Categoría: Enseñanza

¿Dolor de cabeza ahora o dolor de corazón después?

May 1, 2021

Abrazando la reprensión como una herramienta valiosa para mantener corazones tiernos.

por Ryan Frederick

La idea de reprensión choca con nuestra carne. Sé que tanto a mi esposa Selena como a mí no nos gusta darla ni recibirla. Aun así, si queremos vivir sabiamente al discipular a nuestros hijos (o el uno al otro), no solo debemos aprender a aceptar la idea de la reprensión sino debemos “abrazarla” y aprender a hacerlo bien.

C.H. Spurgeon dijo, “Si nunca tenemos dolores de cabeza al reprender a nuestros hijos, tendremos muchos dolores de corazón cuando sean grandes”. ¡Ay! Tal vez es digno de mirar más de cerca. ¿Qué dice la Biblia acerca de la reprensión? Vamos a explorar.

1) La corrección mantiene los corazones tiernos.

Ignorar el pecado y la desobediencia no hace bien. Más allá del caos causado por un comportamiento pecaminoso, el pecado pasado por alto causa que los corazones se endurezcan. Hebreos dice, “antes exhortamos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el pecado del engaño” (Heb. 3:13). Cuando corregimos con constancia y amor a nuestros hijos, los “exhortamos” hacia el camino de Dios y no el de ellos mismos.

2) La reprensión expone al pecado como lo que es.

Es fácil pasar por alto el pecado; nuestro cansancio nos lleva a minimizar, descartar y distraer de lo que realmente está pasando. Sin embargo, si tenemos una visión correcta del pecado como rebeldía en contra de Dios, nos damos cuenta de la urgencia de sacarlo a la luz. Pablo escribe, “Y no participes en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas” (Ef. 5:11).

¿Llamarías “obra de las tinieblas” a la mentira que tu hijo dijo de comerse el brócoli y no lo hizo? Probablemente no. Aun así, mentir es rebeldía. Como padres, debemos discernir en cómo corregir persistentemente y con amor.

3) Debemos reprender con paciencia.

Al instruir a Timoteo acerca de predicar, Pablo dice, “redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina” (2 Tim 4:2). ¿Qué dice esto acerca de la forma en que debemos reprender? Con toda paciencia. Más fácil decirlo que hacerlo.

4) Debemos reprender y TAMBIÉN exhortar.

El versículo arriba de 2 Timoteo incluye “exhorta” por una razón. La palabra griega utilizada allí significa invitar y animar al ponerse a un lado de. Cuando reprendemos a nuestros hijos, no lo debemos hacer fríamente. En su lugar, debemos acercarnos a ellos, invitándolos a obedecer a Dios como el mejor camino que deben tomar.

Anímate hoy. Al instruir a tus hijos, no tengas temor de reprenderlos amorosa y pacientemente. De hecho, abraza la reprensión como una herramienta valiosa para mantener sus corazones tiernos hacia Dios y hacia ti.

Este artículo fue publicado en Fierce Parenting. Traducido por Eyliana Perez y usado con permiso.

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Autor

  • Es un apasionado de ayudar a hombres a atesorar más a Cristo y a amar a sus familias. Él y su esposa, Selena, pasan sus días escribiendo con una simple misión: apuntar a familias hacia Cristo. Tiene tres maravillosas hijas y viven en el Noroeste del Pacífico de EEUU.

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