Cuatro mecedoras muy queridas, que rechinan por los muchos años de uso, adornan mi porche delantero que da a las Montañas Rocosas de Colorado. Muchas mañanas de verano puedes encontrarme con una taza de té en la mano, leyendo la Biblia y meciéndome en este amado entorno. Durante toda su infancia en casa, cuando mis hijos se despertaban, me encontraban buscando al Señor antes de empezar el día.
Una de esas mañanas mi hija adulta se me unió en el porche, estando aún en pijamas. Ella vive en Inglaterra y solo estuvo de visita un par de semanas, así que yo sabía que debía atesorar cada momento que pasábamos juntas. Mientras estábamos sentadas allí, respirando la belleza de los álamos que brillaban cerca y la paz que nos rodeaba, sabía que algo bullía en su corazón:
“Mamá, he estado pensando mucho en la importancia de comprometerse a ser fiel en la vida: fiel a los ideales, fiel aún cuando sientes ganas de rendirte, fiel a los votos, ser fiel incluso cuando las amistades se tambalean. Uno de los mejores regalos que nos diste, y que no entendía hasta ahora, fue elegir una y otra vez ser fiel, perseverar, ser estable en un mundo inestable.
Muchos de mis amigos y colegas están a la deriva en el mundo, con cicatrices de su infancia debido a las muchas veces durante su infancia en que cedieron ante lo incorrecto. Pero ahora, entiendo muy bien que fue uno de los mejores legados que nos dejaste. Nos protegiste de recibir cicatrices simplemente al elegir ser fiel día tras día, año tras año. Creo que es una de las razones por las que puedo creer que Dios será fiel conmigo, porque lo vimos reflejado durante todos los días de mi infancia, contigo y papá, tomando decisiones difíciles en medio de los altibajos de la vida; seguir adelante, seguir buscando a Dios, seguir amando en todas las etapas. Gracias, mamá, por todos los sacrificios que hiciste. Creo que este es uno de los regalos más grandes y excepcionales de nuestras vidas.”
Me sorprendió muchísimo, pero también me sentí profundamente agradecida. La fidelidad importa; es el trabajo duro del alma. En un mundo lleno de ejemplos en que se ha cedido ante lo incorrecto, la decisión de ser fieles en todo momento de nuestras vidas, nuestras decisiones de cultivar la fidelidad, constituyen un modelo para toda la vida que permite que nuestros hijos comprendan cómo es Dios en su compromiso con nosotros.
La fidelidad tiene muchas facetas. Ser firme, confiable y dedicado a las relaciones, a los compromisos, a los ideales y al carácter es la esencia misma de la fidelidad. Cuando Pablo nos dice que la fidelidad es un fruto del Espíritu, revela una de las verdades más profundas sobre Dios: Dios es inmutable en su amor devoto por nosotros. Podemos confiar en su bondad, siempre; podemos saber que nos mira con gracia, todos los días, en todo momento. ¿Por qué? Porque es fiel y su fidelidad perdura para siempre.
Salmo 33:4 dice: “Porque la palabra del Señor es recta; y toda su obra es hecha con fidelidad”. Este versículo me ha dado dirección muchas veces en mi vida. Toda Su obra se realiza con fidelidad. Me pregunto, ¿cuál es toda mi obra en la que quiere que sea fiel?
Fiel a mi matrimonio, aún cuando la vida pone tensión en nuestra relación.
Fiel en criar a mis hijos, aún cuando siento que estoy fallando.
Fiel en confiar en Dios, aún cuando la vida es difícil.
Fiel como un amigo, aún cuando surjan conflictos.
Fiel en mantener mis ideales, aún cuando estoy cansada.
Fiel en seguir construyendo mi hogar como un lugar que da vida en medio del desorden, las comidas, los platos y las tareas del hogar.
Fiel en la lectura de mi Biblia y en elegir vivir con gracia cuando el mundo parece desmoronarse.
La fidelidad es el pegamento que nos mantiene avanzando, un paso a la vez, un día a la vez, a través de todos los momentos difíciles y oscuros de la vida y en todas las decisiones que debemos tomar a diario. La fidelidad fluye a través de nosotros cuando escuchamos al Espíritu de Dios animándonos momento a momento a seguir adelante, a seguir creyendo que nuestro esfuerzo no es en vano.
Las voces en nuestra cultura nos dan permiso para rendirnos cuando estamos cansados y comprometer nuestros ideales. Pero el Espíritu de Dios nos anima a seguir adelante, a seguir confiando, a tener fe, creyendo en las bendiciones de Dios cuando por el momento no podemos sentirlas ni verlas.
Uno de los versículos más queridos para mí se ha convertido en una imagen de lo que significa ser fiel: “Confía en el Señor, y haz el bien; habita en la tierra, y cultiva la fidelidad” (Salmo 37:3, LBLA). Cuando cultivamos semillas o plantamos flores en el jardín, cultivamos y desarrollamos su potencial al regarlas repetidamente, protegiéndolas de las tormentas y fertilizándolas para que crezcan fuertes y fructíferas. De igual manera, cuando cultivamos el fruto de la fidelidad, lo desarrollamos con el tiempo. Nuestra meta es que crezca más fructífero a lo largo de las estaciones.
Nuestros hijos llegarán a la edad adulta con constantes voces seductoras que los tentarán a comprometer su fe e ideales. Sin embargo, cuando elegimos ser fieles en nuestra vida, les damos una imagen vívida de lo que significa ser firmes e inquebrantables, esa es una forma de vida, una decisión que tomamos, una práctica que repetimos una y otra vez. Nuestra fidelidad les dará un modelo a seguir.
Al reflexionar sobre mi vida, la decisión de ser fiel moldeó la sólida relación que ahora tengo con mis hijos y me ha abierto las puertas para hablarles. Dios te concederá la gracia de poder elegir la fidelidad porque le importa profundamente tu historia, tus luchas, tu vida entera. Que conozcas su amor mientras aprendes a ser fiel cada día.
Este artículo fue publicado primero en Risen Motherhood. Traducido y publicado con permiso del autor.
Preguntas de aplicación
- 1.¿Cuáles son los aspectos más desafiantes en tu vida y dónde te sientes tentado a comprometer tus ideales (convicciones personales sobre lo que significa seguir de forma práctica a Dios) y ser infiel?
- 2. ¿Qué crees que significa ser fiel en tu rol de madre con tus hijos?
- 3. ¿Cuáles son tres áreas específicas en tu vida en las que crees que necesitas cultivar y elegir trabajar en la fidelidad?
- 4. ¿Cómo la fidelidad de Dios hacia nosotros nos permite ser fieles en la maternidad?




