Categoría: Enseñanza

¿Cómo hablo con mis hijos sobre la muerte de Jesús?

March 15, 2026

“¿Por qué tiene esas heridas?”, preguntó mi hija de tres años, señalando las manos de Jesús, perforadas por los clavos, en el libro ilustrado. La miré a los ojos y le expliqué que los soldados clavaron las manos de Jesús para mantenerlo en la cruz.

Sus ojos se nublaron. “Ay”, dijo.

Sí, en efecto. Ay.

Hablar del sufrimiento y la muerte de Jesús puede ser intimidante, especialmente al intentar explicarle a un niño en edad preescolar la importancia de lo que sucedió en la cruz. Tememos decir algo inapropiado o causarles pesadillas a nuestros pequeños. Pero la muerte de Jesús es una parte crucial del Evangelio, y podemos aprender a compartirlo de una manera que promueva en nuestros hijos un amor más profundo por Él.

La Biblia explica que en el principio, Dios creó el mundo para que floreciera con vida y belleza, pero la muerte entró como parte de la maldición del pecado cuando Adán y Eva comieron del fruto prohibido (Gn 1:28–30; 2:15–16; Rom. 5:12). Sin embargo Dios, en su compasión, prometió un rescatador que levantaría esta maldición al participar de ella, sufriendo por nuestros pecados y tomando el castigo sobre sí mismo, para que pudiéramos ser perdonados (Gn 1:28–30; 2:15–16; Rom. 5:12).

¡Pero Jesús no se quedó muerto! Al tercer día resucitó a una vida victoriosa, y Dios lo exaltó a lo sumo como Señor del universo. (Fil. 2:5–11) Gracias a la muerte y resurrección de Jesús, Dios nos ofrece perdón, reconciliación y una vida gozosa con Él para siempre (Gál. 2:19–20; Col. 3:3–4).

Este es el Evangelio, las buenas nuevas que nos emocionan llevándonos a alabar y adorar a nuestro Salvador. Pero, siendo sinceros, a veces nos cuesta comprender estas maravillosas verdades teológicas. ¿Cómo podemos siquiera empezar a abordar el tema de la muerte de Jesús con nuestros hijos?

No soy experta, pero crecí con padres que me enseñaron las verdades del Evangelio desde pequeña, y ahora se las enseño a mis tres hijos menores de seis años. Te comparto lo que nos ha ayudado hacer:

 

1. Enseña el simbolismo del Antiguo Testamento

Los niños comprenden las lecciones prácticas con mayor facilidad que las ideas abstractas, así que podemos usar historias que les resulten familiares para ayudarlos a comprender la muerte de Jesús. Por ejemplo, al leer la historia de las diez plagas en Egipto, podemos hablar de cómo el ángel de la muerte “pasaba por alto” a las familias cuyos postes de las puertas estaban manchados con la sangre del cordero (Éx. 12:3–13; Is. 53:7).

Muchos niños aprenden haciendo, así que en este caso podríamos imprimir la imagen de un cordero y pedirles que la tracen en un cartón, recorten las formas y envuelvan con hilo blanco su cordero de cartón. Y mientras tienen las manos ocupadas, explícales que Jesús es el Cordero Pascual de Dios y que, por su sangre, la muerte ha pasado por alto a quienes le pertenecen (Jn 1:29; 1 Cor. 5:7; 1 Pedro 1:19).

Quizás algunas madres usen términos como transubstanciación o expiación, otras pueden simplemente explicar que Jesús tomó nuestro castigo y nos hizo justos ante Dios.

 

2. Permite que la curiosidad guíe las conversaciones

No necesitamos títulos en teología para enseñar a nuestros hijos lo que Jesús logró en la cruz. Pero sí necesitamos fomentar entornos donde estas conversaciones puedan surgir, y permitir que nuestros hijos hagan preguntas. Una manera de hacerlo es leyendo los Evangelios juntos durante el desayuno, o seguir un devocional familiar durante temporadas como la Cuaresma, que se enfoca en el sacrificio de Jesús en la cruz.

Independientemente de cómo iniciemos la conversación, mantengamos un plan sencillo y seamos pacientes, permitamos las interrupciones y preguntas, incluso aquellas que al principio parezcan fuera de tema. Los niños suelen acercarse a la Biblia con la mente abierta, y es hermoso ver cómo van conectando los puntos.

También está bien admitir que nosotros mismos todavía estamos tratando de entender las cosas, mientras nos aferramos a la autoridad y veracidad de las Escrituras. Mi hija de seis años ha empezado a decir: “¡Esto no tiene sentido! ¿Por qué Jesús eligió a Judas a pesar de que sabía que lo traicionaría? ¿Por qué los líderes del templo querrían crucificar a Jesús cuando se suponía que debían estar escuchando a Dios? ¿Por qué…? ¿Por qué…? ¿Por qué…?”. A veces simplemente me quedo con ella en esa tensión y respondo: “Esa es una buena pregunta. No lo sé”.

 

3. Deja a tus hijos con esperanza

Como mujeres de la palabra, mantengamos nuestro compromiso de retratar la tragedia de la muerte de Jesús sin ser gráficas ni sensacionalistas. Intenta leer el relato de la crucifixión en Juan 19 y luego guía a tus hijos a reflexionar sobre el gran amor de Jesús en lugar de los detalles macabros. Podrías usar preguntas como: “¿cómo creen que se sintió cuando esto sucedió?” y “¿qué lo mantuvo en la cruz cuando tenía el poder de detenerlo todo?”.

Lamentablemente, en el mundo actual, nuestros hijos están expuestos a temas aterradores y tristes desde pequeños. Tú conoces mejor a tus hijos, así que pídele al Espíritu Santo sabiduría al hablar con ellos sobre la crucifixión de Jesús. Incluso los niños pequeños pueden encontrar consuelo en el hecho de que Jesús fue un “varón de dolores”, y está bien que reaccionen a su muerte con tristeza y dolor (Is. 53:3). Pero queremos guiarlos con delicadeza a la buena noticia de que Jesús está vivo y, gracias a su resurrección, vivimos con la esperanza de que todo se arreglará (1 Pedro 1:3–6).

Esa mañana, al mirar a mi hija pequeñita, la invité a unirse a mí en una sencilla oración: “Jesús, gracias por permanecer en la cruz a pesar de que te dolió tanto. Gracias a tus heridas, estamos sanados (Is. 53:5). Te amo. Amén”.

No siempre manejaremos bien estas conversaciones, pero podemos confiar en que Dios usará nuestras humildes ofrendas para guiar a nuestros hijos hacia un amor más profundo por Jesús.

 

Este artículo fue publicado primero en Risen Motherhood. Traducido y publicado con permiso. 

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Autor

  • Asheritah Ciuciu es oradora nacional y presentadora del podcast Prayers of REST. Asheritah es autora de muchos libros, entre ellos Delighting in Jesus, Full, Prayers of Rest, and Unwrapping the Names of Jesus. Hija de misioneros en Rumania, a Asheritah le apasiona ayudar a personas alrededor del mundo a disfrutar de Jesús mediante hábitos espirituales creativos. Asheritah está casada con su novio del colegio y juntos crían a sus tres hijos entusiastas en el noreste de Ohio. Descubre tu estilo devocional creativo en delightinginjesus.com. .

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