Categoría: Vida Espiritual

Pureza: criando en pureza en un mundo contaminado.

November 23, 2025

Las asombrosas montañas de mi ciudad de Monterrey, México, acompañadas de un cielo azul o un atardecer teñido de colores, siempre me dejan maravillada. Pero algunos días esta postal se ve opacada por la terrible contaminación; el aire se hace denso y el cielo se convierte gris sin permitirnos ver la majestad de la montaña.

Aunque disfruto los hermosos atardeceres y una caminata observando la imponente montaña, me he acostumbrado a ver la contaminación y aceptar que es parte de vivir en esta ciudad. Algo muy similar nos pasa cuando hablamos de la pureza cristiana en nuestros días. Podemos apreciar lo verdadero, los actos que agradan a Dios, y los ejemplos de personas que viven en santidad; no obstante, nos hemos acostumbrado a lo impuro.

Para ver lo impuro e inapropiado no necesitamos salir de nuestras casas. Basta con prender el celular y abrir una red social donde nos puede aparecer un reel con lenguaje vulgar o en doble sentido. Salimos a la calle y escuchamos a alguien que utiliza palabras altisonantes cuando habla de cierto tema. Vamos en nuestros coches y quisiéramos tapar los ojos de nuestros hijos cuando vemos anuncios publicitarios en los que aparecen mujeres u hombres vestidos de manera inapropiada. Los restaurantes supuestamente familiares tienen pantallas mostrando videos musicales con contenido sensual. No es difícil observar que nuestro mundo vive alejado de todo aquello que es puro, y nuestros hijos quedan expuestos.

 

Pero, ¿qué es la pureza?

En las Escrituras, la palabra pureza se usa en el Antiguo Testamento para referirse a una serie de leyes o reglas que Dios dio al pueblo de Israel para mantenerse “limpios” en áreas de su vida como la alimentación, el contacto con la muerte, enfermedades y relaciones sexuales.  Estas reglas tenían el propósito de mantener un pueblo apartado del pecado, para así reflejar el carácter justo y santo de Dios.

En el Nuevo Testamento, el enfoque de la pureza cambia de lo externo al corazón. El Señor Jesús dice en Mateo 5:8: Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios. Ser limpio de corazón significa vivir en una profunda relación con Cristo, y estar conscientes de su presencia en nuestro andar diario. Como consecuencia, nuestra manera de dirigirnos será íntegra, honesta y demostrará el carácter de un Dios justo y santo.

Entonces, ¿qué implica vivir en pureza? En nuestra familia nos gusta dar ejemplos de antónimos para explicar una palabra o una acción. Así que, para contestar esta pregunta, me gustaría explicar, con ejemplos sencillos, qué significa vivir en impureza moral. Me centraré en tres aspectos: pensamientos, palabras y sexualidad.

  • Impureza de pensamiento.

La impureza en los pensamientos es una de las áreas que más nos cuesta reconocer. La razón es porque nadie puede entrar en nuestros pensamientos y nos resulta atractivo guardarlos como reservas sustanciosas para la carne. Son aquellos pensamientos de superioridad y arrogancia, de envidia al ver las vidas de otros en redes sociales, de codicia cuando tus amigos tienen algo que deseabas, y de fantasías sexuales que resultan en lujuria.

Considera las siguientes preguntas para ti mismo o para ayudar a tu hijo(a): ¿Piensas qué puedes hacer las cosas mejor que los demás? ¿Te desesperas con tus hijos porque no hacen las cosas como dices? ¿Tienes pensamientos sensualmente inapropiados sobre un amigo(a)? ¿Estás viendo o leyendo contenido que es muy sugestivo? ¿Ves reels o memes con contenido en doble sentido?

  • Impureza de palabra.

La impureza en las palabras es resultado natural de la impureza de pensamiento. Puede manifestarse en chistes de doble sentido con amigos, compañeros de trabajo o inclusive entre creyentes; también en las pequeñas mentiras que decimos para no evidenciar alguna falta, o en la forma vulgar que abordamos temas de sexualidad o temas triviales de la vida.

¿Les mientes a tus hijos o a tu cónyuge? ¿Dices o te ríes de los chistes de doble sentido? ¿Te refieres vulgarmente a la sexualidad? ¿Utilizas palabras altisonantes para expresarte de algunos temas?

  • Impureza sexual.

La impureza en la sexualidad puede manifestarse en mensajes inapropiados, consumo de pornografía, coquetear con alguien que no es tu cónyuge, contacto físico inapropiado, o adulterio.

¿Tienes conversaciones inapropiadas con personas que no son tu cónyuge? ¿Le coqueteas a alguien que no es tu cónyuge? ¿Consumes pornografía? ¿Estás viviendo en adulterio?

Quizás te preguntes, ¿cómo vamos a criar a nuestros hijos en pureza en esta sociedad? Hay maneras muy prácticas de cuidar a nuestros hijos y prepararlos para vivir en pureza, pero el primer paso para impactar a nuestras familias será evaluarnos a nosotros mismos. Te animo a hacer uso de las preguntas arriba para constante evaluación. 

Recuerda que no estás condenado a vivir en impureza. Pide perdón a Dios y confiesa tu pecado a alguien maduro en la fe que pueda ayudarte. Comienza a hacer cambios en tu vida para que puedas reflejar a tus hijos la pureza y santidad de Dios.

 

Criando en pureza

Ahora, ¿qué hacemos cómo padres para ayudar a nuestros hijos a vivir en pureza? Te dejo varias sugerencias:

  1. Enseña a tus hijos sobre el carácter puro de Dios. Salmo 19:8 dice: Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; el precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos. Cuando les enseñamos a nuestros hijos a contemplar a Dios a través de su Palabra, nuestras mentes son transformadas y nuestros ojos son abiertos para vivir conforme a su voluntad.
  2. Cuida los dispositivos electrónicos. Las estadísticas revelan que la edad promedio en que los niños se exponen por primera vez a la pornografía es a los 12 años. Muy probablemente esto será con un dispositivo electrónico que tú le proporcionarás. Si no es necesario que tus hijos tengan un dispositivo, no se lo proporciones. Debemos ser sabios y resguardar a nuestros hijos de los peligros del uso de dispositivos.
  3. Evalúa lo que escuchas o ves frente a tus hijos. No normalices contenido sexual en las películas o en la música; procura cuidar aquellas cosas que consumen como familia. Revisa la reseña de la película, busca las letras de las canciones y decide si es apropiado para tus hijos. ¡Busca la pureza!
  4. No evadas los temas de sexualidad. Llegará el momento en que tus hijos te pregunten cosas como: ¿qué es la pornografía? o ¿por qué tal mujer u hombre se viste de esa forma? Aprovecha ese momento para explicarle con la Palabra lo que es pecado, lo hermoso de la relación sexual dentro del matrimonio y el perfecto diseño de Dios. La manera en que nos expresamos sobre la sexualidad marcará la mente de nuestros hijos. No necesitas preparar una cátedra, pero si sabes que tu hijo tiene curiosidad por el tema, planea un momento para hablarlo.
  5. No dejes a tus hijos donde se expondrán a la impureza. La mayoría de los padres en ocasiones les pedimos a nuestros padres, amigos o hermanos en la fe que cuiden a nuestros hijos. Debemos ser sabios y dejar claro si les permitiremos ver pantallas mientras estén bajo su cuidado, y siempre evaluar si hay alguna persona cercana a nuestros hijos que les permita o induzca a ver contenido inapropiado. Nunca te arrepentirás de tomar cuidados con tus hijos, aún y cuando requieren sacrificio.
  6. Vive en pureza y humildad. Puedes quitar dispositivos electrónicos, restringir ciertos programas, y dar la mejor cátedra de pureza, pero si no vives en integridad, tus palabras no tendrán ningún impacto. Puedes cometer errores, pero cuando suceda, serás humilde y pedirás perdón.
  7. Apunta a Cristo. El único que puede limpiar nuestros corazones de pecado es Cristo por medio de su sangre, así que ahora podemos ir delante de su trono confiados en que nos escucha. La hermosa historia del Evangelio nos limpia, nos purifica y crea en nosotros un corazón nuevo. Una vez que eso sucede el Espíritu Santo obra para vivir vidas puras que reflejen la santidad de Dios.

¡No te acostumbres a vivir en un mundo contaminado por la impureza! Asómbrate de la majestad de nuestro Dios para reflejar su carácter puro. Él se ha mantenido fiel hacia nosotros y, por su ejemplo, podemos mantenernos firmes hasta el final.

“Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura. Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió.” Hebreos 10:19-22

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Autor

  • Marisol Rojo es originaria de Nayarit. Está casada con Daniel López, anciano de la Iglesia Bautista La Gracia en Juárez, N.L., México, y tienen una hija, Zara. Es graduada de la Universidad Cristiana de Las Américas, donde ahora colabora en el ministerio de educación.

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