Categoría: Sexualidad
Serie:

Episodio #13: Hablemos del sexo con nuestros hijos

0
August 28, 2019

Vivimos en un mundo loco por el sexo, y ese mundo hablará con nuestros hijos sobre el tema aunque los padres no lo quisiéramos. Por esta razón, padres creyentes tenemos que ser intencionales y deshacernos de la pena para poder comunicar a nuestros hijos una visión bíblica del sexo y la sexualidad. Te compartimos algunas realidades y sugerencias para tratar este tema de manera práctica y bíblica.

Transcripción:

Cuando pensamos en los muchos temas que las mamás hablamos con nuestros hijos, que tenemos que hablar con nuestros hijos, quizá uno de los temas más incómodos es el del sexo, la sexualidad.

Incluso las que somos mamás que nos encanta platicar con nuestros hijos y muy pocas cosas nos incomodan, algo tiene este tema que nos da inseguridad, que nos da temor. Creo que ese temor tiene lógica, porque vivimos en un mundo que ha pervertido tanto el sexo, que hay tantas opiniones, incluso enseñanzas que dicen ser cristianas y bíblicas, que realmente puede provocar mucha confusión.

Luego está el hecho de que nuestros hijos naturalmente también consideran estos temas como cosas privadas, y a veces a nuestros hijos les da pena. Recuerdo a mis hijos llegando con la tarea de biología en, creo que es cuarto de primaria. Llegan con su tarea, y normalmente ahí hacen la tarea sentados en el sillón o en la mesa o el comedor.

Luego dices: “¿Dónde está mi hijo? No lo veo. Oye, mi amor, ¿dónde estás?”

—“Acá en mi cuarto haciendo la tarea”.

—“Pero ¿porque estás haciendo la tarea en tu cuarto?”

—“No, mami, porque yo quiero”.

Y decimos: “Algo está pasando aquí”. Vamos y: “¿De qué es tu tarea?”

—“No, nada.”

¿Por qué? Porque tienen que poner todos los nombres de todo el sistema reproductor, y tienen que escribir palabras como útero, ovario y todas esas cosas. Sin que nadie les enseñe hacerlo, les da pena, o se sienten de alguna forma cohibidos. Esto sí es natural.

Pero yo te puedo decir como mamá que tienes que superar esas inhibiciones que tienes, porque tú tienes que hablar con tus hijos sobre este tema. Sea difícil o sea fácil para ti, tenemos que hacerlo. No podemos escoger qué temas sí queremos hablar y qué temas no queremos hablar. Nuestra crianza, nuestro discipulado de nuestros hijos, tiene que ser completo, y no debemos evitar temas difíciles.

Los padres debemos ser la fuente primaria de información y enseñanza sobre el tema del sexo. Yo tengo tres adolescentes en mi casa. Yo no puedo ofrecerte conversaciones mágicas; de hecho, yo no puedo afirmar que mis hijos de 17, 15 y 12 años tengan una perspectiva perfectamente sana y bíblica del sexo. Yo no puedo afirmar o asegurarte de que ellos no buscan información donde no deberían de buscarla. Mi esposo y yo estamos aprendiendo sobre la marcha; como todos los padres lo hacemos.

No me cabe duda de que todavía me falta mucho en esta área, pero lo que sí he llegado a entender es que tengo que esforzarme y tengo que hablar con ellos. Y desde más pequeño, mejor. Entonces quiero destacar tres realidades que yo veo. Simplemente son realidades que quizás nos puedan ayudar a entender la situación a la que nos estamos enfrentando.

Primera realidad: muchos padres cristianos tienen una perspectiva distorsionada del sexo.

Esto es una realidad. Es una verdad. El hecho de que seamos mi esposo y yo creyentes y tengamos un matrimonio más o menos bueno no significa que vemos el sexo con ojos bíblicos, con ojos sanos. Y es imposible que comuniquemos algo a nuestros hijos que nosotros no tenemos, que no sabemos.

No podemos esperar que nuestros hijos adquieran información correcta si ni nosotros realmente la tenemos. Ellos no pueden ver como hermoso algo que sus padres ven como sucio y lujurioso, o como una herramienta de manipulación y placer egoísta, o como un simple deber conyugal, o como algo que evitar.

Como padres nuestras actitudes y perspectivas se contagian a nuestros hijos. Ellos ven nuestro ejemplo más de lo que ellos escuchan nuestras palabras. Hay muchos factores que moldean nuestra perspectiva—y me refiero a nuestra perspectiva como padres—muchos factores que moldean esa perspectiva que tenemos del sexo. Con frecuencia hasta que nos llegan los hijos, y ellos empiezan a crecer y hacer preguntas, ese es el punto cuando reconocemos que tenemos pensamientos y actitudes profundamente arraigadas y enterradas en nosotros que realmente no son correctas.

Si tú sufriste abuso cuando eras niña, si tú te criaste en un hogar donde no se hablaba del sexo y punto, se daba a entender que era algo malo o sucio, si caíste en pecado sexual en tu juventud, o simplemente si has luchado en tu matrimonio para responder correctamente a tu esposo, tu perspectiva del sexo se va a ver afectada. Aunque nunca digas ni una sola palabra acerca de estos sucesos a tus hijos, ellos van a captar tu actitud y tu perspectiva. La realidad es que muchos padres cristianos no entendemos bíblicamente el sexo.

La segunda realidad que quiero destacar es que el sexo es el buen invento de Dios.

Como a mi esposo le gusta decir cuando enseña sobre este tema, el sexo es asombroso. Es genial. Aquí está el punto de partida para instruir a nuestros hijos. Esta es la verdad principal que debe impactar cómo vemos el sexo y cómo nuestros hijos lo deben comprender.

Dios el creador perfecto y sabio ha diseñado que el hombre y la mujer se unan en matrimonio, y en ese contexto que tengan una relación sexual que refleje la intimidad que Cristo tiene con su iglesia. Entonces ninguna pareja, ningún matrimonio cristiano, puede tener una perspectiva verdaderamente bíblica del sexo en esta cultura tan torcida sexualmente si no hacen un esfuerzo diligente y constante de estudiarlo y de agradecer a Dios por él.

Las palabras que tú usas para referirte a cualquier asunto relacionado con el sexo deben reflejar ideas y valores bíblicos. La meta es que en las mentes de nuestros hijos la idea del sexo se asocie principalmente con un Dios bueno, y no con el mundo. El problema es que los padres no pensamos de esta manera. Entonces nos resulta imposible comunicar un concepto fidedigno del sexo a nuestros hijos. El sexo es el buen invento de Dios. Esta es una gran realidad que impacta nuestra perspectiva del sexo.

La tercera realidad: tenemos que aceptar que el mundo hablará agresivamente con nuestros hijos sobre el sexo.

Yo creo que nuestros padres y abuelos pudieron controlar más el flujo de información que llegaba a las vidas de sus hijos, más que nosotros podemos hacerlo. Y lo podían hacer incluso sin ser sobre protectores. Pero yo conozco a madres hoy en día que creen que pueden proteger completamente a sus hijos de cualquier influencia mala, y como resultado de este pensamiento, no enseñan a sus hijos a discernir cuando están expuestos a influencias malas.

Hoy la mayoría de nosotros tenemos internet en casa. Nuestros hijos necesitan el internet para tareas muchos días, ¿no? Buenos, los míos sí, casi todos los días. Si no les damos acceso en casa, y les reducimos tener celulares (que está bien si eso es lo necesario), puedes estar segura que van a tener acceso en otro lado. Algún amigo, algún compañero en su celular…sin importar a qué tipo de escuela asista, van a hablar temas sexuales desde una edad muy temprana. Incluso amigos de la iglesia.

Nosotros vamos a tener que hablar con nuestros hijos mucho antes de lo que nos gustaría pensar. Porque piénsalo. Incluso antes del internet muchos de nosotros escuchamos sobre el sexo en el parque, en la escuela. Vamos a tener que hablar con nuestros hijos antes de lo que pensamos que realmente es necesario.

Muchos padres están permitiendo que el mundo moldee las mentes de sus hijos, porque les dejan ver programas de televisión, les dejan acceso a Netflix en sus aparatos, les dejan ver vídeos de YouTube a su gusto, jugar videojuegos que están llenos de contenido sexualizado. Mamá, papá, cuando permites esto, sea por un simple descuido o porque tú piensas que ellos pueden manejarlo, tú estás comunicando una aprobación pasiva de lo que está sucediendo en esa pantalla.

Tus hijos deben saber que a ti te importa mucho lo que ellos ven y lo que ellos escuchan, porque te importa mucho cómo piensan y qué creen. El mundo sí va a hablar con nuestros hijos. Entonces, algunas sugerencias para ser intencionales como mamás a la luz de estas realidades que hemos mencionado.

Unas sugerencias:

Primero, estudia el tema del sexo. Estudia la Palabra y estudia buenos libros. ¿Sabes qué? La actitud que vemos en la Biblia hacia el sexo en general es que es bueno, y que se debe hablar de ello con franqueza y sin rubor. En Proverbios, en Cantares, vemos esto.

Hay algunos libros muy buenos que te pueden servir. Te voy a sugerir dos. Te recomiendo mucho un libro nuevo de Paul Tripp que acaba de salir que se llama Sexo en un mundo quebrantado. También Miguel y Caty Nuñez tienen un libro que se llama Revolución sexual. Estos libros te pueden proveer de perspectivas y enseñanzas fundadas en la Palabra que te ayudan a poder percibir y expresar algunas cosas que quizás no habías entendido.

Tu mejor herramienta para poder hablar cómodamente y espontáneamente con tus hijos sobre este tema cuando surge va a hacer una confianza plena en el diseño de Dios, informado por el estudio diligente que tú hagas. No confíes en tu propia sabiduría. No confíes en tu propia experiencia de vida. Necesitamos una perspectiva bíblica, y eso no la adquirimos por accidente. Tenemos que estudiar.

Segunda sugerencia: crea un ambiente de comunicación en tu hogar. Invierte tiempo y esfuerzo en entablar conversaciones sobre todo tipo de tema con apertura, con tranquilidad. Si tus hijos están pequeños, todavía tienes mucha oportunidad por delante de crear un ambiente de comunicación abierta en tu hogar. Esto va a ser clave para que tengas oportunidades de hablar de la sexualidad abiertamente cuando surge naturalmente el tema. También esto le ayudará a tu hijo a buscarte a ti primero, naturalmente, cuando tiene dudas.

Como parte de una comunicación abierta, trata de usar palabras y términos reales en lugar de sustituir e inventar pequeñas palabras para no decir la parte del cuerpo o no usar términos de sexualidad. Es bueno proveerles a nuestros hijos un vocabulario, una terminología, que es real, que ellos pueden comprender. Cuando haces esto, le proteges a tu hijo porque él entiende mejor su propio cuerpo, y entiende mejor qué acciones son aceptables y qué acciones no.

Si tus hijos ya están más grandes, nunca es demasiado tarde empezar a abrir la comunicación con ellos. Recuerda que su perspectiva del sexo, incluso cualquier asunto, va a ser un resultado de un efecto cumulativo. Entonces debemos tener una perspectiva de largo plazo. Creo que las generaciones pasadas pensaban que, con una conversación sobre el sexo (no sé cómo lo dicen en tu país), sobre la cigüeña, o la semillita de papá en mamá y listo. O sea, así se hacía. “Ya hablé del sexo con mi hijo”.

Pero para que ellos adquieran una perspectiva bíblica estamos hablando de una comunicación continua. Algunas de las conversaciones van a ser muy breves, y algunas más largas, provocadas por una variedad de cosas como una tarea de la escuela o una predicación en la iglesia donde el pastor hizo algún comentario, o predicó sobre Cantares, o algún pasaje de Proverbios, o Génesis donde Adán y Eva eran desnudos y no tenían vergüenza.

Hay muchas oportunidades para tener diferentes tipos de conversaciones, y si tú aprovechas cada oportunidad, tus hijos van a llegar a sentir que eso no es un tema extraño entablar con sus padres. Así tú puedes ser la fuente de información para ellos.

La tercera sugerencia que quiero hacerte es que consideres palabras o conductas escandalosas como una oportunidad. Probablemente todas hemos tenido esas experiencias donde encontramos a nuestros hijos haciendo algo con un primito o un amiguito, o dicen algo muy escandaloso sobre algo que tenga que ver con la sexualidad, y ¿cuál es nuestra reacción inicial? ¡Pánico! ¿Verdad? ¡Angustia!

Incluso cuando están muy chiquitos y estamos cambiando el pañal y quieren meter la mano y tocarse, la mamá: “¡No, no! ¡Sucio, sucio!” Pero incluso cuando nuestros hijos dicen o hacen algo que realmente está mal, nos presenta una oportunidad, una oportunidad de dirigirnos al tema de la sexualidad y el sexo.

Si un niño de 6 años llega de la escuela diciendo que él no está seguro si debería de ser un niño, quizá el debería de ser una niña, no tenemos que entrar en pánico. Podemos compartirle las verdades hermosas de su diseño de un Dios que lo creó a él o a ella exactamente como es mejor, y dijo que “era bueno”. Ese Dios es nuestro diseñador. Entonces no tenemos que ser susceptibles a nuestras dudas.

Nuestros hijos necesitan esas verdades. La clave es que nosotros podemos aprovechar cada oportunidad. Y aunque nuestros hijos lleguen hablando de algo de una manera incorrecta, con un entendimiento incorrecto, no reaccionemos en pánico, sino que llevémosle a la Palabra para que tengan un fundamento en el que puedan descansar su fe y su conocimiento sobre este tema.

La última sugerencia que quiero dar es esta: resalta la bondad de Dios y el pecado del hombre. Si estás enseñándole a tu hija de 4 años por qué no debe permitir que alguien le toque, o estás contestando preguntas sobre biología, o estás explicándole a tu hijo qué significa una historia en las noticias sobre una persona que fue violada, o quizás estás ayudando a tu adolescente con su problema de pornografía, exhortando a tus hijos a que se esperen para tener relaciones sexuales hasta que estén casados—sin importar por qué estás teniendo esa conversación—siempre tenemos que resaltar que lo que Dios hizo es bueno, pero el hombre pecador lo tuerce y lo usa para sus fines egoístas de placer.

De esta manera siempre podemos predicar el evangelio, incluso a través de conversaciones sobre la sexualidad. Esto va a hacer posible que mis hijos adquieran esa perspectiva Dios-céntrica del sexo; que cuando piensen en el sexo piensen en algo bueno que Dios hizo, porque Dios es un Dios bueno. Esta es la perspectiva que yo quiero que mis hijos tengan sobre el sexo.

Yo te quiero animar esta semana a que tu adquieras un buen libro y empieces a estudiar también en la Palabra lo que Dios dice sobre el sexo, que le empieces a pedir en oración específicamente que te dé a ti y a tu esposo una perspectiva Dios-céntrica del sexo, para que puedan transmitir esa perspectiva a sus hijos en la instrucción que les dan.

Yo confieso que tener adolescentes y tener que tratar más estos temas, Dios lo ha usado en mi vida para mi crecimiento personal. Y sé que lo hará también para ti. Que Dios nos de mucha sabiduría para instruir a nuestros hijos en estos temas.

Compartir:

Autor

  • Susi es la fundadora de Crianza Reverente y anfitriona del podcast, mamá de un adolescente y dos adultos jóvenes, y esposa de Mateo Bixby, uno de los pastores de Iglesia Bautista la Gracia en Juarez, NL, México. Juntos colaboran también en la Universidad Cristiana de las Américas en Monterrey, NL.

    View all posts

Publicaciones relacionadas

Ep 186: Nunca dejes de orar por tus hijos

Ep 186: Nunca dejes de orar por tus hijos

Los padres hacemos muchas cosas por nuestros hijos, muchas veces al día, por muchos años. Entre las cosas que más valor e impacto tendrán en sus vidas está la oración. Pero ¿cómo solemos orar por nuestros hijos? ¿Qué pedimos y deseamos para ellos? Hablemos sobre este...

read more