Episodio 221: Dónde comienza la verdadera sabiduría, con Mateo Bixby

September 15, 2026

Pudiéramos pensar que “buscar la sabiduría” como padres debe ser principalmente una actividad intelectual de información pertinente desde fuentes acertadas. Pero el autor de Proverbios, el hombre más sabio de la tierra, presenta la búsqueda de la sabiduría como un viaje que comienza en cierto punto. Si no partimos del lugar correcto, será imposible llegar al destino deseado. ¿Ya sabes dónde comienza la sabiduría?

Lee la transcripción: 

Susi: Si eres papá o mamá, seguramente buscas soluciones a tus problemas. Buscas estrategias para lograr ciertos resultados en tu hijo. Buscas afirmación de tus decisiones para saber que fueron sabias. En otras palabras, buscas sabiduría de algún tipo todo el tiempo. Puede que mires dentro de tu propia cabeza o consultes algún recurso entre todos los que están disponibles. Todos buscamos sabiduría de alguna fuente para criar a nuestros hijos.

Pero Proverbios nos dice dónde comienza la sabiduría. En el episodio pasado, el previo a este, el número 220, lanzamos esta serie sobre Proverbios, y estuvimos hablando de cómo acercarnos en general a este libro, cómo leerlo. Ahora Mateo está aquí conmigo porque queremos explorar lo que Proverbios dice sobre el temor de Dios como el punto de partida de la sabiduría. Mateo, bienvenido otra vez. Gracias.

Mateo: Ya hace tiempo, Susi.

Susi: Sí, ¡ya no te había invitado!

Mateo: ¡Pensé que estabas enojada conmigo y ya no me ibas a invitar más!

Susi: Sí, ya. Pero es la única vez que te voy a invitar en esta serie. Así que ponte las pilas. Bueno, siempre es un privilegio, y sigues siendo el invitado favorito.

Mateo: De todos y todas, seguro.

Susi: ¡Así es! Pero bueno, vamos a enfocarnos en el tema que tenemos aquí a la mano. Estamos hablando del temor de Dios. Todos sabemos que en Proverbios esto es un tema fuerte. Pero estaba pensando en esta idea de temor, y creo que los padres muchas veces lo que queremos es evitarles a nuestros hijos el temor. No queremos sentir temor, y no queremos que nuestros hijos tengan que temer a nada ni a nadie. ¿Por qué esta palabra temor es tan incómodo o negativo el día de hoy?

Mateo: Bueno, es una emoción que a ninguno nos hace sentir bien: el temor. Pensamos en temor, recordamos momentos de temor, donde hemos sentido ansiedad muy fuerte, donde hemos sentido desconcierto. Estamos llenos de miedo, de terror. Incluso hay ciertos géneros de películas que se llaman películas de terror, y la verdad, ¡no creo que sean muy buenos para cristianos la mayoría de esas películas!

Pero sabemos que la vida está fuera de control; está fuera de nuestro control. Y las cosas que nos llenan de temor son las cosas que no podemos controlar. Puede ser el futuro, puede ser alguna enfermedad, puede ser algo que amenaza nuestro bienestar como familia o como persona, o nuestro trabajo. Cualquier cosa que amamos y deseamos de repente está siendo amenazado. O potencialmente amenazado, porque también es verdad que muchos de nuestros temores no son reales.

Susi: No tienen fundamento. 

Mateo: Sí. Son cosas imaginarias, cosas potenciales, cosas que pudieran pasar, pero que no están pasando, pero nos llenan de temor. Por supuesto, que angustia y ese estrés y el miedo de qué va a pasar, qué va a ser, no es una experiencia bonita. No es algo que queremos para nuestros hijos, ni experimentar en nuestra propia vida. Claro que no va a ser algo que buscamos. 

De hecho, la Biblia nos va a decir muchas veces—he leído en varias fuentes que el mandamiento más repetido en todas las escrituras es: no temas. Entonces hay un sentido en el que no debemos de temer. Pero luego hay otro sentido, como tú bien dices en Proverbios, quizás el tema más importante es el temor de Dios. Hay otro sentido en el que sí tenemos que temer.

Susi: Sí. Entonces es válido, legítimo, que como padres no nos gusta sentir temor y no queremos que nuestros hijos tengan que vivir constantemente con un miedo, con un temor. Pero tampoco podemos ignorar que el autor de Proverbios comienza su libro diciendo—bueno, es un libro, ¿verdad?, sobre la sabiduría. Este es un libro donde el autor quiere impartir sabiduría, y él dice desde el primer capítulo, versículo 7, que “el temor del Señor es el principio de la sabiduría”. 

Yo entiendo que eso quiere decir que nadie va a llegar a tener sabiduría si no tiene este temor, porque dice que es el principio. ¿De qué temor nos está hablando? Si otras partes de la Biblia nos dicen: “No temas”, pero el autor de Proverbios nos está diciendo que hay que temer a Jehová, ¿cómo es este temor?

Mateo: Creo que el temor que describe la Biblia es un temor, no de terror directamente, por lo menos en su mayoría. Es más el temor del reconocimiento de quién es Jehová. Es la reverencia que uno siente cuando conoce quién es Dios. Vemos quién es Dios; vemos sus atributos, y eso nos llena de reverencia, de admiración. Reconocemos quién es en el sentido de que las decisiones que nosotros tomamos, la manera en que vemos la vida, le damos a Dios su lugar en todo eso. 

Y es ahí donde podemos pensar: el temor malo, ese temor no lo debemos de tener, y no lo tenemos que tener cuando reconocemos quién es Dios y cuando reconocemos que nuestro Dios es bueno, y que es sabio y que es soberano. Controla todas las circunstancias y las usa para su máxima gloria y nuestro máximo bien. Entonces podemos no temer sin importar cuáles son nuestras circunstancias.

Pero muchas veces nos olvidamos de quién es Jehová. No reconocemos a Jehová en esas sensaciones que tenemos, esas dudas del futuro. No reconocemos al Señor en las decisiones que tomamos en el día a día ni en nuestra perspectiva de la vida. En ese momento estamos alejándonos de la sabiduría. Estamos alejándonos de Dios y nos estamos lanzando precisamente al temor descontrolado, incorrecto, que la Biblia exhorta a que no tengamos.

Susi: Estaba pensando en cómo el temor, es verdad que es una emoción. Es una emoción, pero es una emoción, como las demás, basada en nuestros pensamientos. Creemos, o dejamos de creer algo, y eso provoca temor. Entonces, cuando Dios dice: “No temas”, realmente está diciendo: “Mírame a mí. Confía en mí para que no tengas el tipo de temor que yo quiero quitarte—el temor que no necesitas cargar”. No deberíamos desear que nuestros hijos no tengan ningún temor, sino entender que, basado en lo que ellos creen, van a poder sentir el temor correcto, esta reverencia a Dios.

Mateo: Sí, claro. Y esa reverencia y reconocimiento de quién es Dios es la llave que abre la puerta de la sabiduría. “Es el principio de la sabiduría”, dice Proverbios. ¿Por qué? Porque si no tomas en cuenta a Dios, no vas a entender nada del mundo en el que vivimos, o muy pocas cosas. A veces vas a entender cosas específicas, datos específicos, pero no vas a entender nuestra razón de ser. No vas a entender cuál es el propósito de nuestra existencia, de nuestra vida. No vas a entender las cosas que deberían de producir gozo en nosotros, lo que provoca consecuencias negativas en nuestra vida. Nada de eso lo vas a entender si no tomas en cuenta a Dios. Por eso tienes que comenzar con ese reconocimiento y esa reverencia de Dios, ese respeto que le damos a él por ser quien es. 

Ahora, antes de dejar ese tema de qué es el temor de Jehová, creo que a veces queremos diluir el sentir de la palabra temor para hacerlo algo muy positivo.

Susi: Como reverencia.

Mateo: Como reverencia. Y nos gusta la palabra reverencia aquí en este podcast por alguna razón. Pero temor sí tiene un elemento de un temor sano de Dios. Si hay algo que nosotros no podemos controlar, es Dios. Dios es incontrolable por nosotros, y entonces inspira un temor correcto. 

Recordamos a Nadab y Abiú que ofrecieron incienso a Dios, pero el fuego que usaron para quemar el incienso no vino del altar. Como no ofrecieron el incienso con ese fuego que había sido aprobado y mandado por Dios, sale fuego de Dios y los consume. Y Dios, cuando tiene a Moisés escribiendo Deuteronomio, le dice: “Jehová tu Dios es fuego consumidor, Dios celoso”. Es tan celoso que, si ofreces incienso sin el fuego correcto, mueres. 

Podemos pensar: pero eso es el Antiguo Testamento. Ese es el Dios enojón y airado del Antiguo Testamento. El Dios del Nuevo Testamento es diferente. Pero el Nuevo Testamento también nos dice eso. Hebreos 12 dice: “Porque nuestro Dios es fuego consumidor”. Es una cita de Deuteronomio, capítulo cuatro. Entonces tenemos que seguir recordando que Dios es ingobernable, incontrolable por nosotros.

Y es un Dios de santidad que odia el pecado, que castiga el pecado, y que a sus hijos no los castiga enviándolos al infierno, pero sí los disciplina. ¿Para qué? Para nuestro máximo bien, porque él nos ama y él sabe que el mejor camino es el camino de la sabiduría. Cuando estamos fuera de ese camino, vamos a sufrir las consecuencias que él ha diseñado que vengan sobre el pecado.

Él no desea eso para nosotros. Entonces nos disciplina. Y sí, inspira temor en nosotros, pero es para nuestro bien. Pero cuidado con decir: “No, el Dios del Nuevo Testamento es amor, y el Dios del Antiguo Testamento es el Dios que tienes que temer”. No. Es el mismo Dios, Antiguo y Nuevo Testamento.

Susi: Lo que decías al principio, que el temor brota en nuestras vidas por cosas que no podemos controlar—siempre deberíamos estar conscientes de que a Dios no lo controlamos. No lo podemos manipular. No podemos ganar puntos para que luego haga lo que queramos. No deberíamos de enseñar a nuestros hijos a andar en ese tipo de temor, que es como intentando controlar a Dios. 

Creo que nos va a ayudar a explorar un poquito—me llama la atención que el libro, el autor de Proverbios, no solamente nos dice que debemos temer a Dios; nos revela algunas cosas sobre quién es este Dios. Te estoy diciendo que debes caminar en el temor de Dios, pero ¿quién es este Dios? Así que, ¿qué piensas? En Proverbios, ¿cómo vemos a Dios revelado en Proverbios?

Mateo: Como toda la Biblia, los libros de la Biblia son una manifestación y revelación de quién es Dios. Dios está auto revelando a nosotros cuando él escribe su Palabra. Entonces encontramos muchos atributos de Dios en el libro de Proverbios. Si estamos prestando atención, nos vamos a dar cuenta que no es solamente “tips”, consejos para vivir una mejor vida.

Susi: Así muchos vemos el libro de Proverbios, ¿verdad?

Mateo: Sí, y sin duda está llena de sabiduría práctica. Pero Dios se está revelando a nosotros. Es presentado como el Creador sabio y soberano y bueno, que acabamos de mencionar. Él funda la tierra con sabiduría (en Proverbios 3:19). Proverbios 8 tiene una descripción de su sabiduría al crear y ordenar el universo. Nos habla de este Dios sabio y soberano. 

Nos habla de un Dios que es omnisciente, porque sus ojos están viendo los caminos de los hombres, según Proverbios 5:21, y que sus ojos están en todo lugar, en Proverbios 15:3. Encontramos que Dios es soberano, gobernando todas las cosas, que “el hombre piensa su camino”, pero es Jehová el que “endereza sus pasos” (16:9), y es el consejo de Jehová que permanece (19:21). 

Estamos ante un Dios que es magnífico, que es maravilloso, que merece que nosotros lo amemos, que lo reconozcamos, que le sirvamos y que reconozcamos que sus caminos son buenos. Proverbios nos lo presenta como un Dios de justicia que abomina el peso falso (11:1), un Dios que ama la verdad, porque él condena al que es injusto, y que justifica incluso al que hace el mal, pero luego viene a él para buscar perdón. 

Podemos encontrar a un Dios que es para nosotros maravilloso, pero que también es nuestro refugio. Hablábamos de temor. ¿Qué nos causa temor? Lo que no podemos controlar. Y miramos la vida y parece que está fuera de control. Hay guerras en el escenario internacional. Hay problemas nacionales en cuanto a la economía y la inflación y el costo de la canasta básica. Hay problemas a veces de salud. Hay conflictos con nuestros hijos. A veces hay desacuerdos en la iglesia, incluso, ¡donde todo debería de ser perfecto! 

Pero aun así, encontramos que Dios es nuestra torre fuerte. Así dice Proverbios 18:10. Y podemos correr a él, refugiarnos en él. Entonces, todos esos temores que nos sacuden con tanta frecuencia, podemos dejarlos a un lado e ir a ese refugio, porque es todo lo que acabamos de describir.

Susi: Pensaba en cómo muchas veces queremos buscar la sabiduría en nosotros, y cómo nosotros nos creemos los soberanos. O yo pienso en las mamás. Dijiste que Dios es omnisciente, que Dios ve todo. Las mamás creemos que nosotras vemos todo. Recuerdo ese dicho—yo creía en algunos momentos que mi mamá, literal tenía ojos así en la parte de atrás de su cabeza y que podía vernos cuando pensábamos que estaba volteada. O sea, son cualidades que quisiéramos tener nosotros. 

Creemos que si yo pudiera ver todo, si yo pudiera controlar todo, si yo gobernara las cosas, ya no tendría temor. Pero aquí este es nuestro Dios que está diciendo: “Mira, así soy, y por eso tú y tus hijos no tienen que andar con un temor incorrecto, un temor que paraliza, sino deben andar en el conocimiento mío”. A eso se refiere cuando dice que es el principio de la sabiduría.

Mateo: Claro, y sin duda tenemos algunos de los atributos de Dios. Los compartimos porque reflejamos la imagen de Dios. Sí tenemos cierto control sobre las circunstancias de nuestra vida, y nuestras decisiones van a influir sobre nuestra vida. Tenemos cierto nivel de conocimiento. Tenemos también un sentido moral de lo que es justo y lo que es injusto. Tenemos algunos de estos atributos de Dios reflejados en nosotros. Pero es un reflejo pobre, en el sentido como el sol manda su luz y refleja sobre la luna. La luz del sol es muy superior a la luz de la luna, y las formas en que Dios posee estos atributos son infinitamente superiores a los nuestros. 

Es ahí donde otra vez reconocemos la distinción entre el creador y la criatura. Yo no soy el creador; Dios es el creador. Reconocer esa distinción es precisamente lo que me va a permitir temer a Jehová correctamente, adquirir sabiduría, y vivir de una manera que agrada a Dios. Porque cuando yo reconozco que yo no soy el soberano, yo no controlo todo, pero Dios sí; yo no conozco todas las cosas, necesito sabiduría, pero Dios sí, entonces puedo acudir a él para tener sabiduría. 

De repente, cuando empezamos a pensar de esta forma, ahora sí vamos a estar caminando por ese camino de la sabiduría, y no por el camino de la autosuficiencia que siempre ha llevado al hombre a la destrucción y ruina, desde Adán y Eva, desde el primer hombre y la primera mujer cuando ellos pensaron que ellos podían ser como Dios. Quisieron borrar la distinción creador/criatura. Ese es el primer paso hacia la necedad y las consecuencias tan negativas del pecado.

Susi: Pienso que somos muchos padres que escuchamos estos atributos de Dios, y no son nuevos; son cosas que sabemos, que hemos aprendido, y quizás pudiéramos pensar: bueno, pues yo creo que yo vivo en el temor de Dios. ¿Cómo sabría? ¿Qué evidencias o frutos? Proverbios mismo creo que nos da algunas cosas que van a caracterizar a la persona que anda en el temor de Dios, que está buscando la sabiduría donde debería buscarla.

Mateo: Sí, a veces decimos: “Teme a Dios”. ¿Qué significa eso? Que va a la iglesia, ¿no? O que por lo menos dice: “Si Dios quiere”. Curiosamente, en Proverbios, lo que más se asocia con el temor de Jehová es apartarse del mal. Lo dice en Proverbios 3:7: “No seas sabio en tu propia opinión; teme a Jehová y apártate del mal”. 

Esto es tan interesante y lógico, porque si el temor de Jehová es reconocer a Jehová—de hecho, quisiera regresar y leer los versículos anteriores, que son muy conocidos, pero creo que son la descripción perfecta del temor a Jehová. Para mí, estos tres versículos describen el temor de Jehová en su esencia y de una manera que nos puede ayudar en la vida práctica. Proverbios 3:5–7: “Fíate de Jehová de todo tu corazón”. Lo conocemos. OK, entonces ¿qué dice? Depende de Jehová. O sea, confía en Jehová. No confíes en ti mismo; no confíes en el hombre; no confíes en la sabiduría de otras personas, de otras fuentes. Confía en Jehová. Confía en Dios. “No te apoyes en tu propia prudencia”. Creo que eso es la tendencia. Es la tendencia de todos nosotros, confiar y apoyarnos en nuestra propia sabiduría. 

Luego dice el versículo 6: “Reconócelo”. “Reconócelo en todos tus caminos”. En cada decisión, con cada tema que vas a debatir o discutir con alguien, en toda opción, cuando escoges entre muchas opciones, el factor principal es Jehová. Reconoces a Dios en esos momentos. Creo que si nosotros viviéramos de esa forma, muchas de las cosas que hacemos en la vida, las cosas que decimos y pensamos, serían muy diferentes. 

Pero cuando nosotros confiamos en él, no nos apoyamos en nuestra propia prudencia, y le reconocemos en todos nuestros caminos, él se encarga de enderezar nuestros caminos, nuestras veredas. Comúnmente en Proverbios la vida sabia se presenta como el camino que debemos de seguir. Y es el camino de la bendición. Es el camino de la vida. Cuando nosotros caminamos aquí, vamos a recibir estas cosas que Dios quiere dar a sus hijos. Dios quiere bendecirnos; quiere que vivamos la plenitud y la paz que él nos quiere dar, pero requiere no ser sabio en tu propia opinión. Qué difícil es eso, ¿no?

Susi: Sí. Tenemos que evaluarnos como padres y preguntarnos: cuando me topo con algo, cuando tengo que tomar una decisión, cuando surge una situación, ¿en quién, en qué prudencia, me fío? ¿Hacia dónde volteo?

Mateo: Sí. Y termina ahí el pasaje diciendo: “Teme a Jehová, y apártate del mal”. Cuando nosotros reconocemos quién es el Dios de la Biblia, que es un Dios santo, que es un Dios fuego consumidor, pues por supuesto que nos vamos a apartar del mal. Es lógico. No vamos a estar diciendo: “Mira. Dios es el creador supremo del universo. Es santo, que castiga el pecado y disciplina a sus hijos pecadores. Yo quiero pecar”. Si realmente estamos entendiendo eso, y realmente estamos entendiendo que Dios tiene un camino preparado para nosotros, que es el camino de la bendición y plenitud y vida, por supuesto que vamos a caminar ahí. 

El problema es que no confiamos en Jehová. Nos apoyamos en nuestra propia prudencia. Pensamos que el camino de la plenitud verdadera es el camino de nuestra propia sabiduría, nuestro propio placer, nuestros propios objetivos. No estamos viviendo en el temor de Jehová, y vivimos en el mal. Entonces una muy buena manera de saber si tememos a Jehová es: ¿cómo va nuestra relación con el pecado? Si va muy bien nuestra relación con el pecado no va muy bien nuestra relación con Dios. No estamos temiéndole.

Susi: Y quizás preguntarnos: ¿qué hago cuando de verdad me siento en un aprieto? Porque muchas veces ahí es donde nos vamos a nuestras propias maneras de salir. Si yo a veces me encuentro en una situación donde digo: “Bueno, pues es que así es. Hay que mentir. Es que así es. Así la gente sale adelante. Pues hay que robar. Todos los jefes saben que todos roban un poquito”. 

Si nos encontramos en situaciones y frecuentemente escogemos el pecado porque sentimos que eso es realmente la mejor opción, ahí sí estamos apoyándonos en nuestra propia sabiduría y no estamos en el temor de Dios.

Mateo: Claro. Es muy común el día de hoy justificar el pecado, incluso usar argumentos cristianos: “¡Nuevo Testamento! Pues, es que somos libres. Es que tenemos la gracia de Dios. Entonces no importa cómo vivimos”. El apóstol Pablo nos dice: “¡Claro que no!” Si hemos sido rescatados por la gracia, no podemos continuar en el pecado. Nos apartamos del mal. 

Otro punto que se menciona varias veces en Proverbios es la humildad. Y otra vez esto es lógico. Cuando nosotros tememos a Jehová—Proverbios 15:33: “El temor de Jehová es enseñanza de sabiduría; y a la honra precede la humildad”. Y más adelante, en 22:4: “Riquezas, honra y vida son la remuneración de la humildad y del temor de Jehová”. Asocia estas dos cosas. Y otra vez es lógico. Cuando yo veo la infinita sabiduría de Dios, su poder, su omnisciencia, ¿quién soy yo? Yo no soy nada. Soy menos que una hormiga delante de Dios. Me voy a reconocer cómo soy, lo que soy, y me va a producir humildad en mi vida.

Pero también va a producir confianza y seguridad porque estoy confiando en ese Dios que es infinitamente sabio y poderoso, y ya puedo descansar. “En el temor de Jehová está la fuerte confianza; y esperanza tendrán sus hijos” (14:26). “El temor de Jehová es manantial de vida para apartarse de los lazos de la muerte” (13:14). Hay esa confianza fuerte en Jehová, en la bondad de Jehová, que en él está la vida, y no tenemos que temer tantas cosas. ¿Confías en Jehová? ¿O estás muy angustiado, lleno de temor? Si temes a Jehová, no estás lleno de temor.

Susi: Qué ironía, ¿no? Estaba pensando cuando estabas diciendo eso: espérame. Yo puedo saber si soy una persona que anda en el temor de Jehová si no ando con mucho temor. Parece una ironía.

Mateo: Claro. Y hay un temor normal, humano. Pero ese temor que controla nuestra vida, que nos paraliza, ese temor indica que no estamos temiendo a Jehová. En grupos pequeños vamos a empezar, o estamos en medio de estudiar, un libro (algunos ya lo hemos empezado a estudiar) que se llama Cuando la gente es grande y Dios es pequeño. Él es quien resalta eso, que la solución al temor es el temor de Dios, porque Dios de repente llega a ser el factor más importante de cualquier situación.

Susi: Entonces, cuando temo otra cosa más que a Dios, estoy haciendo a Dios pequeño. Dios no está tomando su lugar debido. Todos, yo creo, hemos observado a creyentes que pasan por situaciones horribles, y los ves y están—claro—tristes, o con una inquietud normal, pero están confiados en el Señor, y tienen paz. Y otros dicen: ¿Cómo es posible que alguien en una situación así pudiera estar tranquilo, pudiera estar con paz? Pues es porque Dios es grande. El control de Dios, el poder de Dios, la bondad de Dios es muy grande. Eso es una imagen mental que nos puede ayudar a todos.

Mateo: Claro, sí. Por supuesto.

Susi: Y a nuestros hijos. Yo pienso en que algunos tenemos hijos que por naturaleza tienden a ser más temerosos, y a veces queremos decir: “Mi amor, no temas. No tengas miedo. Aquí estoy yo. Aquí estoy yo”. Y eso está bien. Los padres somos representantes, o agentes de Dios en nuestro hogar, pero tenemos que recordar que lo que queremos es que ese niño al final confíe en el único que no le puede fallar. Porque incluso mamá y papá, puede que no estemos en cierto momento cuando necesitan.

Entonces, todo esto que hemos hablado de cómo podemos mirarnos y evaluarnos y saber que andamos en el temor de Dios, también esto aplica a poder analizar un poco a nuestros hijos y ayudar a nuestros hijos. Todos necesitamos un Dios más grande; o sea, que Dios sea más grande en nuestra mente. Eso siempre es una actividad familiar que va a beneficiar a todos: vamos a estudiar acerca de Dios. Vamos a buscar quién es Dios y adorarlo.

Mateo: De cierta forma, la cosa más importante para tu crianza es qué tipo de Dios les enseñas a tus hijos. Esa es la clave. Y lo hemos escuchado dicho muchas veces: la cosa más importante acerca de tu persona es qué piensas o qué te viene a la mente cuando piensas en Dios. Tozer lo dice. Creo que eso es tan verdad. Si tú dices: “Mi problema es más grande que Dios”, vas a tener el problema y no vas a estar confiando en Dios.

A veces nosotros les estamos comunicando a nuestros hijos que nuestros problemas son más grandes que Dios por el temor que tenemos al problema, la ansiedad, el estrés que tenemos. Y esos mensajes subliminales se llegan al corazón y a la mente de nuestros hijos en vez de estar comunicándoles lo que es realmente cierto acerca de Dios. Tenemos que empezar con el reconocimiento de quién es Dios en verdad. Esa es la clave para que nuestros hijos vean a Dios también como alguien grande que merece que ellos también confíen en él y entreguen sus vidas a él.

Susi: Amén. Para terminar, ya lo comentaste un poquito, pero ¿cómo es que el Nuevo Testamento, en lugar de decir: “Ah, bueno, ya llegó la gracia de Cristo y ya no tienes que temer”, cómo es que el Nuevo Testamento nos afirma que debemos seguir andando de esta manera?

Mateo: Claro. 1 Juan 4:18 dice: “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor”. Entonces algunos dicen: “¿Ves? Ya el temor de Dios no aplica”. Obviamente no está hablando del temor de Dios, porque el Nuevo Testamento una y otra vez nos exhorta a que vivamos en temor reverente. Pero creo que lo que está diciendo ahí es: “Mira, tú no tienes que temer que Dios te va a condenar”. En el contexto de ese pasaje nos va a hablar del día del juicio. Entonces, “el perfecto amor echa fuera el temor”.

Susi: De Cristo.

Mateo: Bueno, el amor maduro que nosotros tenemos por Cristo…

Susi: Ah, muy bien.

Mateo: …echa fuera el temor de que vamos a ser rechazados en el día del juicio. No vamos a ser condenados por Dios. No tememos eso ya más. Hemos sido justificados por la fe. Ya no hay condenación para nosotros.

Pero sí tenemos que ocuparnos en nuestra salvación con temor y temblor, incluso nos dice Pablo (Fil 2:12). Sí tenemos nosotros que buscar la santidad todo el tiempo de nuestra peregrinación, conduciéndonos en temor (1 P 1:17). Otra vez, reverencia, respeto, reconocimiento, y una dosis sana de temor y temblor, porque tratamos con un Dios que es fuego consumidor en su santidad. 

Y eso, lejos de alejarnos de Dios, nos va a permitir acercarnos a él. ¿Por qué? Porque sabemos que no hay condenación, incluso cuando nosotros pecamos, por medio de Jesucristo, que también condujo su vida en temor reverente, nos dice el autor de Hebreos (5:7). El hijo mismo de Dios vivió en temor reverente. Bueno, nosotros ahora vivimos en ese temor reverente, no para alejarnos de él, sino pudiendo acercarnos con la confianza de que Cristo murió nuestra muerte. Cristo pagó por nuestros pecados. Cristo resucitó para nuestra justificación, y hemos sido unidos con Cristo, aceptados en el Amado. 

Si de ahí tú dices: “Entonces puedo pecar”, no has entendido nada. Esa es la necedad más grande que alguien jamás pudiera decir. Significa que no hay temor de Dios y que no hay para nada sabiduría. Pero sí hay esa comprensión correcta de qué temor es el que debemos de rechazar—el temor a nuestras circunstancias, el temor a la condenación, si ya hemos creído en Jesucristo, pero sí el temor santo, reverente, de reconocer a Jehová, de apartarnos del mar, de vivir en humildad; todo eso, por supuesto que todavía es vigente para nosotros como cristianos.

Susi: Y Cristo lo hace posible. Su gracia es una gracia que nos entrena y nos enseña a vivir en santidad, no a vivir como nosotros queramos. Creo que el libro de Proverbios tiene mucho que decirnos. Gracias, Mateo, por ayudarnos a entender este tema tan importante.

Mateo: Muy importante.

Susi: Sí, porque de aquí en adelante todavía faltan bastantes episodios. Vamos a hablar de diferentes temas, pero esto es una base muy importante que queríamos poner. Así que no dejes de seguirnos, porque todavía vamos a hablar de muchas cosas acerca de la sabiduría de Dios que está disponible en este libro tan hermoso. Te animamos a considerar esta semana: ¿estás caminando como padre, como madre, en el temor de Dios? 

Bendiciones.

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Autores

  • Susi es la fundadora de Crianza Reverente y anfitriona del podcast, mamá de tres adultos jóvenes, y esposa de Mateo Bixby, uno de los pastores de Iglesia Bautista la Gracia en Juarez, NL, México.

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  • Nació y creció en España, de padres americanos misioneros. Estudió en Estados Unidos y está trabajando en su doctorado. Lleva más de 20 años viviendo en Monterrey, México, junto con su esposa Susan, con quien crió tres hijos: Aarón, Ana y David. Es pastor fundador de la Iglesia Bautista La Gracia en Juárez, Nuevo León, Mexico.

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