cuáles serían algunas situaciones comunes, oportunidades que quizás sean experiencias comunes entre padres, donde podemos intencionalmente enfatizar o vivir o hablar de este atributo de Dios?

Marisol: Sabes, a mis hijas les gusta mucho la música, y cantar canciones infantiles, y de Disney. No les gusta ver las películas; es algo que no les gusta. Bueno, a la mayor el suspenso le causa muchísimo conflicto y no le gusta verlo. Pero el otro día estábamos escuchando una canción de Coco. Coco es una película que habla sobre el Día de los Muertos y sobre cómo festejamos el Día de Muertos.

Y mi hija me preguntó de qué hablaba Coco, porque sólo escuchamos la canción. Yo le estaba explicando que hablaba sobre el Día de Muertos, y que ese Día de Muertos ponemos un altar y esperamos a que los muertos vengan. Y ella me dijo: “Pero eso no es cierto, mamá. No regresan los muertos, porque nosotros vamos a resucitar con Cristo”. Me llamó mucho la atención, y ese fue un buen momento que tuvimos una conversación. Yo le dije: “Mira mi amor. Hay una teoría que dice que nosotros venimos del mono, y hemos ido evolucionando, y pues finalmente vamos a morir y ya, como Coco”. Se rio y me dijo: “Ay, mamá, ¿cómo crees que las personas van a creer que eso es verdad?”

Susi: Como que se le hizo ridículo.

Marisol: Sí, como que se le hizo ridículo. Creo que cuando conocemos la verdad, y se la enseñamos a nuestros hijos, ellos empiezan a cuestionar, o más bien, empiezan a encontrar respuestas a esas preguntas existenciales: ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy? ¿Cuál es mi propósito aquí? Creo que no necesita ser como una conversación bien formal.

Susi: Teológica, sí.

Marisol: Sí. Fue una conversación de: “Mira, mamá, ¿ellos creen eso?”, y en su mente ya estaba, y por eso se rio. Creo que Daniel hablaba hace un momento sobre que nuestros hijos viven constantemente en un mundo que les está diciendo que nada es…que esto es verdad. Dicen: “Bueno, esta es mi verdad. Esto es lo que yo siento. Esto es lo que yo pienso”.

Por eso es muy importante aprovechar esos momentos para decirles la verdad de la Palabra, decirles: “Esto es lo que Dios quiere para ti. Esto es el propósito”. Así que, respondiendo a tu pregunta de manera simple: en cada momento en el que puedas impactar la vida de tu hijo, en cada momento que resulte en una pregunta de ¿por qué ellos creen eso? Que pasa una situación en la escuela…a veces llegan y dicen: “Es que mi compañera dice que solo tiene mamá. Es que esta persona dice esto”. O cuando visitas a familiares que no son creyentes. “Oye, mamá, ¿por qué hacemos esto?”

Y claro, en la instrucción directa de la Palabra de Dios, en la instrucción en el tiempo de devocional, cuando vamos a la iglesia, saliendo de la Iglesia: “¿Qué fue lo que te enseñaron? ¿Cómo te lo enseñaron?” Creo que todas esas son oportunidades para enseñar la verdad. Hablábamos de esto, Daniel y yo, y decíamos: “Es que enseñarles la verdad a nuestros hijos es lo que va a traer seguridad en sus vidas”. Ya sabes, ahora es como que todo relativo.

Susi: No hay estabilidad.

Marisol: Sí. Y muchas personas dicen: “Es que queremos que tengan salud emocional, que estén bien”. Claro, los niños están confundidos porque no les han enseñado la verdad. No tienen una verdad absoluta. Ellos pueden ser un día una cosa; pueden ser otro día otra cosa. En esta época del sentimentalismo, de ¿cómo te sientes tú hoy? Porque inclusive los libros de texto…recuerdo cuando inició todo este movimiento de la inteligencia emocional, que hablamos hace mucho. Los libros de texto decían: “¿Cómo te sientes hoy?” Creo que eso hace que ellos crean que su verdad depende de lo que sienten.

Susi: Exacto. Piensas en salud emocional. ¿Cómo alguien va a tener salud emocional si todo es relativo, si no saben en qué o en quién confiar, y qué es verdad y qué no es verdad? Tanto deseamos salud emocional para nuestros hijos, pero nuestra falta de enfatizar la verdad, enseñar la verdad, creer la verdad, y estar dispuestos como mamá y papá de decir: “Yo no creo que lo que tu maestro dijo es verdad” (sin faltarle respeto, como un maestro), pero ayudar a nuestros hijos a entender que no todo lo que vayas a escuchar y ver—como tú decías, canciones, televisión, anuncios que ven por ahí, los amiguitos, los vecinos, de cualquier fuente—va a venir una mezcla de verdad y mentira, una gran mezcla. ¡Qué don podemos dar a nuestros hijos de criarlos con una verdad en la cual ellos pueden depender! Y no somos nosotros. Es la Biblia, y Dios, revelado en la Biblia.

Marisol: Sí, pensábamos en esto y decíamos: “Es que a veces los padres tenemos ciertas tendencias”. Por ejemplo, una de ellas que hablábamos es ser simplistas con nuestras respuestas. A veces, cuando te comentan algo que ven—es quizá un niño más grande de 12 o 13 años, y quizás puedes ver una pareja de homosexuales. Quizás se están abrazando, o algo así.

Yo he visto a mamás que literalmente les agarran los ojos a sus hijos y se los llevan. ¡El niño ya tiene 12 años! El niño sabe qué está ocurriendo. A veces somos simplistas en nuestra forma de actuar o de responder en ciertos momentos, cuando podría ser una oportunidad. Ese es una oportunidad para decirle a tu hijo: “Y tú, ¿qué piensas de eso? ¿Qué has escuchado de eso?”

Susi: “¿Sabes qué está pasando aquí? ¿Entiendes lo que esto implica, con la Palabra de Dios, lo que Dios dice?”

Marisol: Sí, y somos simplistas. Le cierro los ojos. Y si es un niño más chico: “Oye, mamá, en la escuela dijeron esto”. “Sí, sí. Ahorita estoy cocinando”. A veces esas son muchas oportunidades que el Señor nos pone para poder responder. Otra cosa que también decíamos era que quizá no tomamos el tiempo para escucharlos. Daniel tiene una muy buena frase ahí que le enseñó el hermano Jonathan.

Daniel: Sí. Es que esa es una lucha; cuando estábamos en ese tiempo, era: “Ah, no es tan importante”, pero ahorita, el dedicarles tiempo a nuestros hijos…somos bien egoístas. Te puedes dar cuenta en un aeropuerto, o en un centro comercial; los papás están inmersos en su celular y los niños por acá. Si me dice algo es: “Sí, sí, sí”.

Recuerdo esa plática que tuve hace años con Jonathan, y él estaba hablando acerca de su hija. Su hija estaba en la época del ¿por qué? ¿Por qué pasa esto? ¿Por qué me dices esto? y ¿Por qué? ¿Por qué? Y él dice: “Yo estoy dedicando el tiempo ahorita para que me escuche, para que después cuando yo le quiera dar una instrucción en su juventud, en la etapa difícil (que nosotros decimos), ella también me pueda escuchar, y ella me pueda dar el tiempo. Existe esa confianza.

Todos esos problemas que estamos viendo en la sociedad, les podemos decir: “Mira, esto dice la sociedad. Pero lo que es verdad está en la Palabra”. Y la podemos traer a nuestros hijos. Pero es una inversión que tenemos que hacer nosotros.

Susi: Sí. Esa combinación, que vean a mamá y papá confiados y en paz porque confían en un Dios verdadero, y su fuente de constante ánimo e instrucción es la Palabra de Dios. Yo creo que tenemos oportunidades tanto positivas como negativas. En la disciplina, cuando hay mentira, cuando no hay verdad, disciplinamos, pero también llamamos la atención, porque esto va en contra del carácter de Dios. Cuando vemos verdad en nuestros hijos, también podemos elogiarles en el sentido de decir: “Estás reflejando a Cristo. Estás reflejando el carácter de Dios”. Eso también es una buena manera de llevarlo adelante.

Bueno, como siempre, se nos está acabando el tiempo más rápido de lo que uno piensa, y quiero que lleguemos a algunas cosas prácticas que los padres pueden hacer. Porque lo que queremos es animar una mayor participación de parte de las familias en tener devocionales juntos. ¿Ustedes tienen algunos pasajes bíblicos que puedan recomendar, una, dos, tres veces en la semana, que papás quieran leer?

Daniel: Hay muchos, obviamente, que podríamos hablar. Por ejemplo, Efesios 4:25. “Desechando la mentira, hablar la verdad”. Eso es algo muy práctico que podemos dar ejemplo a nuestros hijos y también que ellos puedan estar hablando. Pero también, una buena historia, tal vez si lo queremos pasar en un tiempo de análisis, sería Hechos 5 cuando habla de la historia de Ananías y Zafira. ¡Ahí tenían la oportunidad de decir la verdad! Nadie los animó a decir mentiras.

Susi: Exacto. ¡Y las consecuencias eternas!

Daniel: Las consecuencias fueron así [inmediatas]. Exactamente. Ese es un buen pasaje (Hechos 5) que pueden ver. Y hay uno que en especial creo que nos liga (un pasaje normal) con el evangelio. Es 1 Juan 5, cuando Juan está terminando ya su carta y les dice que la única fuente donde ellos van a encontrar la verdad es a través de Jesucristo. Si queremos llevar a nuestros hijos a practicar la verdad, tenemos otra vez que llevarlos al evangelio para que ellos puedan conocer eso.

Yo creo que esos dos o tres pasajes pueden ser buenos para que los papás puedan pasar un tiempo de análisis: ¿por qué no debemos de decir mentiras? ¿Por qué el hijo de Dios se le incentiva a practicar la verdad, o que digamos siempre la verdad?

Susi: Esas son buenas preguntas de aplicación para estos pasajes. ¿Tienes alguna otra pregunta que va con uno de estos pasajes?

Daniel: Podríamos, por ejemplo, preguntar a los adolescentes: ¿qué motivó a mentir a Ananías y Zafira?

Susi: Exacto, sí.

Daniel: Cuando ponemos preguntas reflexivas, vamos a permitir que nuestros hijos abran su corazón y poder ver. Tal vez ellos empiezan a justificarlo: “Pues, tal vez tenía una necesidad y tenía que guardar poquito dinero o algo así”. ¡No! Seamos así bien centrados.

Hablábamos hace un momento de confiar en Dios, y preguntarles a nuestros hijos: “¿Por qué, según lo que nos dice Juan, podemos confiar en Dios?” Ellos pueden hacer un análisis y hablar acerca de estos temas. No sé si Mari tiene alguna otra pregunta que podríamos aprovechar.

Marisol: Yo creo que para los niños más chiquitos puede haber preguntas muy sencillas como: “Qué podemos ver aquí? ¿Que Dios es qué?” El niño puede decir: “Que Dios es verdad”, en algún pasaje. O: “¿Qué podemos ver del carácter de Dios?” O a lo mejor: “¿Qué implica eso para ti? ¿Que yo siempre voy a decir qué? La verdad”.

Quizá esas preguntas tan sencillas, porque a veces subestimamos a los niños más pequeños, pero sí ellos saben qué es verdad. Y lo van guardando en su mente, que eso agrada a Dios, y que es parte del carácter de Dios. Ellos lo van guardando desde muy, muy pequeños.

Susi: Muy bien. ¿Qué tal alguna petición, o motivo de agradecimiento específico, que podríamos en un tiempo de oración familiar, orar unos por otros o alabar a Dios?

Marisol: Cuando pensaba en este atributo, pensaba: qué hermoso, qué hermoso que tengamos un Dios que es verdad y que nos dice todo lo que tenemos que tener en nuestra vida, o todo lo que necesitamos, y que podemos confiar en su fidelidad. Creo que a veces nuestros hijos ven cosas feas; ven sufrimiento; ven tristeza. En una situación así podemos confiar en que Dios es verdad. Él es fiel. Hay muchas oportunidades cuando algo pasa en la iglesia, cuando tienen alguna situación con sus compañeritos, de decir: “Vamos a alabar a Dios porque él es verdad, y él no cambia”.

Daniel: Algo que podríamos alabar y destacar es, podemos mostrarles a nuestros hijos que este mundo está corriendo para todos lados buscando la verdad, y nosotros ya la tenemos. No porque somos mejores, sino porque en la Palabra de Dios vemos revelada la verdad. Eso es lo mejor que nosotros podemos darles a nuestros hijos.

También orar por ellos, por estas luchas que van a estar teniendo de: “El mundo me está enseñando esto, y mis papás con la Biblia me están enseñando esto”. Que ellos puedan encontrar firmeza en sus convicciones de confiar y depositar su fe en Dios, en lo que él nos ha dicho.

Susi: Excelente. Recuerda que todas estas sugerencias de pasajes, preguntas y peticiones, vamos a tenerlos ahí disponible en crianzareverente.com. Puedes ir y buscar episodio 145, y ahí vas a poder bajar el PDF con estas sugerencias. Ahorita si andes manejando, lavando trastes, o lo que estés haciendo, no tienes que detenerte, porque allí va a estar todo. Así que gracias, Daniel. Gracias, Marisol, por esto.

Marisol: Gracias a ti, Susi.

Susi: Nos vemos la próxima semana para seguir con los atributos de Dios. Bendiciones.

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Autores

  • Susi Bixby

    Susi es la fundadora de Crianza Reverente y anfitriona del podcast, mamá de un adolescente y dos adultos jóvenes, y esposa de Mateo Bixby, uno de los pastores de Iglesia Bautista la Gracia en Juarez, NL, México. Juntos colaboran también en la Universidad Cristiana de las Américas en Monterrey, NL.

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  • Es originario de Sinaloa. Estudió administración de empresas en la Universidad Cristiana de las Américas. Casado con Marisol desde el 2012, ahora disfrutan de criar a su hija Zara. Colabora en el ministerio de UCLA y Oremundo. En el 2016, fue nombrado anciano en la Iglesia Bautista la Gracia en Juárez, Nuevo Leon, México.

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