Categoría: Padres fieles
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Episodio #20: Seguridad para la mamá insegura

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octubre 15, 2019

La crianza implica tomar muchas decisiones, algunas pequeñas y algunas grandes. Sentimos que cargamos con el peso del futuro de nuestros hijos, o nuestra reputación como padres. Sentimientos de inseguridad pueden llenar nuestros corazones y afectar nuestra crianza. ¿Es pecado la inseguridad? ¿Qué puedo hacer con mi inseguridad? Hablamos de todo esto en el podcast de hoy. ¡No te lo pierdas!

Transcripción:

Hace unos años, en el área de México donde yo vivo, por varios años sufrimos “inseguridad”. Inseguridad es una palabra perturbadora. En muchas partes de México, y de otros países, esto ha sido o es una realidad con la que muchas personas viven. ¿A qué nos referíamos en esos días cuando decíamos que por “la inseguridad” se canceló algún evento, o que “la inseguridad” hacia a la gente nerviosa? Nos referíamos simplemente al hecho de que uno ya no podía moverse como habituaba, sin correr el riesgo de peligro de su vida y salud. Había personas que robaban, secuestraban, y mataban. O al hecho de que uno sentía nervios exagerados que estorbaban la vida normal y producía un sentido de peligro y estrés.

Ahora, quiero destacar que hay situaciones reales inseguras, y que hay sentimientos de inseguridad que pueden estar basados o no en la realidad. Por ejemplo, conocí a personas que estuvieron sentados en su carro en un semáforo que se encontraron en medio de una balacera y tuvieron que bajarse del carro y meterse debajo de él. Esta era una situación genuinamente insegura. Pero esto pasó muy poco, fueron casos aislados. Pero hicieron que la gente se sintiera insegura al estar esperando en un semáforo para que cambie de rojo a verde. Podían estar perfectamente seguros, pero no se sentían así. Entonces existe situaciones de inseguridad literal, y existe el sentimiento de inseguridad. Hacer esta distinción nos puede servir para lo que queremos hablar el día de hoy.

¿Estamos en una situación literal de inseguridad en cuanto a nuestros hijos, su futuro, y todo lo que impacta nuestra crianza? En cierto sentido, sí lo estamos. Vivimos en un mundo lleno de pecado y maldad, lleno de personas que acosan a los inocentes. Satanás anda como león rugiente buscando a quién devorar. No hay duda de que nosotros los padres, y nuestros hijos, vivimos rodeados de inseguridad espiritual y en algunos casos, física.

Tampoco hay duda de que muchos padres, y creo que esto afecta más comúnmente a las mamás, vivimos en un constante estado de sentir inseguridad. Hay una gran diferencia entre reconocer la realidad de que nadie puede decir hoy en día que está completamente seguro y protegido de cualquier daño, y pasar la gran parte de nuestra vida sintiéndonos inseguras.

¿Cómo se manifiesta esto en la crianza en especial? Creo que hay muchas indicaciones de que la gran mayoría de las mamás hoy en día están viviendo en un estado casi perpetuo de inseguridad. Voy a mencionar algunas maneras en que esto se manifiesta, pero estoy segura de que no las conozco a todas.

Señales de inseguridad dañina

  1. Estrés y ansiedad antes y después de tomar una decisión. No puedo tomar una decisión en cuanto a mi familia y mis hijos sin sentir mucha ansiedad durante el proceso, y después sentirme muy estresada y preocupada de que si hicimos la decisión correcta o no. Empiezo a buscar seguridad en las opiniones de otros. Quizá les hablo a varias amigas para contarles y ver qué me dicen. Evito a mi suegra porque sé que me va a dar razones por las que mi decisión no fue correcta. Incluso, cuestiono a mis propios hijos, para intentar convencerme de que he hecho la decisión correcta. Por ejemplo, decidimos meter a nuestro hijo a cierta escuela, y cada día cuando llega le hago el interrogatorio estilo FBI en el que solo me falta amarrarlo a una mesa y conectarle el detector de mentiras. Esta es una manifestación común de inseguridad en los padres. Si la inseguridad es extrema, puede que se manifieste en la total falta de poder tomar una decisión.
  2. Cambiar constantemente de métodos y estrategias. Otra manifestación típica de la inseguridad es que, debido muchas veces a lo que acabamos de mencionar, estamos constantemente cambiando de decisiones e ideas. Hay padres que literalmente juegan a escuelas musicales (como una versión muy cara del juego de sillas musicales). O quizá es “actividades musicales” porque por un mes mi hijo practica box, pero luego me dicen que eso le puede lastimar físicamente en su desarrollo, entonces lo cambio a futbol, pero el pastor dice que no debemos faltar a la iglesia (lo cual es muy cierto), entonces lo cambio a música, pero no le gusta y sus primos se burlan de él, entonces lo dejo en casa jugando video juegos y me siento super culpable, y así sigue la cosa.Esto puede mostrarse en métodos de disciplina con las mamás de niños chiquitos. Un mes sus amigas están utilizando la “disciplina positiva” y ella la prueba, pero luego en la iglesia hablan de la disciplina bíblica, y el uso de la vara, pero siente que no funciona después de 10 días, y anda buscando otros métodos. Todas las sugerencias que lee en internet, o lo que le dice su mamá, o sus amigas, le afectan y le provocan un constante cambio de estrategias, pero nunca se siente cómoda.
  3. Comparar a sus hijos con otros. (O compararse como mamá con otras mamás). Hay muchas actitudes del corazón que llevan a este mal hábito, pero ese tema lo vamos a dejar para otro podcast. Por ahora, solo quiero destacar que la conducta de constantemente comparar a mis hijos con los hijos de otros puede ser una manifestación de inseguridad. Si me siento insegura en lo que estoy haciendo como mamá, buscaré todas las formas posibles de hacerme sentir mejor. Y comparar a mis hijos con otros para que los míos queden mejor me dará una satisfacción momentánea. Si me siento insegura con mi propia persona como mamá, cocinera, maestra, esposa, etc., compararme con alguien a quien no parece que le esté yendo tan bien me aumentará la autoconfianza. Si sientes satisfacción cuando alguien más falla, o cuando el hijo de una amiga se porta super mal en la iglesia y tu hijo está bien sentadito, posiblemente una de las raíces sea la inseguridad.
  4. Una ansiosa búsqueda de información. Estar bien informadas como mamás es genial. Gracias a Dios por la cantidad de buena información que está disponible. Pero, muchas veces mi inseguridad se manifiesta en el hecho de que constantemente estoy buscando información acerca de cada pequeño detalle de la vida de mis hijos. No puedo darles ninguna verdura o fruta sin antes leer 10 artículos en internet y escribirle a mi pediatra. No puedo mandar a mi niño de 4 años a la escuela hasta que le escriba a la maestra o directora cada día para preguntar si un niño fue a la escuela enfermo el día anterior. Necesito tener toda la información posible, y se vuelve a veces una obsesión. Esto frecuentemente es señal de un sentimiento de inseguridad que me está llevando a buscar seguridad en estar bien informada.

Seguramente hay otras manifestaciones específicas de inseguridad, pero creo que con eso tenemos una buena idea. ¿Cuál serían algunas causas para la inseguridad que muchas mamás sienten en cuanto a la crianza? Humanamente hablando, viviendo en un mundo roto, podemos pensar en algunos.

Causas para la inseguridad

  1. Una disposición natural de personalidad. La mera realidad es que Dios nos creó a todas las mamás con distintas tendencias y personalidades, y algunas tendrán más inclinación hacia la inseguridad. Es bueno que entendamos esto. Yo, por ejemplo, tengo la tendencia opuesta. Yo tiendo a confiar demasiado en mi misma, y no sentirme constantemente insegura. Ha habido ocasiones cuando debí haber escuchado una voz interna de inseguridad, pero mi corazón pecaminoso tiende hacia la autoconfianza y todos los pecados que acompañan eso. Tengo amigas que tienen personalidades muy diferentes y algunas de ellas batallan con un sentido de inseguridad que yo no puedo comprender del todo. Eso nos lleva a otra posible causa.
  2. Crianza y trasfondo. Hay muchas situaciones de niñez e historia personal que pueden contribuir a que una persona se sienta constantemente insegura. Si te criaste en un hogar autoritario o abusivo, sintiendo que nunca podías agradar a tu padre o madre, es posible que luches con la inseguridad. De igual manera, si te criaste en un ambiente religioso legalista en el que la espiritualidad o bondad se medía por conductas externas, y las personas que exhibían cierta conducta se premiaban y se elogiaban. Hay otras posibilidades, pero el punto es que nuestra historia personal puede impactar si seamos personas inseguras.
  3. Conciencia mal entrenada. Esto va ligado con el anterior, pero vale la pena destacarlo. Por cualquier razón, es posible que nuestras conciencias no estén bien entrenadas, y esto causa que experimentemos inseguridad cuando no tendríamos que hacerlo. Una crianza legalista, o libertina, puede contribuir mucho a que nuestra conciencia no esté informada principalmente por la Palabra y sus principios, entonces nos sentimos mal por cosas que no debemos. Esto puede verse en la crianza, llevando a un sentido de culpa y vergüenza que no es necesario.Estos son factores de nuestra naturaleza o cultura que contribuyen a la inseguridad, pero quiero que lo llevemos un paso más allá. Algunas de las preguntas que he oído de mamás son:

¿Qué hago con mi inseguridad? ¿Es pecado sentirse insegura? ¿Es lo mismo la inseguridad y la humildad? “Es que sería soberbia de mi parte sentirme segura con mis decisiones”. ¿Es sano sentir inseguridad? Creo que hay una causa principal de la inseguridad que no es sana, que nos puede ayudar a contestar muchas de las preguntas que podríamos tener. Muchas veces nuestra inseguridad es resultado de tener:

  1. Objetos de confianza deficientes. Nuestros ojos emocionales y espirituales siempre están mirando hacia algo o alguien para darnos seguridad y esperanza. Entonces nos sentimos inseguras cuando sabemos o pensamos que el objeto de nuestra confianza no es 100% confiable, o sentimos que simplemente no existe un objeto de confianza para cierta situación. NO hay manera de tener una confianza sana. Si estoy confiando en las autoridades civiles para protegerme, pero me voy dando cuenta que no son capaces de hacerlo porque hay gente muriendo en mi ciudad en balaceras, me sentiré muy insegura. Si estoy confiando en mi propia astucia y estrategias para sacar a mis hijos adelante en su vida, su carrera, su educación, sus habilidades, voy a empezar a sospechar que todas mis artimañas nunca serán suficientes para determinar un futuro feliz para mis hijos, y me sentiré insegura. Si escucho de una persona super bien informada e inteligente que tiene todas las respuestas a los problemas y retos de la crianza, y le empiezo a seguir, y leo todas sus sugerencias, y luego me empiezo a dar cuenta que mis hijos realmente siguen igual, y no parece que esas cosas funcionan, me sentiré insegura.

¿Donde nos deja todo esto? ¿Habrá alguna solución para una mamá que vive en un constante estado de ansiedad e inseguridad? ¿Habrá solución para una mamá que siempre anda comparando a sus hijos a otros para sacar algún sentido de bienestar acerca de su labor como mamá?

Creo que ya sabes la respuesta, ¿no? Hemos dicho que la Crianza Reverente tiene como su lema apuntar a los padres cristianos a que vivamos todos los días delante de Dios, consciente de su presencia y deseosos de vivir para su gloria. En este caso, esa es la solución a nuestro problema de la inseguridad. ¿Qué es necesario para que vivamos en esta reverencia que nos quite la inseguridad incorrecta?

Soluciones para la inseguridad

  1. El conocimiento profundo de Él que merece ser el objeto de mi fe. Mientras más conocemos a Dios y su carácter, su poder, su sabiduría, su bondad, su control absoluto, su soberanía. Conocer a Dios íntimamente tiene un impacto extremadamente práctico en nuestras vidas. Si creo que ninguna bala puede alcanzar a ningún miembro de mi familia sin que Dios lo permita, mis sentimientos de inseguridad física encontrarán seguridad y confianza en ese Dios todopoderoso. Si creo que a mi Dios amoroso y personal le importan mis hijos y sus vidas futuras, podré confiar ese futuro a Él y llevar cada decisión sobre su educación y actividades a Él, confiando en su guía y provisión. El tan conocido Salmo 23, entre muchísimos otros pasajes que podríamos mencionar, nos recuerda de esta verdad: Jehová es mi pastor, nada me faltará. Esto nos lleva al siguiente paso para experimentar seguridad en el proceso de la crianza:
  2. El conocimiento y obediencia a los principios de la Palabra. Esa confianza que debo tener en Dios, por consecuencia natural tiene que extenderse a una confianza plena en Su Palabra. Tengo que estar convencida de que esa Palabra es suficiente, como hemos dicho en nuestros principios de la Crianza Reverente. En la Palabra encontramos muchos principios para informar nuestras decisiones como padres. Si tomamos decisiones basadas en claros principios bíblicos, no tendremos que sentir inseguridad cuando las cosas no resultan como esperábamos, o cuando resultan ser difícil. Junto con los principios que la Palabra ofrece, están las promesas que Dios nos deja. Si confío en su persona, y le creo a Su Palabra, tomaré sus promesas como seguras, y podré caminar por fe y no solo por vista. Te invito a meditar en Salmo 19 o 119 para recordar todos los beneficios de conocer y obedecer la Palabra. Léelos en el contexto de la crianza. Te será de mucha bendición.
  3. Una conciencia entrenada por la Palabra. Cuando estoy aprendiendo de Su Palabra, conociendo y obedeciendo sus principios, mi conciencia se irá entrenando para reflejar la mente de Dios. Podré depender más de esos piquetes de conciencia que llegan, y sabré a donde ir para evaluar si mis sentimientos de culpa o inseguridad tienen base legítimo o no.
  4. La humildad que me lleva a la oración. Sentirse “insegura” no es igual a “humildad”. La verdadera humildad puede tomar decisiones con confianza, con los ojos puestos en Jesús, el autor de esa fe. Cuando ponemos los ojos en El, los quitamos de nosotros mismos, dejando de pensar en nuestras preferencias y criterio. Dios dice en Santiago 4 que da gracia a los humildes. Un resultado de esa gracia es la confianza plena que podemos tener en El. La humildad reconoce que el futuro de mis hijos no depende de mis esfuerzos o de mi astucia. Esto significa que, aunque yo llegara a hacer una decisión que resulta ser la equivocada, yo no soy capaz de rescatar un error como lo es Dios. Quitar las manos del volante es una de las mejores cosas que podemos hacer en la lucha contra la inseguridad. Santiago 1 dice que, si nos falta sabiduría, se la podemos pedir a Dios quien da abundantemente y sin reproche. La humildad al reconocer mi falta de sabiduría me lleva a orar y pedir esa sabiduría a Dios. El resultado es que puedo descansar en su guía y provisión.

¿Es pecado la inseguridad? Creo que sentirte insegura no lo es. La clave es que hacemos con esos sentimientos de inseguridad. ¿Como respondemos? ¿Corremos a Cristo, a Su Palabra, Su carácter 100% confiable? O ¿seguimos intentando arreglar las cosas por nuestra cuenta? Esta es la diferencia clave entre una inseguridad dañina que nos lleva más profundo en nuestros errores, y una inseguridad sana que nos lleva a caer de rodillas delante de Dios y reconocer que Él controla todo.

¿En quién o en qué encuentras tu seguridad? ¡Rinde tus inseguridades a Cristo esta semana!

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Autor

  • Susi Bixby

    Susi es la fundadora de Crianza Reverente y anfitriona del podcast, mamá de un adolescente y dos adultos jóvenes, y esposa de Mateo Bixby, uno de los pastores de Iglesia Bautista la Gracia en Juarez, NL, México. Juntos colaboran también en la Universidad Cristiana de las Américas en Monterrey, NL.

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