Llegamos a la pregunta 4 de nuestra serie “Mamá, ¿por qué Dios permite que sucedan cosas malas?” Puedes leer las primeras tres preguntas en estos enlaces:
¿Por qué permite que sucedan cosas malas?
Si los que pecaron fueron Adán y Eva, ¿por qué cosas malas nos suceden a nosotros?
¿Por qué les pasan cosas malas a las personas buenas?
Pregunta 4: ¿No sería mejor si Dios no nos hiciera libres para que nunca pudiéramos pecar?
Esta es una buena y desafiante pregunta para cualquier padre. Ya hablamos de por qué ocurren las cosas malas, tristes, aterradoras y dolorosas: ocurren debido al pecado. Quizás te preguntes: “¿Por qué Dios no nos creó para que nunca pecáramos? ¡Así no ocurriría nada malo!”. Esa idea suena genial al principio, pero detengámonos por un momento a pensar. Si Dios te hiciera imposible pecar, entonces no podrías tomar decisiones. No podrías elegir qué vestir, qué comer, con quién formar una amistad, qué decir, qué hacer; no podrías hacer nada. Eso sería porque nacerías con todas esas decisiones ya tomadas. Quizás pienses que no suena tan mal; quizás valdría la pena sacrificar tu capacidad de elegir por una vida perfecta. ¿Pero realmente valdría la pena?
La belleza de la elección
Si no pudieras tomar decisiones, serías como un robot. Solo podrías hacer lo que Dios quiere que hagas. Puede que no suene tan mal; pero piensa en cómo te sientes cuando tus padres te obligan a hacer algo: acostarte temprano, comer verduras o hablar con amabilidad a tus hermanos. Todas estas son cosas buenas que tus padres te obligan a hacer. Sin embargo, estoy segura que a menudo te enojas cuando tus padres te obligan a hacer estas cosas. ¿Por qué? ¿Por qué te enojas cuando tienes que hacer algo? Muchas veces te enojas porque tener la libertad de elegir es muy importante para ti.
Ahora, piensa en cómo te sientes cuando tus padres te dejan elegir. ¿No te hace feliz que te dejen elegir qué llevar para desayunar en la escuela, qué ropa ponerte o qué película ver? Te sientes feliz porque tener la libertad de elegir es muy importante para ti. Tus padres saben que, cuando te dejan elegir, podrías equivocarte; pero te dan cierta libertad porque te quieren y quieren que aprendas a tomar buenas decisiones.
Hay momentos en que tus padres intervienen y te exigen que tomes la decisión correcta; otras veces, te impiden tomar la decisión equivocada. Lo mismo ocurre con Dios. La Biblia nos da muchos ejemplos de ocasiones en las que Dios intervino y detuvo a personas que hacían cosas horribles. Sin embargo, la mayoría de las veces, al igual que tus padres, Dios te da la libertad de elegir.
Cómo se relacionan las decisiones con el amor
Hay otra cosa importante que debemos abordar: el amor. Si no fueras libre de elegir, no podrías amar a los demás ni ser amado por ellos. Si te forzaran a amar a otras personas, entonces no sería realmente amor. El amor es elegir hacer lo mejor para los demás, en lugar de hacer lo mejor para ti. Solo puedes mostrar amor a los demás cuando tienes la libertad de elegir; y solo puedes ser amado por los demás cuando ellos también tienen la libertad de elegir. Si Dios te hubiera creado sin la capacidad de elegir, no podrías amar a tus padres, hermanos, amigos ni siquiera a Dios. Si cambiaras tu capacidad de elegir por un mundo perfecto, ese mundo no sería tan perfecto porque sería un mundo sin amor.
Espero que ya puedas ver que Dios nos ha dado respuestas claras sobre por qué permite que sucedan cosas malas. Sin embargo, estas respuestas probablemente no te hagan sentir bien con todo esto; no te preocupes. Lo malo es malo, y nunca deberíamos sentirnos bien con ello. Pero hay buenas noticias sobre esto, y eso es lo que veremos en nuestro siguiente artículo.
Para estudiar más: Génesis 4:3-7, Deuteronomio 30:16-20, Josué 24: 14-15, Juan 14:15
Nota para los adultos: no hay ningún pasaje individual de la Biblia donde se describa el concepto del libre albedrío; sino que lo vemos que se teje a lo largo de toda la Escritura. En repetidas ocasiones Dios les presenta opciones a individuos, familias y naciones; y ellos son responsables de las consecuencias de sus acciones. Los pasajes anteriores ofrecen ejemplos de personas con la capacidad de elegir.
Este artículo fue publicado primero en Foundation Worldview. Traducido y publicado con permiso.




