Episodio 220: Proverbios para familias sabias, con Nicolás Osorio

September 8, 2026

Tu hijo mayor está mostrando rebeldía, tu jefe te presiona a mentir, y tú y tu cónyuge no tienen las mismas prioridades para las finanzas familiares. ¿Qué necesitan? ¡Sabiduría! Hay un libro completo de la Palabra de Dios dedicado a la búsqueda de la sabiduría, y queremos explorarlo contigo. Escucha este episodio introductorio de la serie que nos orienta a leer y entender los Proverbios de una manera acertada.

 

Transcripción:

Susi: ¿Alguna vez en el proceso de criar a tus hijos te has sentido falto de sabiduría? Estás muy bien acompañado, porque esta es una experiencia muy común para los padres. Es una experiencia sana para los padres cristianos porque nos impulsa a buscar la sabiduría. Hay un libro de la Biblia escrito por el hombre más sabio de la tierra sobre la sabiduría, y queremos minar algunos de sus tesoros para nuestra crianza en esta serie que estamos comenzando hoy: Proverbios para familias sabias

Para comenzar esta serie pensé que nos haría mucho bien hablar de cómo deberíamos acercarnos a este libro para cuidar de leerlo y estudiarlo de una manera correcta. Hoy tenemos un invitado de lujo, Nicolás Osorio, que es pastor y es padre, pero también ha pasado mucho tiempo enseñando talleres y clases que capacitan a las personas que quieren interpretar bien la Biblia para poder enseñarla de una manera que honra la intención original del autor divino y del autor humano. 

Pienso que esto es lo que necesitamos los padres porque vamos a estar enseñando los proverbios a nuestros hijos. Nico, muchas gracias por aceptar esta invitación y bienvenido por primera vez, creo, al podcast de Crianza Reverente.

Nico: Gracias, Susi. Me siento muy, muy privilegiado de que me invites.

Susi: Quizás sería el primero de muchas ocasiones. Después hablamos. Nico está casado con Juanita. Juanita dice que es colombiana, pero es mexicana también porque a ella le encanta la comida mexicana. Le encanta, ¿verdad?

Nico: Le encanta. ¡A todos! A mis hijos también les fascina la comida mexicana.

Susi: He tenido el privilegio de ir dos veces a Bogotá. De hecho, no dije—Nico y Juanita viven en Bogotá, Colombia. Nico es pastor. Cuéntanos un poquito de tu iglesia y de tu familia, tus hijos.

Nico: Claro que sí. Bueno, como dijo Susi, mi esposa se llama Juanita. Mis hijos Jacobo y Tomás tienen 9 años y 7 años. Estamos en una iglesia que se llama Iglesia Bautista Renacer. Yo sirvo como uno de los pastores en esa iglesia, una iglesia de ya muchos años que justamente se ha enfocado mucho en la predicación. Y es un aspecto que valoramos mucho como iglesia: la predicación expositiva y la fidelidad al texto bíblico.

Susi: Sí. Nico, también trabajas con un ministerio que se llama Simeon Trust, que enfatiza mucho—enseña y capacita a los pastores y también ahora a las mujeres a enseñar la Biblia. Tengo el privilegio también de participar ahí como instructora voluntaria, así que también en parte por eso nos conocimos, porque viajé a Bogotá para eso. Así que muchas gracias por tomar este tiempo.

Quiero preguntarte primero, de experiencia personal: tú como padre, ¿cómo has visto la necesidad y los beneficios de usar bien la Palabra de Dios, interpretarla cuidadosamente en tu rol como padre?

Nico: Sí, yo creo, Susi, que lo que más he valorado de conocer la Biblia y poder entenderla o tener habilidades para entenderla es que me da seguridad a la hora de responder a mis hijos. Todos los que han tenido hijos de 9,10 años, esas edades que preguntan mucho, saben lo difícil que es responder esas preguntas. 

Mi hijo de 9 años ha salido con unas preguntas que yo realmente pienso, ¿cómo haría un papá normalmente para responder esto? Preguntas muy difíciles, como: si Dios quiere que yo no peque, ¿por qué no me quita el pecado y ya? Cosas así que uno dice: bueno, ¿cómo le voy a responder a eso? Conocer la Biblia nos da seguridad. Y yo estoy convencido de que todos los padres, solo por ser padres, deberían dedicarse a estudiar un poco más la Biblia, algo básico de teología, incluso de filosofía, para poder responder a sus hijos esas preguntas difíciles.

Susi: Buenísima. Y eso es algo que aquí en el podcast tratamos de enfatizar. Muchos padres lo que buscan son soluciones, soluciones a los problemas del momento. Entran a Google y buscan su tema, pero la verdad es que la Palabra de Dios sí puede equipar a todos los padres. Obviamente un pastor como tú, tienes una preparación mayor. Pero eso no significa que los padres comunes y corrientes, digamos, como cualquiera, pueda prepararse. 

Por eso antes de entrar en los temas de Proverbios, queremos preguntarnos cómo es que deberíamos de acercarnos a este libro. Yo creo que podemos reconocer que incluso la sociedad en general reconoce que Proverbios, el libro de Proverbios en la Biblia, tiene algunos dichos sabios. Muchas veces vamos a este libro por eso. Pero ¿cómo leemos este libro y sus dichos de manera diferente nosotros que somos cristianos, en lugar de simplemente…o sea, cómo nos sirve de una manera diferente que a padres inconversos, por ejemplo?

Nico: Sí, porque finalmente todas las culturas tienen dichos sabios. Uno puede encontrar proverbios chinos o proverbios japoneses o cosas así. Pero la diferencia de los proverbios en la Biblia es, principalmente, su objetivo, y también, diríamos, su fundamento, que es el temor del Señor. Eso es lo que gobierna los proverbios, el libro de Proverbios en la Biblia. El hecho de que sean inspirados por Dios y que se basan en la sabiduría que viene por temer al Señor, al Dios de la Biblia, y que finalmente tiene el objetivo de producir ese temor del Señor, eso es lo que lo hace diferente. 

Es un libro que fue escrito para el pueblo de Dios. Entonces nosotros como cristianos nos acercamos a los proverbios, no simplemente como a dichos sabios, sino esto es la sabiduría de Dios, no de hombres simplemente, sino la sabiduría de Dios para nosotros. Por supuesto, nosotros ahora como parte del pueblo de Dios, como la Iglesia del Señor, podemos apreciar esto. 

Yo diría que es la diferencia entre la sabiduría de los hombres, humana, normal, y los Proverbios, sería la diferencia entre leer la carta de un papá a un hijo—y puede que sea muy linda esa carta y puede ser muy interesante—pero otra cosa es leer la carta de mi papá para mí. Es algo más personal, más directo, más profundo. Esto es la sabiduría de Dios para su pueblo, y está basado en el temor del Señor. Entonces es una sabiduría diferente.

Susi: Me encanta. De hecho, el temor del Señor es un tema tan importante que vamos a tomar todo un episodio aparte para hablar de eso, porque es súper importante. Pero es muy bueno que los papás reconozcamos que no podemos ir a los Proverbios, simplemente: “A ver, ¿cómo trato con esto? ¿Cómo le digo a mi hijo esto?” Es: “¿Cómo veo a Dios, a Dios revelado, y eso, qué impacto tiene en mi vida diaria? 

Yo creo que ahí está esa conexión. Vivo en el temor de Jehová; entonces él me está diciendo: “Así se vive”. Y eso ya lo cambia todo. Es verdad. Creo que nos convendría saber—probablemente muchos de los que nos escuchan saben, pero sería bueno hablar de quién escribió este libro y para quién fue destinado. Porque sabemos que todos los libros de la Biblia se escriben por un hombre bajo la inspiración de Dios. Cuéntanos un poquito de qué necesitamos saber sobre este libro para ayudarnos.

Nico: Sí, hay mucho que se puede reflexionar. Por supuesto, empezamos por Salomón, hijo de David, el hombre más sabio que ha habido en la tierra. Obviamente, eso no implicó que no pudiera pecar, lo cual nos hace pensar que estos proverbios en ese sentido no son de—digámoslo así: un hombre perfecto. Sino igual era un pecador, pero usado por Dios para comunicar esta sabiduría. Pero hay unos detalles interesantes en este libro que me parecen muy útiles a la hora de pensar en cómo el hecho de que lo escribió Salomón y cuál era su intención nos ayuda a usarlo hoy. 

Por ejemplo, Salomón parece que tiene en mente principalmente a los jóvenes como destinatarios de este libro. Al principio del libro, Salomón escribe en el versículo 4: “Para dar a los simples prudencia y a los jóvenes conocimiento y discreciones”. Eso es muy interesante, porque si pensamos en el tiempo de Salomón, la juventud no era el ideal. Hoy en nuestro tiempo, la juventud es más ideal. Todos quieren ser jóvenes—el síndrome de Peter Pan.

Susi: Y mantenerse jóvenes.

Nico: Claro, exacto. Pero en ese tiempo se veía la juventud como una transición necesaria, pero que debe pasar rápido, porque el objetivo es ser maduro. El objetivo es ser sabio. Entonces este libro es pensado en jóvenes que necesitan avanzar en ese propósito de madurar. Por eso tiene mucho sentido usarlo para nuestros hijos. 

Pero luego hay algo también muy interesante, y es que en el versículo 8, del capítulo 1, empieza hablándole un padre a su hijo: “Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre”. Evidentemente es hijo varón. Ahora, si vamos, por ejemplo, al final del libro, es una reina que le está hablando a su hijo que va a ser rey y le está explicando cómo escoger esposa. Si vemos, por ejemplo, o pensamos en el tema de la mujer extraña, es bastante enfático en los Proverbios. Entonces, hay algunos eruditos que han concluido que Proverbios es escrito para jóvenes varones, para muchachos que tienen que crecer en sabiduría. 

Para las jovencitas fue escrito Cantares. Cantares es un libro para jovencitas, que no deben despertar el amor demasiado rápido en su vida, pero los Proverbios principalmente para jóvenes varones que tienen que aprender a usar bien la riqueza, que tienen que aprender a trabajar diligentemente, que tienen que aprender a escoger esposa sabiamente, y muchas otras cosas. 

Por supuesto, eso no significa que Proverbios no se aplique a mujeres. Por supuesto que sí se aplica, pero es interesante pensar que Salomón, es posible que tiene en mente a los jóvenes varones al escribir esto, para que crezcan en sabiduría.

Susi: ¿Cómo resumirías el tono general de este padre en este libro? Yo, pensando en padres que a veces no nos acercamos a nuestros hijos con un tono ideal; a veces estamos regañando, y a veces estamos—no sé, muchas cosas que pudiéramos sentir, o la forma en que podemos hablarles. Al acercarnos a este libro y querer utilizarlo para instruir a nuestros hijos, ¿cuál es el tono de este autor hacia su hijo?

Nico: Interesante, porque claramente hay un tono de urgencia, en el sentido de: si tú no sigues la sabiduría, vas a morir. Vas a tener una vida destruida. Tu vida va a ser un fracaso, y vas a tener un montón de dificultades por eso. Entonces, en ese sentido, es un padre con la urgencia de que su hijo aprenda sabiduría.

Pero al mismo tiempo es justamente eso. Esa urgencia demuestra amor, demuestra una preocupación genuina. Ni siquiera es un maestro hacia su discípulo. Es interesante porque Salomón pudo haberlo recreado como un maestro enseñando a su discípulo. Pero eso es más impersonal. No hay nada más personal que un papá diciéndole a su hijo: “Ten cuidado. No andes por este camino porque te vas a caer”. Entonces es un tono de urgencia, y al mismo tiempo de amor y de cuidado paternal.

Susi: Yo creo que parte de esa urgencia, de ese amor, es que, aunque mucho del libro se trata de diferentes aspectos de la vida—qué hacer, qué no hacer—pero definitivamente también hay un padre dirigiéndose al corazón de su hijo, no solamente a sus acciones. Es como este padre que sí quiere que su hijo tenga los beneficios de haber vivido de una manera sabia, pero que sí se preocupa por el corazón de su hijo. 

Todo eso lo que tú dices, nos puede ayudar como padres a decir: no nos vamos a sentar a estudiar Proverbios porque queremos que se porten mejor, o queremos motivar a nuestros hijos de que: “Mira, cuando tú seas grande, tú vas a tener más prosperidad, porque tú te comportaste de una manera sabia, sino hay un asunto aquí más profundo también de tu corazón y tu propia búsqueda de sabiduría”.

Nico: Por eso es tan importante que desde el inicio el autor deja muy claro “el principio de la sabiduría es el temor del Señor”, porque lo que el autor no está buscando es simplemente comportamiento, sino que los que lean este libro entiendan que todos esos dichos sabios y estas formas de vida que son buenas deben estar relacionadas con el temor del Señor. Si no, no va a ser más que sabiduría humana. Entonces, el principio es fundamental.

Susi: Que bueno que lo pensemos ahora, y que lo mantengamos, porque vamos a hacer una serie de bastantes episodios, porque hay muchísimos temas en el libro de Proverbios. Pero tenemos que siempre recordar eso. Eso es muy bueno. 

Cuéntanos un poquito más sobre el libro en sí. Porque creo que la mayoría creemos que lo escribió Salomón para su hijo, pero también mencionaste que hay una reina al final que le escribe a su hijo. ¿En general, cómo está estructurado este libro? Para saber cómo lo vamos a llevar también en familia.

Nico: Sí, pues, en cuanto a los autores, evidentemente es Salomón principalmente; hasta el capítulo 29 sigue siendo Salomón. En el capítulo 30 tenemos las palabras de alguien que se llama Agur, que realmente no sabemos quién es, pero tiene unas palabras sabias. Y luego el 31 habla del rey Lemuel, que también hay dudas sobre quién es exactamente. Hay quienes dicen que puede ser el mismo Salomón o no, pero el caso es que ya es como la mamá de Lemuel diciéndole: “Mira, para escoger una mujer tienes que pensar de esta manera”. 

Ahora, la forma en la que está organizado el libro sí puede ser útil para nosotros, porque nos ayuda a pensar en términos de dificultad. Los capítulos 1 al 9 de Proverbios son más fáciles. ¿En qué sentido? No tanto en cuanto al contenido, sino en el hecho de que se enfocan en temas más amplios. Es decir, por ejemplo, todo el capítulo 7 es acerca de la “mujer extraña”. Entonces vamos a poder dedicar todo un capítulo a un solo tema. Eso es del capítulo 1 al 9, que casi cada capítulo son temas distintos. 

Pero cuando llegamos al 10, esto cambia, porque ahí empiezan proverbios sueltos. A veces un versículo no tiene nada que ver con el otro versículo. Y entonces se vuelve mucho más desafiante porque alguien puede decir: “Bueno, estudiamos un proverbio por día”. Pero eso va a tardarnos la vida entera, estudiar uno por uno. 

Entonces, en ese caso del capítulo 10 hasta el capítulo 29, lo mejor que podemos hacer tal vez es organizarlo por temas. Escogemos proverbios temáticamente. Algunos proverbios hablan sobre el trabajo, la diligencia en contra de la pereza, o algunos proverbios hablan sobre cómo hablar, usar bien la lengua—ese tipo de cosas. Podemos organizar por temas. Ahí los padres pues van a tener que hacer un trabajo un poco más profundo de reconocer esos temas. 

Y luego, al final, vuelve, y es de alguna manera sencillo, porque el 30 y el 31 son capítulos más enfocados en un solo tema. Esa es la estructura general y ahí, en ese caso, la estructura sí nos ayuda a decir, “Bueno, voy a enfocarme solo en capítulos 1 al 9. Tal vez son más sencillos, y después miro a ver si logro trabajar los otros”.

Susi: Sí, y hay herramientas en línea, ahora muchas, donde podemos ir y ver listas de versículos en Proverbios sobre diferentes temas. Yo he visto que los papás que tratan de llevar el devocional familiar fácilmente se topan con: “Ay, pero es complicado. Ay, es que yo no tengo tiempo de preparar. Yo quiero algo que puedo sentar y leer con mis hijos y ya”. Y entiendo eso. Tenemos muchas otras cosas para las cuales nos estamos preparando en la vida. La verdad no es necesario que un papá tenga que tomar mucho tiempo para prepararse para un devocional familiar. Es mejor hacer lo que puedes hacer, ¡pero hazlo! 

Pienso que también se puede hacer uso de herramientas que ya alguien, o la inteligencia artificial, o alguien ya buscó entre esos capítulos y ya nos puede dar una lista. Mira, “los cinco versículos principales sobre este tema en Proverbios”. Comoquiera abres la Biblia con tus hijos, pero ya no tienes que hacer mucho trabajo. 

Yo aprovecho para comentar que nosotros una vez, cuando nuestros hijos ya estaban preadolescentes y adolescentes, empezamos a ver Proverbios. Y a lo largo de varios meses, quizás un año, regresábamos. Pero lo que hizo mi esposo fue tan sencillo: el día del mes que tocara—bueno, es el 8 del mes. Él abría al capítulo 8 y leíamos cuántos versículos alcanzábamos. 

Porque nuestro devocional familiar siempre era interactivo. Hubo días que leímos el primer versículo, y brincó una discusión con los hijos sobre qué significa y cómo es, y nada más leímos uno. Otros días pues alcanzábamos 10. Porque como tú dices, a veces el tema va cambiando tanto. Él tenía una nota en su celular donde él anotaba: en el capítulo 8 llegamos al versículo 5. Entonces el siguiente mes, el 8, él abría y checaba: “Bueno, vamos a leer hoy a partir del 6”. Así tan sencillo. Y pienso que nunca llegamos a abarcar el libro completo de Proverbios, pero sí llegamos a abarcar mucho. Entonces, si alguien quiere leerlo más o menos en orden, también se puede. Ahí aviento eso como una sugerencia.

Nico: Eso es muy útil. Mi esposa, por ejemplo, le encanta memorizar proverbios. Lo que hace es ayudarles a los niños a memorizar uno. Uno de vez en cuando, ni siquiera al día, sino uno de vez en cuando, y repasarlo. Nos deja noticas. En el carro tenemos una notica de un proverbio, y eso me ayuda a recordarlo. Sí, hay muchas cosas que podemos hacer al respecto.

Susi: Excelente. Cuando miramos a Proverbios, es Antiguo Testamento. Hay muchas cosas que debemos hacer y no hacer. Pero aquí en el podcast siempre tratamos de regresar al evangelio. Y entendemos que, de este lado de la cruz, Salomón escribió Proverbios antes de que llegara Cristo, cuando estaban viviendo bajo la ley. Entonces, ¿cómo podríamos interpretar los proverbios primero de manera equivocada, sin ese lente del evangelio? ¿Cuál sería ahí el peligro? Y ahora también, ¿cómo podemos conectar esta sabiduría de los proverbios con esa obra de gracia que Cristo ha hecho y queremos que nuestros hijos lo experimenten también?

Nico: Sí. Sin el evangelio los proverbios no son más que consejos morales, y simplemente vamos a entrar en un moralismo de: haz esto; no hagas esto. Y ya. Va a ser muy superficial. Pero lo que me llama la atención es pensar que ni siquiera los judíos, es decir, ni siquiera Israel en el Antiguo Testamento lo interpretaba así. Porque en el Antiguo Testamento ellos tenían que recordar, a leer Proverbios, que ellos eran el pueblo de Dios. 

Eran el pueblo del pacto de Dios. Es decir, los proverbios mismos son una expresión de la relación de Dios con su pueblo. No era solo vivir sabiamente, sino vivir sabiamente como el pueblo de Dios, porque él los sacó de Egipto. Los compró. Los hizo su nación, su especial tesoro. Ahora, fundamentados en esas relaciones, Dios los llama a vivir como ese pueblo que refleja su sabiduría. Por eso otra vez Proverbios 1:7 vuelve a ser clave: “El principio de la sabiduría es el temor del Señor”. Entonces el israelita lo leía a la luz del acto de gracia de Dios de haberlos sacado y haberlos hecho su pueblo. 

Eso debería llevarnos a pensar: bueno, ahora nosotros, ¿cómo deberíamos verlo? Y por eso tenemos que pensar: bueno, llegó el Mesías, el Señor Jesucristo, y eso trajo un cambio. Ahora el pueblo de Dios ya no es una nación física. Ya no es algo étnico. Ya no es racial. Ahora es un pueblo de toda tribu, de toda lengua, de toda nación, y es su iglesia. Y en ese sentido, nosotros por medio de Cristo somos hijos de Dios. Proverbios sigue siendo esa expresión paternal de Dios hacia su pueblo diciéndonos: “Esta es la forma en la que yo quiero que ustedes reflejen mi sabiduría”.

Eso nos va a guardar del moralismo. Porque otra vez, si nos quedamos solamente como: ¡ah! Sí, tengo que vivir de esta manera. Tengo que rechazar estas malas prácticas y tengo que vivir piadosamente. Siempre tendremos que responder la pregunta del por qué, y nuestros hijos son expertos en hacernos esas preguntas. ¿Por qué papá? ¿Por qué no puedo mentir? ¿Por qué no simplemente puedo hacer esto y pegarle a ese niño y ya? 

La respuesta de Proverbios no es simplemente: “Porque así es como hay que vivir” y ya, sino es que Dios es nuestro Padre y nosotros podemos responder a lo mismo por medio de Cristo. Dios es nuestro Padre y nos ha salvado del pecado, y nos ha dado su Espíritu para que podamos vivir sabiamente, para que podamos tener una buena vida en esta tierra y anhelar un buen futuro eterno a su lado. Todo eso es parte de los proverbios. Si no tenemos en cuenta eso, lo vamos a volver solamente moralismo, solamente ideas, prácticas morales, sin ninguna base realmente teológica.

Susi: Sí. Cuando miramos a nuestros hijos, tenemos que recordar que lo más importante acerca de ellos es su corazón y no su conducta, como siempre decimos. El libro de Proverbios probablemente va a exponer asuntos del corazón que primero se ven en la conducta, porque sabemos que la conducta de nuestros hijos es como una señal muchas veces de lo que está sucediendo en su corazón. Quizás al enseñar a nuestros hijos los proverbios vamos a tener oportunidades de que se exponga algo del corazón de nuestro hijo cuando él dice: “Ay, pero yo no puedo hacer eso. Yo no puedo hacer eso, lo que el proverbio está diciendo”. Bueno, sí. Es por tu condición de necesidad de Cristo. 

Así que eso también es una buena razón por leerlos, estudiarlos y no evitarlos como algunos padres pudieran hacer, pensando que no tienen evangelio. No deberíamos evitar ninguna parte de la Biblia porque creemos que no tiene evangelio, porque toda la Biblia se puede conectar con el evangelio. Pero aquí de manera específica, creo que los proverbios—yo sé que en nuestra familia los proverbios proveyeron muchas oportunidades (en el pasado, porque ya no tengo hijos viviendo en casa), pero proveyeron muchas oportunidades para que surgieran muchas conversaciones necesarias sobre el corazón de nuestros hijos. 

En los minutitos que nos quedan, hablemos de una manera muy práctica para los padres que digan: “Ok, yo quiero hacer esto. Yo quiero instruir a mis hijos usando los proverbios, pero mira, a veces es difícil”. Tomemos un versículo como Proverbios 12:21: “Ninguna adversidad acontecerá al justo, más los impíos serán colmados de males.” A veces leemos algo así y primero lo leemos como si fuera una promesa. Ahí está una pregunta: ¿los proverbios contienen mandamientos y promesas? ¿O cómo deberíamos de ver versículos en los proverbios que parecen ser promesas? Y en general, ¿cómo debemos manejar este tipo de pasaje en Proverbios?

Nico: No hemos tocado ese tema, y es muy importante, porque muchas veces se ven los proverbios como promesas. Pero si pensamos en la naturaleza literaria de Proverbios, no podemos encajarlos en una camisa de fuerza, como si esto se tuviera que cumplir siempre. La idea de los proverbios es, por la experiencia humana, podemos concluir que normalmente esto es lo que pasa. Así funciona la vida. Si tú tocas el fuego, te quemas. Eso es una experiencia humana, y eso es verdad. 

Pero no significa que esto tiene la misma intención que, por ejemplo, una profecía de Isaías, que ya es: esto es lo que va a pasar. Esto es lo que dice el Señor que va a suceder. O una promesa como la promesa de Dios a Abraham. Eso es un pacto de Dios con Abraham. Funcionan muy distinto. Tenemos que respetar la naturaleza literaria. Esto es ideas sabias, que puede ser—y no estamos diciendo que nunca se van a cumplir, o que no puede ser que se va a cumplir. Es normal; digamos que en la normalidad de la vida así va a suceder en la vida. Pero no es obligatoriamente una promesa.

Susi: ¿Tienes alguna sugerencia para padres de cómo leer este tipo de pasaje?

Nico: Sí, yo creo que todos los proverbios, especialmente esos proverbios así sueltos, vale la pena pensar en tres categorías (que lo hemos hablado todo el tiempo). La primera categoría la podríamos proponer de esta manera: pensar en la virtud y en el vicio del que habla el pasaje. Es decir, normalmente los proverbios hablan de una virtud que hay que promover o de un vicio que hay que evitar, o ambos en un solo versículo. Entonces, virtud y vicio. 

Un segundo paso sería pensar en el temor del Señor como motivación. Y un tercer paso sería pensar en Cristo. Si hacemos eso solamente con un proverbio, o unos proverbios, creo que vamos a poder reflexionar profundamente en esto. Porque como tú decías, Susi, yo creo que muchos papás se sienten incapaces de estudiar con sus hijos el texto. Les da temor a hacerlo porque no tienen las herramientas. Pero si seguimos tres pasos sencillos: 1. ¿Cuál es la virtud o el vicio que nos muestra? 2. ¿Qué pensamos respecto al temor del Señor como motivación? 3. ¿Cómo podemos relacionar esto con Cristo, con la obra de nuestro Señor Jesucristo?, vamos a lograr hacer una buena reflexión. 

Por ejemplo, en el capítulo 12, versículo 21: virtud y vicio. El justo—está hablando del justo—está promoviendo la justicia. Pero está advirtiendo a los impíos. Entonces, la virtud es la justicia. El vicio es la impiedad. 

Ahora, si alguien está leyendo los proverbios de corrido, va a poder notar algo muy evidente, y es que versículos 19 hasta el 22, todos están hablando del mismo tema. Entonces, 19 dice: “Los labios veraces permanecerán para siempre, pero la lengua mentirosa solo por un momento”. Versículo 20: “Hay engaño en el corazón de los que traman el mal, pero gozo en los consejeros de paz”. O 22: “Los labios mentirosos son abominación al Señor, pero los que obran fielmente son su deleite”. Claramente estos proverbios están hablando de hablar la verdad. Podemos saber que justicia ahí es hablar verdad. 

¿Qué es la virtud de la que está hablando este proverbio con relación a los que tiene ahí alrededor? Es hablar verdad. ¿Qué es ser un impío? Bueno, un impío es una persona que engaña y que habla mentira. Lo que nos estaría diciendo es que hablar la verdad, ser justo, va a traer buenas cosas. No va a haber daño sobre esa persona, mientras que sobre el impío va a venir males. Aquí es donde un papá puede parar y decir: “Bueno, contémosles alguna historia a nuestros hijos de una experiencia que tenemos sobre eso. Una vez yo mentí y me fue mal”. Y al mismo tiempo, decir la verdad puede traer cosas buenas o no va a recibir ningún daño. 

Ahora, en este punto, yo pienso en mis hijos, muy posiblemente sucedería lo que estabas diciendo hace un momento, Susi, de: ¡Uy! ¡Pero esto es muy difícil! O un niño diciendo: “Bueno, pero yo a veces digo la verdad y me meto en problemas. ¿Cómo entender que decir la verdad realmente es bueno para mí?” 

Ahí es donde viene el segundo paso, que es el temor del Señor, porque el temor del Señor es la motivación. Podemos ayudarles a nuestros hijos a pensar por qué decir la verdad, por qué pasar el riesgo de decir la verdad. Porque a veces uno dice la verdad y no le va bien. Bueno, porque lo hacemos por amor al Señor. El Señor nos motiva a hacerlo. Puede que nos dé miedo de decir la verdad, pero el Señor es el que decide qué es lo que va a suceder sobre nosotros. El proverbio nos está diciendo que ningún daño sobreviene al justo, al que habla verdad. Bueno, el Señor es el que tiene el control de lo que te va a suceder si dices la verdad. Eso es temor del Señor, y por eso puedes confiar. 

Y eso nos puede llevar a un tercer paso, que es hablar de Cristo. Porque finalmente, si yo quiero vivir en la verdad, eso es seguir al Señor Jesucristo. Él es el camino, la verdad y la vida. Conocer al Señor Jesucristo es conocer la verdad, y la verdad nos hará libres. Podemos reflexionar en muchas cosas sobre qué significa para nosotros seguir la verdad: bueno, es creer en el evangelio. Cristo pagó para que tengamos el Espíritu de verdad en nosotros, y que nos guía a toda la verdad, y que nos ayuda a vivir en la verdad. 

Puede ser que a veces decir la verdad sea peligroso, y no entendemos muy bien como ningún daño va a sobrevenir sobre el justo. A veces decir la verdad parece que nos va a generar daño. Pero si pensamos en el evangelio, al final del día, esto es verdad, porque el que vive en Cristo va a ser protegido de la ira de Dios al final del día. En cambio, el impío va a recibir todos los males. Va a recibir condena. Nota como ahí ya llegamos a meditar en el evangelio. Te da una oportunidad para hablar del evangelio.

Susi: Excelente. Yo creo que esto es como una oportunidad muy buena para que los padres mejoremos en nuestro uso de la Palabra, en particular de Proverbios, y que también caminemos más en el temor de Jehová todos juntos como familia y podamos estar explorando este libro. 

Gracias, Nico. Ha sido mucha información muy buena, muy útil para los padres. Esperamos que tú que nos estás escuchando sigas con nosotros, porque este es el primero de toda una serie donde vamos a estar hablando de temas muy importantes en este libro, este libro que ha sido de tanta ayuda y bendición para muchos cristianos, muchos creyentes a lo largo de la historia. Así que gracias, Nico.

Nico: Gracias a ti, Susi. Un gusto.

Susi: Nos despedimos, esperando que experimentes la bendición del Señor esta semana sobre tu familia.

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Autores

  • Susi es la fundadora de Crianza Reverente y anfitriona del podcast, mamá de tres adultos jóvenes, y esposa de Mateo Bixby, uno de los pastores de Iglesia Bautista la Gracia en Juarez, NL, México.

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  • Nicolás sirve como pastor en la iglesia Bautista Renacer en Bogotá Colombia. Obtuvo un grado de licenciatura en Estudios Bíblicos en Moody Bible Institute y está actualmente cursando un MDiv en The Southern Baptist Seminary. También sirve como Director Asistente de las iniciativas en español para Charles Simeon Trust. Esta casado con Juanita y tienen dos hijos.

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