Categoría: Padres,Vida familiar
Serie:

Episodio 217: Los padres necesitamos amistades que edifican, con Juan Moncayo

May 19, 2026

¿Te has detenido recientemente a considerar si tus amistades más cercanas realmente te edifican como creyente y como padre? Es probable que la mayoría de los padres no asociemos nuestras amistades personales con nuestra crianza. Pero ¡amistad significa influencia! Tus amistades tienen un impacto en tu vida y tu forma de pensar, y esto impacta tu crianza. ¡Hablemos de este tema importante!

 

Transcripción:

Susi: ¿Quiénes son tus amigos más cercanos? ¿Cuáles personas en tu vida tienen mayor influencia? La verdad es que nuestras amistades como padres son importantes en nuestras vidas. En este episodio queremos hablar sobre este tema con un invitado nuevo para nosotros aquí en Crianza Reverente, Juan Moncayo. Juan, muchas gracias por aceptar la invitación. Estamos emocionados de que nos puedas acompañar aquí en Crianza Reverente.

Juan: Querida hermana Susi, muchísimas gracias por la invitación. Me siento muy honrado, y qué lindo poder hablar de este tema.

Susi: Primero, como este es un podcast sobre la familia y la crianza, cuéntanos. Eres esposo, eres papá; cuéntanos un poquito de tu familia.

Juan: Sí, en la gracia del Señor estoy casado con mi esposa, y ya vamos a cumplir este año, si no estoy equivocado, ya 16 años de casados. En la gracia del Señor tenemos dos hijos. Están todavía pequeños, de siete y de nueve años: una nena y un varón. Hemos tenido que manejar esas dinámicas, y estamos ahí también caminando; creo que eso siempre es muy importante, que estamos constantemente aprendiendo.

Nuestros hijos tienen esa realidad ahorita, parecida a la suya también, de que viven en dos culturas, porque mi esposa es de los Estados Unidos, y yo soy ecuatoriano. Vivimos en Ecuador; sin embargo, sus abuelos viven en otros países, etcétera. Entonces, manejando esas realidades, retos, mientras también somos parte de un equipo pastoral…caminando en esas realidades.

Susi: De hecho, esa era mi siguiente pregunta. ¿Eres pastor en Ecuador? Cuéntanos.

Juan: Sí, en la gracia del Señor, un año después de estar casado—no, realmente pocos días después de que mi esposa y yo nos casamos, yo volví a mi país, que es Ecuador, con el deseo de nada más vivir ahí, porque quería estar de vuelta en mi país. Poco después el Señor nos llamó a ayudar a una plantación de iglesias, donde ahora tengo el privilegio de ser el pastor, el “senior pastor”, el pastor titular con un lindo equipo allá en Quito. 

Entonces sí, plantamos una iglesia que se llama Iglesia La Fuente, y es un privilegio servir allá. En la gracia del Señor también he tenido la oportunidad de involucrarme mucho en lo que es la consejería bíblica. Soy profesor adjunto de consejería bíblica en el Masters Seminary, como en otros seminarios y conferencias, y tuve la oportunidad justo de escribir un libro con respecto a las amistades.

Susi: Sí, me encanta que seas pastor; nos puedes ayudar con esa perspectiva pastoral. Siempre aquí en Crianza Reverente valoramos mucho la iglesia local y esa perspectiva pastoral. Pero también nos encanta la consejería bíblica. Creemos que es algo que en general Latinoamérica necesita urgentemente. Entonces, qué interesante que combinando todas esas perspectivas puedas escribir un libro sobre las amistades. Bueno, por ahí va mi primera pregunta. ¿Qué te motivó a escribir un libro sobre las amistades?

Juan: Realmente justo lo que estamos hablando. Yo creo que con el crecimiento de la consejería bíblica en Latinoamérica, mi preocupación es que se va a la consejería bíblica nada más desde un lente totalmente terapéutico y desde un lente nada más clínico. En la Palabra de Dios tú ves que es llena de relaciones interpersonales donde nos cuidamos. Realmente el libro de amigos es un libro de consejería sin usar el término consejero, sino amigo, la idea de cómo somos los mejores consejeros por varios motivos.

Uno, el libro fue escrito durante la pandemia. Hablábamos mucho del distanciamiento social. Eso me preocupaba un poco. En segundo lugar, soy pastor, y entonces tengo la oportunidad de compartir con personas, pero la Palabra de Dios nos corta. La Palabra de Dios es dura. La Palabra de Dios nos llama a morirnos a nosotros mismos. Proverbios habla que “fieles son las heridas de un amigo”. No nos enfocamos solamente en que tenemos que decir las cosas duro, sino la idea de que una persona va a estar más receptiva a escucharnos si siente que somos amigos. 

Eso me parece muy, muy importante también, como también a nivel de quiero ser el mejor amigo de mi esposa. Realmente mi esposa ha sido mi mejor amiga inclusive antes de que nos casemos, pero queremos seguir nutriendo esa relación. Vamos a hablar quizás también un poco a nivel de con nuestros hijos. Tenemos un rol de papás con nuestros hijos; sin embargo, hay una parte también de amistad mientras ellos van creciendo. Hay una iglesia. Realmente el tema de relaciones es algo que a mí me importa muchísimo, y cómo podemos crecer. Puedo darte otros ejemplos más ahí de por qué; hay muchos motivos.

Susi: Sí, ahí vamos a ir hablando de este tema, porque la verdad es súper importante en la vida familiar. Muchas veces no relacionamos el tema de amistad con familia. Hay demasiada separación en nuestras vidas entre estos temas. El libro—quiero decirlo claramente por si alguien ahorita mismo está: “Voy a buscar en Amazon; a ver, ¿cuál es el libro?” Voy a decir el título: es Amigos, relaciones profundas en una era superficial. Ahí está; puedes pausar y puedes ir a buscarlo si quieres, tú que estás escuchando. Vamos a hablar de este tema en el contexto primero de los padres en este episodio. Gracias a Dios, Juan ha aceptado hacer dos episodios, entonces también hablaremos sobre los hijos y sus amistades. 

Pero primero, yo creo, Juan, que en la crianza es fácil enfocarnos, como los buenos papás que queremos ser, totalmente en nuestros hijos, en sus necesidades, y realmente dejar de vigilar áreas de necesidad en nuestras propias vidas como padres. Y un área que yo veo desatendida es esta de las amistades de los padres, o las relaciones significativas y profundas que realmente tienen una influencia en su vida. En tu experiencia como padre y como pastor, ¿has observado esta necesidad entre los padres? ¿Cuál crees que sea la causa de esto?

Juan: Es una muy buena pregunta, y podemos pasar realmente todo el tiempo hablando de eso. Pero de manera muy breve, yo creo que, en primer lugar, para muchos papás, estamos tratando de sobrevivir. Estamos tratando de sacar las cosas adelante. Nos damos cuenta quizás de la importancia de tener hijos desde una perspectiva cristiana. Yo soy de una parte donde es: ¡todas las manos a bordo! ¡Necesitamos enfocarnos en nuestros hijos! Sin embargo, al hacerlo nos cortamos de muchas de las herramientas que el Señor nos da con respecto a las amistades.

O quizás estamos tan abrumados que nos damos cuenta de que: yo ya no avanzo. ¿Cómo puedo añadir algo más? Es suficiente, sin darnos cuenta que las amistades pueden ser una bendición en ese proceso. Entonces yo creo que puede ser por ese lado. Las causas pueden ser varias. Uno es que estamos muy ocupados. Número dos puede ser que pensemos: si no hacemos algo perfecto con nuestros hijos, los vamos a arruinar. Entonces no podemos meter algo más en algo que ya está bastante atareado, muy ocupado. Esas serían algunas de las causas. 

Pero estoy muy de acuerdo. Yo creo que es una cosa que puede ocurrir fácilmente. También nos volvemos muy centrados en nuestros hijos, o nos centramos demasiado. Es esto: “Que yo soy muy cuidadoso en la familia. Es que lo más importante es la familia”. La familia es muy importante. Sin embargo, el Señor nos puso en una familia de fe. También hay una parte ahí que tenemos que considerarla al pensar de este tema.

Susi: Sí, me gusta que destaques ese aspecto de aislarnos. Pensamos que estamos haciendo bien al enfocarnos en nuestra familia, pero Dios nunca creó a la familia para estar aislada completamente de otras familias, de otras personas. Eso es genial. De hecho, en tu libro tú comienzas prácticamente el libro con dos capítulos, y el título es: ¿Por qué y para qué una comunidad? Me encanta que empezaste un libro sobre las amistades de esa forma. 

Muchos sabemos, Juan, en teoría, que la comunidad de la fe es importante. La iglesia es importante. Pero la verdad es que muchos no buscamos en nuestra iglesia local nuestras amistades más íntimas. Ayúdanos a entender ese “porqué” y ese “para qué”, para que realmente podamos abrazar este concepto.

Juan: De nuevo, todo esto está en el libro, y voy a tratar de ser muy breve porque podemos explicarlo muy extensamente, y amo este tema. Voy a intentar ser breve. El objetivo es que, en este libro de amistades, en primer lugar, tenemos que entender por qué queremos amistades. Porque muchas veces hay libros de amistades que inician con la idea que “así eres un buen amigo; así no eres un buen amigo. Ten cuidado con estas amistades o vas a terminar en amistades tóxicas”.

Pero decía: “Quizás no tenemos que iniciar ahí con cosas prácticas, sino entender cosas más teológicas. Entender una filosofía de las relaciones interpersonales”. Para eso entramos en Génesis. De manera muy breve, el “por qué” y el “para qué” es: ¿por qué en nuestro corazón hay algo que tenemos que tener esta conversación, donde hay alguien que está escuchando esto y dice: “¡Ay! ¡Qué lindo sería tener estas amistades!”? 

Desde el nivel de niños, hablando de niños y padres, todas las historias de Disney tienen algún tipo de relación entre personas, Mater y McQueen, C3PO y R2-D2 para los que les gustan las Guerras de las galaxias, Han Solo…para todos hay algo que dice: “Oye, qué lindo esa amistad”. ¿Por qué? Mi pregunta era: ¿Por qué lo hacemos? Vamos a Génesis 2:18, y en ese contexto tú ves que en un mundo que es creado por Dios, antes de la caída, Dios dice que no es bueno que el hombre esté solo. 

Entonces en primer lugar nos damos cuenta que hay una necesidad relacional, no en primer lugar de una manera más psicológica humanista, sino porque Dios dice: “Esto no está bien”. Y después él crea al hombre “a nuestra imagen”. “A nuestra imagen” lo creó, y cuando dice “nuestra”, ¿de qué está hablando? ¿Dios es bipolar? No, está hablando de la trinidad: crear “a nuestra imagen”. Una comunidad crea la humanidad para ser relacional, debido a que somos creados a la imagen de Dios. Eso es el “por qué”. ¿Por qué fuimos creados de esa manera? ¿Por qué queremos tener amistades? Es por eso.

En segundo lugar, ahora recordemos para qué es creado el hombre. El hombre es creado para llenar la tierra de la gloria de Dios. Entonces, cuando buscamos llenar la tierra de la gloria de Dios, en este contexto nos da las relaciones para hacerlo efectivamente. Me parece que Paul Tripp y otras personas mencionan que es imposible para una persona realmente mantener lo que se llama el llamado cultural de llenar la tierra de la gloria de Dios a solas. No lo podemos hacer solos. Necesitamos a otras personas.

Con eso en mente, y podemos ir mucho más profundo ahí, sin embargo, la idea aquí es que tenemos amistades, tenemos amigos, tenemos otras personas alrededor. El mundo tiene muchas personas. ¿Para qué? Para poder mostrar qué hermoso es Dios. No lo podemos hacer solo. Con eso como base—y podemos hablarlo más, como dije—sin embargo, con eso nos damos cuenta que las relaciones no tienen principalmente y primordialmente el llamado para yo llenarme, sino de cómo esta relación muestra a Dios. Y en eso encontramos mucha gracia, y en eso encontramos mucho gozo. 

Ahora nos damos cuenta de que, en ese contexto, la iglesia, la comunidad de fe, se convierte en un lugar primordial. Porque son personas que comparten ese llamado, donde oponemos (perdón que lo pongo de esta manera) matarnos, porque: “No, tú no me das lo que quiero. La iglesia no me da lo que yo quiero. Yo ya no voy a la iglesia”, sino que estamos juntos para un llamado más grande. 

Ahí tiene sentido de que con estas personas que caminamos en crecer juntos en Cristo, esas personas que nos sentamos a escuchar los mismos sermones, estamos en ese evento hermoso, nos sentamos bajo la misma predicación de la Palabra y vivimos vida juntos, platicamos los unos a los otros, tiene sentido que desde ese contexto (no digo siempre, pero muchas veces) vas a tener relaciones cercanas, porque estás compartiendo la vida juntos, mientras buscamos glorificar a Dios.

Susi: Ese concepto, nosotros hemos hablado mucho en Crianza Reverente, por qué Dios creó a la familia: es extender el reino de Dios para su gloria sobre la tierra. Eso fue antes del pecado. Entonces, cuando entiendo que eso aplica, obviamente, no solamente a mi unidad familiar, sino a la familia de la fe (porque en el Nuevo Testamento ahora vemos que la voluntad de Dios es que vivamos en el contexto de una familia de la fe) eso quita ese enfoque tan egoísta que podemos tener. 

Yo lo he visto, Juan. Lo he visto en papás que quieren escaparse de las presiones de la casa y allá tienen sus amigos. No se llevan a su esposa: “No, esos son mis amigos”. Y luego la mamá tiene sus amiguitas con las que se quiere ir a desayunar y chismear. Y es como que: “No, yo necesito ese escape. Necesito soltar mis emociones negativas con mis amiguis”, como dicen aquí en México. Toda esa perspectiva tan centrada en uno mismo es en contra de ese diseño de Dios para nuestras amistades. 

Así que me encanta esa perspectiva. Se conecta muy bien con nuestra perspectiva de por qué Dios creó la familia. Es lo mismo. Dios creó también a las relaciones interpersonales externas a nuestra familia para lo mismo. Es súper importante.

Juan: Y es lo lindo: la iglesia debería ser una familia de familias, la familia de fe compuesta por familias. Yo creo que no podemos saltarnos a uno o al otro. Por eso a mí me encanta hablar de que las familias son centros de discipulado, y no puede ser un centro de discipulado si es que no estás interactuando con alguien más. Porque la familia se vuelve muy separada del resto de las cosas, muy hermética, y es como que: “Esto hacemos nosotros”.

Hay una parte de proteger a tu familia, pero donde esas relaciones se vuelven donde tienes amistades. Y amistad, ojalá con creyentes, obviamente para edificación, que es lo que tú estás mencionando, pero también a veces con amor y con sabiduría, amistades con no creyentes para compartir el evangelio, para mostrar la gloria de Cristo y poder mostrar la esperanza que tenemos.

Susi: Eso es también súper importante, lo que dices, porque creo que hay algunos creyentes que batallamos para entender dónde encajan nuestras amistades inconversas. Porque: “Bueno, tengo esta compañera de la escuela, de la prepa, de la secundaria que todavía nos vemos”. A mí me han preguntado hermanas: “Hermana, no sé si debo alejarme de esa amiga porque yo entiendo que no es creyente”. Bueno, tu amistad con ella tiene otros fines, otras metas, que tus amistades con hermanas de la iglesia que son creyentes. Pero todavía está ese “para qué” global: para la gloria de Dios y avanzar el reino de Dios. Es genial.

Juan: Estoy muy de acuerdo. Y ahí es donde inclusive (creo que vamos a hablar un poco más de eso en la conversación cuando hablemos más de amistades de nuestros hijos), en qué momento esas amistades se van a volver donde: “Ey, ¿quién está jalando a quién?”. Ni siquiera quizás no a mí, sino a mis hijos. Vamos a hablar de eso también.

Susi: Pero para los padres es muy bueno que comentemos esto, porque la verdad es que sí tenemos que ser sabios. Si tenemos un compañero de la escuela de hace 20 años (un inconverso o una inconversa) que está jalándonos fuerte, que ejerce una influencia fuerte, ahí sí hay que ejercer esa sabiduría de decir: “No puedo permitir tanta cercanía”.

Juan: Si me permites ahí, tú mencionaste algo que me pareció tan bueno. A veces como esposos o como esposas, entiendo que tengo que tener amistades; yo sí tengo amistades y son estas amistades quizás, o cristianas o no cristianas, que me jalan. Una de esas maneras que yo lo he visto—tú lo mencionaste y me pareció tan buen comentario—es donde estoy yo frustrado de mi esposo (digamos para una hermana), entonces yo voy donde mi grupo de amiguis. Y el objetivo de ese grupo de amiguis es que nos sentamos ahí para hablar mal de nuestros esposos o hablar mal de qué terribles que son mis hijos, y qué difícil es ser mamá, y de todo. 

Ahí es donde esa amistad realmente no está proyectando…no estamos diciendo que es fácil, y vamos a hablar de eso después, pero donde van esposos a quejarse de sus esposas. ¿Cuánto esto aporta a mi crecimiento espiritual, a mi llamado como esposo de proteger a mi esposa, a mi llamado como esposa a honrar a mi esposo? Eso también es importante cuando hablamos de amistades.

Es no solamente que el objetivo aquí es: no te enfoques solamente en tus hijos; ándate en amistades. Porque el mundo te dice eso. Ahorita que estamos en otro contexto por un viaje, es interesante. Voy a algún lugar y los ves a todas las chicas y los chicos ahí con su cerveza, o con su mimosa, o lo que sea. Hay que tener un descanso, pero ¿cómo le haces el descanso? Todavía tiene que glorificar al Señor.

Susi: Exacto. Quizás nos puedes ayudar a entender, para motivarnos también, ¿cuáles serían algunos de los beneficios? Quizás ya hemos mencionado algunos, pero beneficios que un matrimonio cristiano experimentaría al buscar intencionalmente amistades más profundas con otros creyentes.

Juan: Sí, muy buena pregunta. Yo creo que en primer lugar—me gusta que mencionaste relaciones más profundas con otros creyentes—esos otros creyentes pueden ser en variedad de colores. Empecemos con otros matrimonios. Yo creo que algo para nosotros que ha sido muy útil es el poder interactuar con otros matrimonios, donde te das cuenta que no estás solo o sola. 

Hay momentos cuando eres papá donde dices: “Creo que estamos arruinando nuestros hijos. ¿Ahora qué estamos haciendo aquí?” Y tú ves otros papás que están luchando con las mismas cosas y donde de maneras obviamente piadosas estamos diciendo: “No lo tengo…” como dicen en inglés acá: “figured out”. No lo tengo ya todo resuelto, sino que estamos trabajando. Inclusive poder orar unos por otros, poder animarnos, poder ver: “Esto ayudó en mi situación, no sé si tú lo has tratado”. Allí la amistad es muy útil.

Inclusive a mí me encanta cuando he tenido amigos que tienen hijos un poco mayores a los míos, y me dicen: “Guau, esta es una etapa difícil. Mi hijo también pasó por eso”. También para humanizar a personas—yo creo que, como pastores, o a veces en otro contexto, se pone un estándar más alto en alguien, a veces un estándar que no es ni siquiera realista, donde personas dicen: “Es que esos niños se portan súper bien”. El tener una amistad te humaniza. Es: “No, mis hijos, todavía hay días donde se quejan. Y hay días donde yo como pastor, papá, hay momentos de que quizás puedas ver un poco de frustración en mí, y después tengo que pedir perdón”. 

Ese tipo de cosas yo creo que son tan, pero tan útiles: oración, ánimo, inclusive un grupo de cuidado en algunas ocasiones. Todos vamos a experimentar dolor en este mundo, y si tienes esas amistades es más fácil. Ahí también es donde si yo me enfermo, o algo pasaría, hay personas que están listas para apoyar. Eso a nivel de parejas.

Pero también a mí me gusta pensar a nivel intergeneracional. Para nosotros cuando esto ha pasado ha sido de mucho ánimo, cuando personas solteras son parte de nuestro grupo de amigos. Yo recuerdo a una persona que decía: “No has salido tú con tu esposa. Un grupo de amigos vamos a venir” (son personas obviamente en que confiamos) “y vamos a quedar con tus hijos para que tú puedas salir”. Nosotros no vivimos cerca de familia para nada; somos misioneros. Nuestra familia vive en otro país. Eso ha sido tan útil. 

Recuerdo también yo siendo ese soltero con otras personas, que un papá vino y me dijo: “A mí me encanta que tú vengas acá”. Estaba siendo discipulado por este papá, y me dijo: “Porque veo que tú estás teniendo influencia en mis hijos”. Sus hijos ya estaban en high school. Estaban en—no sé cómo lo digan—estaban en el colegio. Eso para mí fue tan útil escucharlo, porque me decía: “Yo veo que mi voz todavía está en ellos, pero veo que ellos están ahorita también viendo otras voces, y tener esos amigos alrededor les dan una pauta”. Puedo hablar de muchas cosas más bien.

Susi: Es genial que los padres que sin querer quizás nos hayamos aislado, algún padre, alguna madre que esté escuchando y diga: “Ay, pero es que tengo tantas cosas que hacer que yo ni puedo con todo, y ahora quieres que yo de alguna forma busque e invite a otra gente a mi casa”. Bueno, pero hay que verlo como una parte integral de la crianza, de la vida familiar.

Yo puedo pensar: yo me estoy esmerando, y yo me estoy esforzando, y toda mi vida la estoy dedicando a mis hijos. Pero si esa vida que estoy dedicando a mis hijos no incluye exponerlos intencionalmente a la influencia de otros hermanos de diferentes edades, como tú dices, algo está faltando. Porque no queremos criar a nuestros hijos en un vacío, en una burbujita. 

Porque cuando ellos pueden interactuar con otras personas que tienen las mismas creencias que nosotros, pero quizás viven diferentes lados del diamante, podríamos decir, facetas, eso confirma en la vida de nuestros hijos que vale la pena vivir para Dios, que vivir para Dios no se tiene que ver exactamente como mis padres, pero hay ciertas cosas que todos tenemos en común. Hay muchos beneficios de hacer el esfuerzo de buscar que mi familia tenga amistad con otras familias o con otros hermanos en Cristo. Y la verdad es que sí requiere esfuerzo, pero más que esfuerzo requiere un cambio de mentalidad.

Juan: Así es.

Susi: Un cambio de mentalidad y abrazar este aspecto de la vida comunitaria. Va a tener beneficios para nosotros y para nuestros hijos. Ahí nos tenemos que motivar un poco. ¿Cuáles serían algunas cosas prácticas que pudieras sugerir a una familia que dice: quiero hacer esto, pero estamos ocupados?

Juan: Sí, muy bien. Tú mencionaste esta idea de estar ocupados. En primer lugar, déjame decir unas cosas más generales, de pensarlas filosóficamente. Yo creo que en primer lugar el pensar por qué estamos tan ocupados. Es algo que me hago la pregunta, porque hay momentos donde estoy muy ocupado, pero después si hago una evaluación, un inventario de qué estoy usando mi tiempo, me doy cuenta de que quizás no estoy siendo lo más sabio. O quizás mis valores no muestran que Cristo es el centro, sino hay otras cosas que empezaron a robarme mis objetivos, y por eso estoy tan ocupado. Yo creo que todo el mundo estamos ocupados. Ahí es donde nos damos cuenta, pero ¿por qué estoy ocupado? Número uno, y número dos…

Susi: Por ejemplo (perdón, por interrumpirte) hay los padres que tienen a sus hijos en muchas clases extras y muchas actividades. Cada cosa que agregas a tu agenda, sacrificas otra cosa. Ahí es donde algunos a lo mejor tendrían que evaluar. 

Juan: Exacto. Ahí es donde vas a tener que hacer decisiones. Por ejemplo, a nivel de deportes, ¿qué tipo de deporte le pongo a mi hijo? Por ejemplo, introducción a este, este avanzado, este otro, y este. Pero este ya requiere un montón de horas. Entonces ahora mi familia va a girar alrededor de un deporte en vez de girar alrededor de otras cosas. De nuevo, no estoy diciendo que eso esté mal, pero tienes que darte cuenta que al decir sí a algo, vas a decir no a otra cosa. Entonces tienes que empezar a moldear qué es lo más importante para ti, ponerlo en la balanza. Número uno yo creo que es eso.

Número dos: cuando hablo de las amistades, yo me doy cuenta de que personas me están escuchando con un lente, con un filtro, que dicen: “OK. La promesa es que voy a tener ese “best friend forever”, ese “BFF”, esa mejor amistad del mundo, donde vamos a tener eventualmente sacos o chamarras que son igualitos, y vamos a tener nuestro mismo idioma, y vamos a hablar juntos, y vamos a estar en el teléfono en cada momento. Quiero decir en primer lugar rápidamente, ese no es el objetivo. En la gracia del Señor es posible que eso ocurra, pero lo más seguro es que eso o tome tiempo, número uno, o número dos, quizás no ocurra.

Tenemos que tener cuidado. El título del libro es Relaciones profundas. Yo escucho mucho este día que necesitamos tener relaciones muy profundas. Y entramos ya con una expectativa errónea donde no venimos a ser bendecidos por la relación, pero ya ponemos un estándar de que, si no va a ser así, no lo quiero. Pero yo he sido muy bendecido de que hay personas que soy cercano, pero que no estamos todos los días llamándonos. Pero hemos hablado—qué sé yo—de un área de mi vida, y es muy útil, y con mis hijos. Pero quizás después no los veo. Especialmente como misioneros, a veces viajamos. Hay personas que literalmente nos vemos una vez al año, pero cuando nos vemos es tan lindo. Pero no es de que: ¡qué lindo! y vamos a estar en el teléfono todo el tiempo.

Lo mismo pasa a nivel de la iglesia. Entonces tú tienes que darte cuenta también de eso. Porque yo creo que se puede convertir en una “amigolatría” en donde los amigos se vuelven una idolatría. Yo creo que en un capítulo como este, yo quiero ser cuidadoso con eso. Porque sé que mamás y papás están luchando, y es como que: “OK, esto me va a ayudar”. Y entonces ahora el ídolo cambia: está centrado en tener todas estas amistades, porque quieres esa ayuda. Entiendo por qué. Entonces eso en segundo lugar.

Ahora con eso en mente, algunas cosas bien prácticas. Número uno: orar. ¿Cómo lo hago? En primer lugar: “Dios ayúdame. Por favor trae a nosotros personas que tú quieras con las cuales podemos compartir, donde podemos ser bendecidos y ser de bendición”. Eso es importante, porque a veces es: “¡Ay! Tú sabes lo que yo necesito. Dios, tráeme esa persona”. Pero tiene que ser ambas; si no, no es una amistad.

Susi: El deseo de ser un buen amigo al mismo tiempo.

Juan: Justo. Yo creo que eso es muy importante. De ahí, el tomar en fe esos pasos de hospitalidad. Tus hijos te están observando, nos están observando, cómo tú incluyes a personas. A veces les decimos: “Hijo, tienes que hacer amigos”, y tú, ¿dónde estás? Estás en la iglesia, y ¡nadie amigable contigo! ¿Cómo estás tú en ir a hacer una pregunta? Hay hermanas y hermanos que quizás les pase: “Yo ya me quiero ir porque inclusive no me siento capaz”. Pero ya que he orado, y le pido al Señor en fe, voy a tomar esos pasos, ir a conversar con alguien. 

Te cuento un testimonio breve. Estamos aquí, como te digo, de visita, y es interesante. Acá yo no soy pastor en la iglesia que estamos visitando. Acá estoy en un tiempo (para las personas que están escuchando) de enfocarme en un proyecto de escritura. Entonces no estoy en mi iglesia local en Quito. Estoy en otro país. Entonces estoy acá, y no soy pastor de la iglesia. Allá las personas dicen: “Ay, es el pastor”, y las personas se acercan más. 

Pero aquí soy una persona común y silvestre en una iglesia grande. Y estábamos sentados, y una semana una pareja se acercó donde nosotros y nos dijo: “Hola, les he observado varias veces, y quería venir a saludarles”. Me pareció tan lindo. Me dijo: “¿Sabes qué?” (ya hasta nos habían visto), y dice: “Yo creo que nuestros hijos son de edades parecidas”. De nuevo, podría haber sido que yo les decía en ese momento: “No queremos saber de ustedes…”.

Susi: “Estoy muy ocupado”.

Juan: Exacto, pero gracias al Señor dijimos: “Oye, qué bien”, y una semana después—no, no tan rápido—dos semanas después, estuvimos comiendo juntos, y tuvimos una linda conversación. Me encantaría que la historia continuara. Y desde ese momento en adelante hemos estado en el teléfono. ¿Todo el tiempo? No, ellos están ocupados; nosotros estamos ocupados. Pero ese tiempo fue tan lindo. En algunas unas semanas quizás nos veamos de nuevo. Ha sido tan especial.

Entonces, hospitalidad. Aprender a hacer buenas preguntas, acercarte donde alguien y decir: “Cuéntame algo”, y empezar a hacer esas buenas preguntas. Y eso también a su vez da un molde, da una idea, un ejemplo a nuestros hijos, porque ellos van a tener que hacer amistades. Entonces, ¿cómo lo ven? Tomar esa iniciativa. Ser hospitalario (ya lo mencioné). Esas son algunas de las cosas que podríamos hacer.

Susi: Yo creo que el tono general de lo que estás diciendo es: buscar maneras prácticas de buscar tener relaciones profundas con otros creyentes, especialmente en nuestra iglesia local, se trata más de yo buscar ser de bendición antes de recibir. Porque creo que el recibir la bendición va a ser una consecuencia de servir a otros. Me encanta ese enfoque.

Juan: Perdón que te interrumpa, pero si queremos solamente recibir, no estamos queriendo amigos. Queremos algo distinto. Porque una amistad tiene que ser mutua. Una amistad es entre los dos lados. Si solamente entramos con esta idea que esto es lo que yo quiero, no vas a ser un buen amigo. Y lo más normal es que esta persona quizás no vaya a querer ser amigo tampoco, porque se da cuenta de que no hay un deseo de edificarnos.

Valga la pena decir, quizás alguien dice: “Pues yo no tengo nada que dar”. Si tú estás en Cristo, el Espíritu Santo mora en ti. Tienes dones debido a eso. El Espíritu está dentro de ti; entonces tienes algo que dar. Es lo que se llama la doctrina del sacerdocio de todos los santos. Tú tienes algo que dar. Eso también es importante.

Susi: Todos tenemos oídos para escuchar a la gente. Todos podemos oír, y hacer una pregunta, y escuchar y hacer que alguien se sienta valorado.

Juan: Así es, amén. Qué útil.

Susi: Para terminar este episodio dirigido a los padres, hay un tema que creo que deberíamos de tratar brevemente. Algunos padres creen que deben ser los mejores amigos de sus hijos. Hay una confusión a veces. ¿Cuál es la diferencia entre una relación de amistad y la relación bíblica? Lo hemos hablado mucho en Crianza Reverente: la autoridad de los padres. ¿Qué características comparten en común una crianza, una relación apropiada de padre e hijo, pero que no son totalmente solamente una amistad?

Juan: Estamos ya casi sin tiempo; voy a dar la respuesta muy corta. En primer lugar es recordar que en una relación de papás, si podemos poner dos ejes, el eje de estructura es fuerte al inicio de tu relación con tus hijos. Empieza a bajar con el tiempo, mientras del otro lado esa amistad empieza a crecer. 

Tú vas a ver que, por ejemplo, con papás que han criado hijos creyentes (igualmente el Señor les da la salvación), se dan cuenta de que al final, sea lo que sea tu estructura, cuando ya tienen 21, 22, 23, y empiezan a salir de la casa, ya no les das mucha estructura. Ya hay más libertad. Pero la parte de relación y amistad, inclusive la influencia con ellos, empieza a crecer.

Con eso en mente recordamos de que la Palabra dice claramente que los papás tienen un rol, y ese rol es de papás. Ahora, ¿cómo crecemos en eso? Yo creo que algunas de esas cosas son las mismas. Tengo muchas palabras que terminen con C y A. Una es obediencia. El Señor pide obediencia, especialmente con niños pequeños. De ahí esa obediencia cambia a esa idea de respeto, de respetar. Sin embargo, eso siempre está basado en la idea que tenemos una obediencia a Cristo. Nuestro objetivo principal es obedecerle a Cristo.

Número dos: transparencia. Yo creo que papás, de maneras adecuadas en este estándar que acabo de decir, tienen que ser transparentes con sus hijos. Yo creo que muchos papás a veces tenemos miedo de decir: “Mi hijo, perdóname. Yo levanté la voz de una manera que fue pecaminosa, y quiero que me perdones. Yo necesito a Cristo”. Porque a veces le decimos: “Mi hijo, tú necesitas a Cristo”. ¿Y tú, papá? No, yo ya estoy listo. ¡No! Yo también necesito a Cristo cada mañana, cada tarde, cada situación. Necesitan ver esa transparencia.

La siguiente es presencia. Tenemos esta gran mentira el día de hoy: se habla mucho de que lo importante es “tiempo de calidad, no de cantidad”. Necesitas tiempo de calidad, pero también necesitas cantidad. Porque en la cantidad es donde tienes esos momentos informales tan importantes que van a hacer una amistad. Estás presente.

La siguiente que me gusta es paciencia. Nos tenemos paciencia. Un amigo es paciente uno con otro. Yo creo que ahí es donde (y en algún momento me encantaría hablar de esto) necesitamos ser también pacientes con nuestros hijos, con gracia. Hay una parte muy importante de disciplina, pero también el Señor no nos castiga cada vez que nos equivocamos. Él nos da gracia. Eso es donde pedimos sabiduría: “Señor, ¿en qué cosas mis hijos van a recibir disciplina? ¿En qué cosas necesito dar gracia?” Y hay diferentes tipos. Yo creo que a veces papás que están buscando ser bíblicos piensan que todo es vara. Todo es vara. Y ahí es donde creo que tenemos una mala perspectiva. 

La otra es consistencia. Consistencia es la idea de que tenemos que ser consistentes en lo que hacemos. Si un día esto me mete en problemas y el siguiente día no, eso es confuso para un niño, especialmente pequeño. Inclusive uno más grande. Y una amistad es consistente. Tú sabes lo que vas a encontrar conmigo, en gracia, y en paciencia, porque hay días distintos. Esas cosas yo creo que nos ayudan a pensar en la amistad.

Susi: Sí. Obediencia, y luego la segunda fue…

Juan: Obediencia, transparencia.

Susi: Transparencia.

Juan: Presencia.

Susi: Presencia, paciencia.

Juan: Paciencia con gracia y consistencia.

Susi: Sí. Estos son cualidades de una buena amistad—bueno, a excepción de la primera. Son cualidades de una buena amistad. Eso ayuda mucho a los padres a entender. Sí, quiero ir fomentando aspectos de mi relación con mi hijo, que se dé en una amistad futura que ya no tiene los aspectos de obediencia, de estructura.

Yo puedo decir, porque tengo tres hijos adultos, uno casado, una que se va a casar pronto y otro que ya dejó el hogar para ir a estudiar, ahora lo que yo tengo es una amistad con mis hijos. Con uno de ellos hay todavía un poco más de autoridad, y nos debe cierta obediencia. Pero ya con los otros, casándose y haciendo su propia familia, gracias a Dios por haber fomentado una amistad con esa transparencia que tú dices, con esa presencia. Y digo: vale la pena. Vale la pena pensar en estas cosas y tener esa meta. Bueno, Juan, muchas gracias.

Juan: Si puedo decir una cosa más, yo creo que es muy importante aquí; es la idea de que yo veo muchas veces que personas que ahora ya tienen hijos adultos donde son amigos, es porque al inicio, no es que su objetivo principal era ser amigos. Era: mi objetivo principal es ser papá ahora. Y debido a que fui papá y mamá, y di estructura y estas otras cosas, y fui amoroso, etcétera, tengo esa amistad. Pero cuando tu hijo es un niño de cuatro años, cinco años, seis años, siete años, tu enfoque no debe ser amistad en primer lugar. Es una relación de mucha conexión, de mucho amor, pero al mismo tiempo el fruto de la amistad va a venir más cuando empiezan ya a crecer.

Susi: Sí. La influencia que tenemos sobre nuestros hijos debe ser basada en una relación de amor y gracia y paciencia, como tú dijiste. Pero es influencia y es autoridad al principio. Eso es lo que permite que se vaya desarrollando. Mira, yo quiero decir que nosotros nos equivocamos muchas veces, y creo que cuando nuestros hijos estaban pequeños, éramos un poco demasiado autoritarios, quizás. Pero gracias a Dios que él, mientras ellos iban creciendo, nos fue hablando y diciendo: “Bueno, tienes que tener esta relación de transparencia, de discipulado con tus hijos”. Y gracias a Dios, nunca es demasiado tarde.

Juan: Amén. Qué bendición. Gracias, amiga.

Susi: Gracias, Juan, por estar aquí con nosotros. Te esperamos también para el siguiente episodio, porque hay que hablar de las amistades de los hijos también.

Juan: Perfecto, gloria a Dios.

Susi: Gracias. Y tú que nos escuchas, si quieres adquirir el libro de Juan Moncayo, el título es Amigos: relaciones profundas en una era superficial. Te animo a buscarlo, a conseguirlo. Nos vemos la próxima semana. Bendiciones.

 

Compartir:

Autores

  • Susi es la fundadora de Crianza Reverente y anfitriona del podcast, mamá de tres adultos jóvenes, y esposa de Mateo Bixby, uno de los pastores de Iglesia Bautista la Gracia en Juarez, NL, México.

    View all posts
  • Juan Moncayo es uno de los pastores en la Iglesia La Fuente en Quito, Ecuador. Tiene una Maestría en Divinidad en Clarks Summit University y una ingeniería en negocios de The Master’s University en California en donde conoció a su esposa Marissa y tienen dos hijos pequeños. Es certificado en consejería por ACBC. Es autor del libro "Amigos: relaciones profundas en un mundo superficial". Puedes encontrarlo en Instagram @jota.moncayo.

    View all posts

Publicaciones relacionadas