La educación de los hijos es uno de los llamados más grandes, y más pesados, que Dios ha dado a los padres. Ningún padre cristiano quiere llegar al final de los años y pensar: “Delegué lo más importante.” Desde el principio, Dios dejó claro que los padres son los principales responsables de formar la vida y el carácter de sus hijos. En pasajes como Deuteronomio 6:7, Dios manda a los padres enseñar sus palabras “estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes”. Vemos lo mismo en Génesis 18:19, donde Dios dice acerca de Abraham que él mandaría “a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová”. Salomón aconseja que los padres deben instruir “al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él” (Prov. 22:6).
Antes de hablar sobre alternativas educativas, necesitamos establecer dos verdades fundamentales:
- La educación es más que información.
Muchas veces pensamos en la educación solamente como información académica: matemáticas, lectura, ciencias, historia, idiomas. Sin embargo, cuando una escuela educa a los niños hace mucho más que darles información; está formando su cosmovisión, sus valores y su carácter. Toda educación es principalmente formativa, no meramente informativa.
Los padres cristianos tienen la meta no simplemente de criar hijos inteligentes o exitosos profesionalmente, sino de formar personas que aman a Dios, le sirven y viven para su gloria. El desarrollo académico importa porque Dios usa las habilidades, talentos y preparación de una persona para permitirle servir mejor. Por eso, la educación nunca puede reducirse solamente a libros y tareas. Todo forma a nuestros hijos: las amistades, la música, la televisión, el internet, las conversaciones, las redes sociales, los videos… Todo está discipulando (para bien o para mal) el corazón de nuestros hijos.
Eso significa que los padres no solamente deben preocuparse por lo que sus hijos aprenden, sino también por quién y cómo está moldeando su manera de pensar, sus deseos, sus prioridades y su visión del mundo.
- Los pasajes bíblicos que hablan de la instrucción de los hijos describen su instrucción espiritual más que su instrucción académica.
Algunos padres cristianos citan versículos que mandan a los padres a instruir a sus hijos como si exigieran cierta forma de educación. No obstante, estos pasajes no resuelven el tema de la educación académica. Como ya hemos resaltado, la educación es formativa, no solamente informativa. Sin embargo, un padre que escoge una alternativa distinta a la educación en el hogar no está desobedeciendo un mandamiento bíblico. Cada familia debe examinar cuidadosamente cuál opción es mejor para sus hijos, reconocer las fortalezas y debilidades de las alternativas que tiene a su disposición, y trabajar intencionalmente para fortalecer las áreas débiles, contrarrestar los peligros y aprovechar al máximo las fortalezas de la opción que elija.
Las tres opciones educativas más comunes
Las familias cristianas a menudo tienen tres opciones principales: escuela secular, escuela cristiana y educación en el hogar. Muchas veces las discusiones sobre este tema se vuelven extremas, pero debemos ser objetivos y reconocer que las tres opciones tienen peligros, ventajas y desafíos. Consideremos cada una de las opciones.
- Escuela secular
Ventajas y peligros
La escuela secular, ya sea pública o privada, tiene algunas ventajas reales. Normalmente cuenta con muchos años de experiencia académica, los maestros son obligados a tener cierto nivel de preparación y tiene reconocimiento oficial que ayuda al egresado en estudios posteriores o en el ámbito profesional.
Sin embargo, la educación secular presenta desafíos importantes para una familia cristiana. En muchos casos, tanto la información como la formación que reciben los niños parten de una cosmovisión humanista y antibíblica. No solamente ciertas materias académicas, sino todas las materias están permeadas de una filosofía antibíblica. Se enseña una visión del mundo donde Dios está completamente ausente y donde la moralidad es relativa. Se impulsa una autoestima centrada en el hombre y no en Dios. Además, las amistades, los maestros y el ambiente escolar pueden ejercer una influencia muy fuerte sobre nuestros hijos.
Desafíos para los padres
Padres cristianos podrían escoger esta opción porque no tienen una preparación o una situación económica que les permita educar en casa o en una escuela cristiana. Algunos podrían escoger esta opción porque sienten el llamado de Dios a ser luz en su comunidad. Estos padres deberán mantenerse muy involucrados en la educación de sus hijos. No podrán simplemente dejar al niño en la escuela y asumir que todo estará bien.
Tendrán que esforzarse por practicar lo que podría llamarse una “reprogramación” diaria. Deberán conversar con sus hijos sobre lo que escucharon en clase, las ideas que les enseñaron, las amistades que tienen y las situaciones que enfrentaron para contrarrestar bíblicamente las influencias equivocadas antes de que echen raíces profundas.
- Escuela cristiana
Ventajas y peligros
Aunque hay muchos lugares donde no existe esta opción, algunos padres cristianos tienen la opción de educar a sus hijos en una escuela cristiana. Esta opción ofrece una gran ventaja: una mayor armonía entre lo que el hijo escucha en la iglesia, en el hogar y en la escuela. Cuando las tres instituciones apuntan en la misma dirección, la influencia sobre el corazón del niño puede ser muy poderosa. Además, muchas escuelas cristianas intentan enseñar las materias desde una perspectiva bíblica, reconociendo a Dios como Creador y Señor.
Pero esta opción también tiene sus peligros. Uno de los más comunes es que los padres se relajen espiritualmente. A veces piensan: “Mi hijo está en una escuela cristiana, así que ya está protegido.” Pero ninguna escuela puede reemplazar la responsabilidad espiritual de los padres. También existirán malas influencias dentro de la escuela cristiana, ya que algunos alumnos vendrán de familias que realmente no instruyen a sus hijos en la Palabra. Además, ninguna escuela cristiana será perfecta. Habrá errores, deficiencias y fallas humanas. Algunos alumnos terminan amargados porque descubren problemas o inconsistencias en maestros o líderes escolares. Pero esas situaciones también se convierten en oportunidades para enseñar a los hijos cómo responder bíblicamente cuando otros pecan o fallan.
Desafíos para los padres
Ya que la escuela cristiana no garantiza que un hijo caminará con Dios y no reemplaza la instrucción que los padres deben de dar, los padres que tengan a sus hijos en una escuela cristiana deberán seguir activamente involucrados en la vida y educación de sus hijos. No pueden relajarse ni mucho menos lavarse las manos de su responsabilidad.
- Educación en el hogar
Ventajas y peligros
La educación en casa ha crecido muchísimo entre familias cristianas en años recientes. Y ciertamente tiene ventajas importantes. Al educar en el hogar, los padres tienen mucho mayor control sobre el contenido educativo, el horario y las influencias alrededor de sus hijos. De hecho, la influencia principal en la vida del niño será los padres y no sus compañeros o maestros de la escuela.
Sin embargo, también tiene desafíos reales que no deben ignorarse. No todos los padres tienen la disciplina, preparación o constancia necesarias para hacerlo bien. En estos hogares la educación en casa termina siendo inconsistente y descuidada. También puede existir el peligro de aislar demasiado a los hijos. Algunos niños educados en el hogar no desarrollan adecuadamente habilidades sociales o tienen dificultades para interactuar normalmente con personas fuera de la burbuja en la que fueron criados. En algunos casos, los padres intentan proteger tanto a sus hijos del mundo que terminan impidiendo que aprendan cómo responder bíblicamente a influencias negativas reales. Nuestros hijos eventualmente enfrentarán el mundo, así que la meta no es encerrarlos completamente, sino prepararlos espiritualmente para vivir fielmente en medio de él. Incluso he visto a padres que llegan al extremo de apartarse también de la iglesia por temor a las malas influencias en la iglesia. Esta conducta no es ni saludable ni bíblica. Dios diseñó a la iglesia como parte esencial de la vida cristiana.
Desafíos para los padres
Padres que educan en el hogar deberán esforzarse por dar a sus hijos una educación de calidad que les permita trabajar en el mundo real, deberán asegurarse de darle oportunidades a sus hijos de desarrollar habilidades sociales necesarias para mantener relaciones reales y preparar a sus hijos para enfrentarse a las filosofías y tentaciones que un día indudablemente enfrentarán.
Algunas advertencias importantes
Hay varias cosas que todo padre cristiano necesita recordar en esta conversación.
Primero, no existe una única opción educativa que sea automáticamente “la bíblica” para todas las familias. A veces se forman movimientos casi sectarios alrededor de ciertos modelos educativos, especialmente alrededor de la educación en casa. Pero ninguna opción garantiza automáticamente buenos resultados.
Yo fui educado en una escuela cristiana por cierto tiempo y luego educado en casa. Tengo muchos familiares que educaron en el hogar. Nuestros hijos estudiaron en una escuela cristiana. Tengo sobrinos que estudiaron en escuelas públicas. Entonces, hemos tenido experiencias suficientes como para decir lo siguiente: ninguna opción garantiza un resultado positivo.
Conozco hijos de escuelas cristianas que hoy aman al Señor profundamente.
Conozco hijos educados en casa que están lejos de Dios.
Y también conozco hijos de escuelas públicas que hoy caminan fielmente con Cristo.
Mucho más importante que la opción educativa es la fidelidad de los padres, la gracia de Dios y la obra del Espíritu Santo. Estas cosas siguen siendo mucho más influyentes que cualquier sistema educativo.
Segundo, todos los padres deben buscar sinceramente la voluntad de Dios para su familia específica. No todas las familias tienen las mismas circunstancias, recursos, capacidades o llamados. La decisión no debe basarse solamente en comodidad, presión social o preferencias personales, sino que debe tomarse con oración, sabiduría y convicción delante de Dios.
Tercero, cualquiera que sea la opción escogida, los padres no pueden desconectarse de la formación espiritual de sus hijos. Deben conocer el corazón de sus hijos. Deben saber qué aman, qué temen, qué desean y qué influencias están recibiendo. Deben hablar mucho con ellos. Deben enseñarles la Palabra de Dios constantemente. Deben modelar arrepentimiento, humildad y amor por Cristo dentro del hogar. Y deben orar constantemente por la gracia de Dios en el corazón de sus hijos.
El verdadero objetivo
Al final, la pregunta principal no es solamente: “¿Dónde estudian mis hijos?” La pregunta más importante es: “¿Estamos formando discípulos de Cristo?” La meta no es criar simplemente niños exitosos, inteligentes o moralmente correctos. La meta es criar hijos que amen a Dios con todo su corazón y vivan para su gloria. Y eso jamás podrá delegarse a otras personas. Los padres cristianos necesitan recordar constantemente que Dios no les pedirá cuentas principalmente a la escuela, al gobierno o a la iglesia por la formación de sus hijos. Les pedirá cuentas a los padres. Eso puede sentirse pesado, y en cierto sentido lo es. Pero también es un privilegio enorme. Dios ha entregado a los padres el increíble llamado de moldear vidas eternas para su gloria. Usemos la opción educativa que Dios tiene para nosotros para criar hijos que le aman, le sirven y le glorifican con sus vidas.




