Una realidad aleccionadora y una oportunidad significativa para las iglesias
Los padres son importantes. Estudio tras estudio confirma que los padres desempeñan un papel crucial en formar el bienestar emocional, académico y espiritual de sus hijos. Como cristianos, no debería sorprendernos. Las Escrituras dicen que la paternidad es una responsabilidad sagrada; los papás deben ser un ejemplo de fe, proveer para sus familias y enseñar a sus hijos las obras y las Palabras de Dios (Dt 6:4–9; Salmo 78:5–8; Ef 6:4; 1 Tim 5:8).
Si bien los sociólogos han estudiado la paternidad durante décadas, hasta ahora la iglesia ha carecido de datos confiables sobre cómo los hombres cristianos viven su rol como líderes espirituales. ¿Están los padres en nuestras iglesias prosperando o apenas se mantienen a flote? Para averiguarlo, Manhood Journey encuestó a más de 6000 padres cristianos en Estados Unidos y recopiló los hallazgos en El Estado de la Paternidad Bíblica. Los resultados son reveladores y alarmantes. Aquí un vistazo:
- El 83% solo ora con regularidad con sus familias a la hora de comer, antes de acostarse y cuando surge una necesidad.
- El 38% no está sirviendo en su iglesia local.
- El 33% rara vez o nunca da económicamente a la iglesia.
- Sólo el 26% dice que pasa tiempo intencional con sus hijos para ayudarlos a crecer en el conocimiento bíblico y la madurez espiritual.
No se trata solo de un problema de paternidad. Es una crisis de discipulado.
La influencia espiritual de los padres
El Salmo 78 documenta el mandato de Dios a los antepasados de Israel de enseñar a sus hijos sus testimonios para que la siguiente generación depositara su esperanza en el Señor y recordara sus obras. Pero también contiene una advertencia: de no hacerlo, los hijos serán rebeldes e infieles.
De acuerdo a la investigación hecha, más del 78% de los padres cristianos no leen ni comentan las Escrituras con sus hijos, y más del 42% admite que solo leen la Biblia ocasionalmente. Si los padres no se están sumergiendo en la Palabra, ¿cómo pueden transmitirla?
Claro que ningún padre puede salvar a su hijo. Pero los padres son responsables de cultivar un ambiente donde la fe pueda echar raíces. Trágicamente, la mayoría de los padres se sienten incapaces para realizar esta tarea. No siempre están desconectados, simplemente están abrumados y mal preparados; incluso los padres que anhelan liderar a menudo carecen de la visión, el apoyo y las herramientas para hacerlo con confianza.
Aquí es donde la Iglesia debe intervenir.
Cómo invertir en los padres
La mayoría de las iglesias invierten considerablemente en programas de ministerio infantil, grupos de jóvenes y misiones globales; todo esto es bueno y necesario. Pero ¿cuántas iglesias invierten en los padres? ¿Cuántas iglesias ven a los padres como discipuladores en el frente de batalla y no como receptores pasivos?
Si queremos construir familias más fuertes y una próxima generación más fiel, debemos priorizar el discipulado de los padres. Aquí te explicamos cómo.
1. Involucrar a los papás.
En muchas iglesias, la paternidad sólo recibe atención específica una vez al año, en el Día del Padre. ¿Qué pasaría si eso cambiara? El ministerio habitual de la Palabra en una iglesia es el discipulado para los papás. Pero involucrar regularmente a los papás mediante la aplicación específica de sermones, grupos pequeños, eventos para padres y programas de mentoría puede ayudarlos a comprender la importancia de asistir a la iglesia con sus familias, escuchar la predicación bíblica y cultivar amistades bíblicas. Las iglesias deberían normalizar las conversaciones sobre la paternidad e invitar a los hombres a una formación más profunda.
2. Equipar a los papás.
Capacitamos a voluntarios, maestros y diáconos. ¿Y qué hay de los padres? Se les ha confiado el cuidado de sus familias, pero muchos carecen de guía. Las iglesias pueden ofrecer cursos sobre paternidad y matrimonio. Pueden proporcionar herramientas de discipulado, como devocionales para el devocional familiar y planes de lectura bíblica familiar, para que los padres no tengan que adivinar cómo liderar en el hogar.
3. Animar a los papás.
Muchos padres se sienten descalificados: demasiado pecadores, ocupados o muy atrasados. Pero la fidelidad no exige perfección. A estos padres, debemos comunicarles claramente que la gracia y las misericordias de Dios son nuevas cada mañana (Lam 3:22–23). Necesitamos mostrarles que su pasado no define su futuro; con la fuerza de Dios, pueden alcanzar una mayor fidelidad como padres.
A los padres que ya se esfuerzan por liderar bien a sus familias, debemos animarlos a seguir adelante y no detenerse en sus propios hogares. Estos padres pueden liderar grupos pequeños y ser mentores de otros. Muchos han visto lo que Dios ha hecho en sus familias; necesitamos ayudarlos a imaginar lo que Dios podría hacer a través de ellos en los demás.
Inversión que vale la pena hacer
A través del estímulo del Espíritu y la instrucción centrada en el Evangelio, las iglesias pueden formar padres que lideren con convicción, humildad y amor para fortalecer sus comunidades.
La iglesia se encuentra en una encrucijada; es real la crisis que existe en la paternidad bíblica, pero también es real la oportunidad. ¿Seguiremos tratando la paternidad como algo secundario o reconoceremos que invertir en ella es una de las decisiones más estratégicas que podemos tomar en la vida de la iglesia?
Los padres no son un ministerio secundario; son un campo misionero central. Si la iglesia responde con compasión y convicción, podremos ver un cambio generacional en el discipulado y la vitalidad espiritual. Cuando involucramos, equipamos y empoderamos a los padres, no solo formamos hombres individuales; sembramos semillas que darán fruto en familias, iglesias y generaciones futuras.
Este artículo fue publicado primero en The Gospel Coalition. Traducido y publicado con permiso.




