Episodio 208: Pureza sexual: reflejando la santidad de Dios, con Mateo Bixby

November 25, 2025

La sexualidad es una parte muy importante de nuestro diseño divino. Por lo tanto, la sexualidad es una pieza clave en el desarrollo físico, emocional y espiritual de nuestros hijos. No podemos hablar de la sexualidad en términos bíblicos sin conectarlo con la santidad. Repetidamente en las Escrituras somos llamados a vivir nuestra sexualidad en pureza que honra a nuestro Creador y Salvador. En esta conversación encontrarás ayuda para vivir y transmitir la pureza sexual en tu hogar. 

 

RECURSOS ADICIONALES

 

Hoja de ayuda para devocionales familiares

¿Qué es la pureza bíblica? “Es reflejar la santidad de Dios en nuestra conducta”. — Mateo Bixby

Día 1: Lee 1 Pedro 1:14-16

  1. Según estos versículos, ¿cómo llama Dios a sus hijos a vivir, y por qué? 
  2. ¿Podemos vivir nuestras vidas como queramos y aún ser hijos de Dios? ¿Por qué sí o por qué no? 
  3. ¿Qué debería guiar las decisiones que tomamos sobre cómo queremos vivir?

Día 2: Lee 1 Corintios 6:18-20

  1. ¿Cuáles motivaciones nos presentan estos versículos para huir de la tentación de pecar con nuestros cuerpos?
  2. Si sabes que no puedes hacer lo que tú quieras con cosas que pertenecen a otra persona, ¿qué significa para nuestras vidas el hecho de que nuestros cuerpos pertenecen a Dios? 
  3. ¿Qué precio se pagó para comprarnos (vs. 20)? ¿Cómo eso debería afectar lo que haces con tu cuerpo?

Día 3: Lee Efesios 5:3-4, Salmo 101:3 y Filipenses 4:8

  1. Lean los tres pasajes, y hagan juntos una lista de las áreas de nuestras vidas que deben ser puras y santas según estos versículos. 
  2. ¿Cómo podrías aplicar estos versículos a lo que miras en una pantalla o escuchas en tu dispositivo o con tu grupo de amigos? ¿Estás agradando a Dios con lo que ves y escuchas?
  3. Como familia, conversen sobre un plan práctico para cuidarse unos a otros para caminar en santidad en diferentes áreas como: amistades, uso de pantallas, formas de hablar, hábitos de vida. 

Texto de la semana para memorizar:

  • Salmos 101:3 –  “En la integridad de mi corazón andaré en medio de mi casa. No pondré delante de mis ojos cosa injusta.”

ADORA, ORA, EXAMÍNATE:

ADORA: Gracias, Señor, porque me has dado ejemplo de cómo vivir y me has dado a tu Espíritu que me da el poder para llevar fruto.

ORA: Padre, ayúdame a vivir en santidad e integridad y ser un buen reflejo de tu carácter santo.

EXAMÍNATE: 

  1. ¿Deseas reflejar la santidad de Dios en tu pureza sexual?
  2. ¿En qué áreas defiendes, promueves y celebras la impureza?
  3. ¿Estás andando en el Espíritu o en las obras de la carne?

El Ejemplo de Cristo: 

  • 1 Pedro 1:15-16 –  Sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir. Porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.

 

Transcripción:

Susi: Hay un tema que preocupa bastante a los padres de hoy, a los padres en general y a los padres cristianos. Nosotros aquí en Crianza Reverente probablemente recibimos más preguntas sobre este tema, y comentarios también, que cualquier otro tema; es la sexualidad de los hijos. 

¿Cómo proteger a nuestros hijos? ¿Cómo hablar con ellos sin avergonzarlos? ¿Cuándo hablar con ellos? ¿Qué dice la Biblia? Todas estas son preguntas que comúnmente recibimos, y queremos terminar la serie que hemos estado llevando sobre el fruto del Espíritu, o las virtudes cristianas, hablando sobre la pureza sexual. Aquí está Mateo conmigo para terminar la serie bien.

Mateo: El último tema, ¿verdad?

Susi: Sí. Mateo, ¿por qué crees que los padres sientan tanta urgencia alrededor de este tema de la sexualidad en general, y la pureza de sus hijos?

Mateo: Sin duda, el tema de la sexualidad siempre ha sido un tema muy importante para los padres, pero creo que es cada vez más evidente la necesidad de hablar de este tema porque nuestro mundo está hablando de este tema cada vez más agresivamente. Y no solamente lo habla de manera más abierta y agresiva, pero lo que dice es cada vez más separado de lo que la Palabra de Dios dice, y lo que el cristianismo siempre ha enseñado. 

Había momentos en la historia de la humanidad, donde lo que nuestra cultura enseñaba acerca de la sexualidad era muy parecido a lo que la Palabra de Dios enseña acerca de la sexualidad. Pero en los últimos años hemos visto que cada vez es más grande la distancia entre una cosa y otra. Entonces es cada vez más necesario, además de que hay el acceso a conceptos sexuales, videos sexuales, material sensual, incluso en la música. Es cada vez más común, más fácil, para que nuestros hijos lo accesen. Por supuesto que es cada vez más importante hablar del tema.

Susi: Como dije en la introducción, hay padres que se obsesionan, pero también es necesario, porque a lo mejor hay padres que también nunca piensan o no les pesa el tema. Eso tampoco sería correcto, ¿verdad?

Mateo: Sí, creo que algunos no lo piensan, y otros les incomoda tanto el tema que les da vergüenza hablar del tema. No es que no lo piensen o no crean que sea importante, pero no saben cómo hablar del tema, y mejor lo evitan porque es incómodo, porque nos da un poquito de vergüenza. Y fallamos en no instruir a nuestros hijos en un área que es tan importante, porque hay pocas áreas que son tan importantes en la vida como la vida sexual, en el sentido de cómo nos puede afectar el pecado sexual o una perspectiva distorsionada del sexo.

Susi: Yo creo que también hay padres que no lo tratan mucho; quieren pensar que eso nunca le puede pasar a mi hijo. O mi hijo vive en mi casa; yo lo protejo. Entonces no tengo que hablar de eso. No tengo que tratar de eso, porque mi hijo no tiene acceso a eso. Pero eso sería una gran mentira hoy en día.

Mateo: Por supuesto. Estaba viendo algunas estadísticas acerca de cuándo es que el niño promedio ve pornografía por primera vez. Podemos pensar en ciertos números. En España, la edad promedio es a los 10 años de edad, pero en México, según una fuente que estaba viendo, dice que el niño promedio ve pornografía por primera vez entre los 7 y los 9 años de edad. A los 7 años de edad ya han visto pornografía muchos niños en el país de México. 

Este es un problema muy, muy grande. A los 14 años de edad, los hombres ya se hacen más habitual la práctica de la pornografía, a los 16 en las mujeres. Un estudio, el mismo estudio en España, decía que cuando se llega a los 16 años de edad, el 97.3% de los chicos y el 78.3% de las chicas ya han buscado pornografía de manera intencional en Internet y que lo están usando semanalmente, por lo menos un 32% de los chicos y un 6% de las chicas. Yo estoy casi seguro que esas cifras son más altas en ese caso, simplemente por la experiencia que hemos tenido trabajando con jóvenes tantos años.

Susi: Sí. Entonces los padres no podemos pensar que vamos a evitar que nuestros hijos se expongan a esto. Y tenemos que recordar que hay otra razón muy grande por la cual a los padres cristianos nos debería de importar este tema: porque a Dios le importa.

Mateo: Sí, Dios pone una prioridad sobre este tema. A veces pensamos que: ay, los cristianos siempre están hablando de la sexualidad y de los pecados sexuales. ¿Por qué? Bueno, en parte es porque Dios también lo enfatiza mucho. En Gálatas, en nuestro pasaje acerca del Espíritu y el fruto del Espíritu (Gálatas 5), habla de las obras de la carne también, y describe las obras de la carne. Y es curioso cuáles son las primeras obras de la carne que menciona: inmoralidad, impureza, sensualidad. Las primeras obras de la carne que menciona son cosas sexuales.

Susi: Tienen que ver con eso.

Mateo. La última: orgías. También tiene que ver con temas sexuales. La Biblia frecuentemente trata temas sexuales, creo que en parte porque nuestra sexualidad es una de las cosas que más revela nuestro corazón. Cómo practicamos la vida sexual—si vivimos en santidad sexual o vivimos en pecado sexual—es una de las cosas que más revela cómo somos realmente en nuestro interior. 

Creo que hay algo del pecado sexual que tiene un efecto más grande sobre nosotros. Digo esto porque en Primera de Corintios, capítulo 6, el apóstol Pablo, en versículo 18, dice: “Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa está fuera del cuerpo, mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca”. Ahora, no entendemos exactamente todo lo que significa.

Susi: Hay muchas interpretaciones de eso, sí.

Mateo: Pero es interesante que el apóstol Pablo sí hace una diferencia entre el pecado sexual, la fornicación en este caso, y otros pecados. Creo que tiene que ver con el impacto que tiene sobre nosotros el pecado sexual, que es diferente a muchos otros pecados. Y no podemos practicarlo porque somos templo del Espíritu Santo. Es lo que continúa diciendo: huimos de la fornicación. ¿Por qué? Porque nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, y no somos de nosotros—que es curioso porque uno de los refranes, de los lemas, del mundo en cuanto a la sexualidad es que somos nosotros…

Susi: Mi cuerpo es mío.

Mateo: Mi cuerpo es mío, sí. La Biblia dice: por supuesto que no. Tu cuerpo es del Espíritu Santo, y tienes que glorificar a Dios en tu cuerpo, incluyendo con tu vida sexual.

Susi: Pues esa realidad de que el pecado sexual tiene un efecto particular dañino sobre la persona, eso justifica la urgencia que sentimos los padres. Entendemos eso. Yo creo que lo entendemos de alguna forma. Si nosotros tuvimos experiencias sexuales, sea de abuso o de pornografía, o lo que tú quieras de niños, entendemos que eso tuvo un efecto muy dañino sobre nosotros. Entonces hay justificación para que los padres seamos más vigilantes, más cuidadosos, en esta área, porque entendemos el daño que pudiéramos estarles ahorrando a nuestros hijos.

Mateo: Es curioso cuando investigas acerca de estos temas, los psicólogos, los investigadores, resaltan el daño que causa psicológicamente, emocionalmente, la pornografía, y son personas que no tienen ningún problema moral con la pornografía. Ellos no dicen: “Es inmoral. Es pecado”. No, ellos simplemente dicen: “Es dañino”. No tienen una objeción a la pornografía por razones de la justicia, de lo que es correcto, bueno o malo, sino por el daño que puede provocar en la vida de un niño, de un adolescente, de un joven. Mucho más nosotros deberíamos de estar luchando en contra de este tipo de pecado sexual.

Susi: Dios nos llama a los cristianos, a sus seguidores, a vivir en pureza sexual. Entonces, ¿qué es? ¿Cómo debemos entenderlo?

Mateo: Creo que lo podemos definir de la siguiente forma: es reflejar la santidad de Dios en nuestra conducta sexual. Esa es la pureza sexual. Es reflejar la santidad de Dios en nuestra conducta sexual. Todo lo que yo hago, incluyendo la forma en que yo vivo mi vida sexual, debe reflejar la santidad de Dios. Y aquí puede tronarnos un poquito el cerebro, porque muchas veces hemos asociado la sexualidad con la pecaminosidad. Entonces todo lo sexual es malo. 

Pero la Biblia nos dice que Dios fue el creador del sexo. Dios fue el diseñador del sexo. Incluso, si vamos a 1 Corintios 7, nos dice que la relación sexual es un deber. Es un deber conyugal. Dentro del matrimonio, los esposos tienen una obligación de entregar su cuerpo a su cónyuge para satisfacer los deseos sexuales. Entonces no es malo. De hecho, es un mandato de parte de Dios que nosotros podamos cumplir ese deber dentro del contexto del matrimonio. 

Ahora, fuera del contexto del matrimonio, pues sabemos que es pecado delante de Dios. Entonces toda mi vida, incluyendo mi sexualidad, debe reflejar la santidad de Dios. Antes de que yo esté casado, debe ser celibato. O sea, esa es la opción. La opción que Dios me da es celibato. No debo de practicar el sexo. Si no estoy casado, celibato santo. Si estoy casado, la opción es sexo santo.

Solamente hay esas dos opciones. Y otra vez, unir la palabra santo con sexo puede chocarnos, pero esto es lo que Dios pide. Él es santo, y como él es santo, nosotros debemos de ser santos en toda nuestra manera de vivir, nos dice el apóstol Pedro. ¿Qué significa eso? Celibato si no estoy casado, y sexo santo si sí estoy casado.

Susi: Entonces, para nuestros hijos que están viviendo en nuestro hogar, que no están casados, sabemos que Dios desea para ellos que vivan su estado soltero en santidad sexual. Eso nos simplifica un poquito a los padres el asunto, ¿no? Debemos estar criando hijos para que vivan en santidad delante de Dios en todas las áreas de su vida. La sexualidad simplemente es una. Es una importante, pero es una. 

Pero al mismo tiempo, ellos necesitan entender que el sexo es santo cuando se practica en el contexto correcto. Necesitan ver (obviamente no necesitan ver el sexo en sus padres) pero necesitan ver una intimidad emocional y saber que en ese contexto de dos personas casados que se disfrutan el uno al otro y tienen intimidad, ahí es donde es santo y es bueno practicarlo.

Mateo: Sí, es bueno; es puro; agrada a Dios. Ellos deben de tener el concepto: sexo matrimonial, bueno, santo, agradable al Señor; sexo fuera del matrimonio, ahora eso sí es sucio. Sí es pecado. Creo que muchas veces como padres enfatizamos tanto el aspecto negativo: “Es sucio. Es pecaminoso. Hay que evitarlo”. Es cierto, pero también debemos de alabar las virtudes del sexo santo dentro del contexto matrimonial.

Susi: Tenemos que recordar, y creo que hemos dicho esto en el pasado, pero hay que decirlo otra vez: si el sexo matrimonial es santo, se practica entre dos personas en privado sin que estén presentes ninguno de los hijos. Eso es un problema en algunos hogares donde todos duermen en el mismo lugar, donde se comparte la cama con los niños. Eso no es una manera de promover la santidad sexual en tus hijos, porque ellos no deberían de ver eso. No deberían de estar ahí. Eso no es apropiado, y posiblemente provocaría luchas sexuales en sus mentes.

Mateo: Sí. Despierta en la mente de nuestros hijos cosas que no deberían de estar despiertas en ellos todavía.

Susi: Bueno, entonces la pureza sexual es buscar la santidad en nuestra vida.

Mateo: Y Dios enfatiza esto. Quizás un pasaje muy importante es 1 Tesalonicenses 4, donde el apóstol Pablo les dice a los hermanos de Tesalónica: “Por lo demás, hermanos, os rogamos y exhortamos”. Noten la importancia que le está dando a esto. “Os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús, que de la manera que aprendisteis de nosotros cómo os conviene conduciros y agradar a Dios, así abundéis más y más”. Y luego dice: “Porque ya sabéis qué instrucciones os dimos por el Señor Jesús” (v.1-2). 

Está enfatizando una y otra vez la importancia de la instrucción que les va a dar en un momento. Dice: “Ya te di esta instrucción”.  Piensa—eso es importante porque Pablo probablemente solamente estuvo en Tesalónica unas semanas, pero en esas semanas, con todo lo que él tenía para enseñarles, les habló de este tema de la sexualidad. Porque “la instrucción que ya os dimos por el Señor Jesús” en el versículo 3 es esta: “pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación”.

La voluntad de Dios para nosotros es que caminemos en santidad, en santificación, no en fornicación. La palabra fornicación es interesante porque es una palabra griega: porneia. De ahí viene la palabra pornografía, de hecho. Originalmente esta palabra quizás hablaba de prostitución, pero también tiene un sentido más amplio y más general que habla de cualquier tipo de pecado sexual. Cualquier actividad sexual fuera del los confines del matrimonio, o incluso actividad sexual dentro de los confines del matrimonio que va en contra de la Palabra de Dios, entraría dentro de este encabezado más general de pecado sexual o de fornicación.

Susi: Entonces no solo estamos procurando que nuestros hijos simplemente no tengan relaciones sexuales antes de casarse. Es mucho más allá de eso.

Mateo: La virginidad no es el objetivo de Dios para nuestros hijos. Es la santidad. Algunas familias ponen tanto énfasis sobre la virginidad, y ¡qué bueno! Sí queremos llegar vírgenes al matrimonio. Es el plan de Dios. Pero podemos llegar vírgenes al matrimonio en el sentido técnico de la palabra, y no llegar santos al matrimonio. Debemos de promover mucho más que virginidad, sino una vida de santidad, un corazón de santidad, una mente de santidad. Esta es la voluntad de Dios.

Y es tan importante que nos dice que si nosotros pecamos en esta área, en el versículo 6 de ese pasaje dice: “Porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os hemos dicho y testificado”. Dios trae este tipo de castigo sobre la persona que peca en este aspecto. Dios trae su venganza por el pecado sexual. ¿Por qué? Porque “no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación. Así que, el que desecha esto, no desecha a hombre, sino a Dios, que también nos dio su Espíritu Santo” (v.8). 

Es increíble el énfasis que Pablo pone sobre esta enseñanza de santidad en un mundo antiguo donde no había un concepto de santidad sexual, donde la adoración a los dioses falsos incluía muchas veces actividades sexuales, donde se aceptaba cualquier tipo de relación inmoral, relaciones de homosexualidad. A veces la gente tiene la idea de que la homosexualidad es nueva. No. En la Biblia existía este tipo de conducta, y Pablo tiene que luchar contra esa conducta. 

Creo que a veces nosotros podemos llegar a pensar que la sexualidad hoy es más difícil; o sea, la santidad en la sexualidad es más difícil. Y si estudiamos el mundo antiguo nos vamos a dar cuenta que no era así. Hay luchas diferentes y hay más acceso, sí. Pero era una sociedad corrompida sexualmente en el tiempo del Nuevo Testamento. Y lo es también el día de hoy. Pero tenemos los mismos recursos para poder vivir en santidad.

Susi: Es tan contracultural hoy como lo era en ese tiempo. El corazón pecaminoso del ser humano va a pervertir la sexualidad de Dios siempre. Es el mismo reto que nosotros tenemos en nuestra familia, que han tenido muchas familias cristianas a lo largo de la historia.

Mateo: Entonces no tenemos que preocuparnos; no tenemos que sentir que es imposible que nuestros hijos crezcan viviendo en santidad. Ha sido una lucha en toda la historia de la humanidad. Seguirá siendo una lucha por todo el tiempo de la humanidad, pero hoy tenemos que luchar nuestra lucha, y será muy parecida a la manera en que otros creyentes a través de la historia han tenido que luchar por la santidad.

Susi: Hablemos un momento de cómo es la sexualidad bíblica. Porque ya mencionaste algunas cosas, por ejemplo: la homosexualidad, el adulterio y así, pero yo pienso en los padres. Como padres, si no estamos viviendo nosotros en esta santidad, pureza sexual, obviamente lo que les prediquemos a nuestros hijos no va a tomar un efecto si no lo estamos ejemplificando. Seamos claros: ¿Qué es una sexualidad bíblica? ¿Cómo es?

Mateo: Déjame mencionar aquí varias cosas: primero, la homosexualidad. La Biblia no permite la práctica de la homosexualidad. Creo que muchos cristianos progresistas han buscado alguna manera de justificarlo dentro de la Biblia, pero la evidencia bíblica es clara. Es contundente. Dios prohíbe la homosexualidad. 

Romanos 1:26 y 27: “Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aún sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío”. Es muy clara la enseñanza bíblica que la homosexualidad es un hecho vergonzoso. Es algo que es contra la naturaleza, contra el mundo como Dios lo creó.

Susi: El diseño de Dios.

Mateo: En un mundo caído puede haber personas que sienten que su naturaleza les está llevando a esto, pero es contra el diseño de Dios, la naturaleza como Dios la creó.

Susi: Entonces pensando en los padres, si uno de nuestros hijos empieza a decir cosas o expresar gustos…dice: “Yo creo que me gustan los niños en lugar de las niñas”, o así, nosotros nunca deberíamos de pensar: bueno, pues a lo mejor a él Dios lo hizo así. No, Dios no lo hizo así. Eso tiene que ser una manifestación del corazón pecaminoso, quizás provocado por algunas amistades, o algo que vio, o algo que escuchó. Ahí hay que tener muchas conversaciones, escucharlo, tratar de entenderlo, pero como padres nunca deberíamos de mirar eso y decir: “Bueno, pues a lo mejor así es”.

Mateo: “Es su elección. Que él escoja”. Pienso en otro pecado. Digamos que tu hijo llega a la casa y dice: “Estoy sintiendo una atracción por el asesinato”. ¿Qué le dirías? No dirías: “Bueno, pues que él escoja. Quizás Dios lo creó así”. No. Diríamos: “Eso es pecado”, y tendríamos conversaciones con él: “A ver, cuéntame. ¿Por qué sientes atracción por el asesinato? ¿Qué hay en tu corazón que revela eso? ¿Qué es lo que Dios dice?” 

Habría conversación profunda con él para explorar eso. Pero nunca diríamos: “Bueno, pues que él escoja”. No, le diríamos: “No puedes hacerlo, porque eso es pecado”. Con este tema es exactamente lo mismo. No podemos simplemente decir: “Pues es su tendencia. Es lo que él quiere”. No. Tenemos que conversar, llevarlo a la Palabra de Dios, explorar su corazón.

Susi: Discipular.

Mateo: Sí. Pero siempre apuntándole hacia lo que dice la Palabra de Dios.

Susi: La visión bíblica de su sexualidad.

Mateo: Así es. Entonces la homosexualidad, y el adulterio: el adulterio es pecado. La primera obra de la carne en Gálatas 5 es adulterio. Adulterio habla de relaciones sexuales entre personas fuera del matrimonio: soy una persona casada, pero estoy teniendo una relación sexual con alguien que no es mi pareja, que no es mi cónyuge. Eso es adulterio. 

Cualquier tipo de relación sexual fuera del matrimonio es adulterio. Dios lo prohíbe. ¿Por qué? Porque hay un pacto matrimonial que implica una exclusividad en cuanto a la sexualidad. Eso es lo que honra a Dios. Eso es lo que refleja a Dios. Entonces de ninguna manera podemos practicar el sexo fuera de matrimonio.

Susi: Si un papá o una mamá que esté escuchando está participando en eso, es imposible que tú vayas a poder comunicar una perspectiva bíblica de la sexualidad, de la pureza sexual a tus hijos, si tú estás viviendo en ese tipo de pecado.

Mateo: Es muy común en ciertas culturas, como la mexicana, donde el padre en particular puede tener otras mujeres; puede tener otras parejas sexuales, y se considera normal en ciertos contextos. Pero no lo es. Es pecado. Es pecado. 

Luego también menciona la fornicación en Gálatas 5. También menciona la fornicación, que ya hemos mencionado es cualquier acto sexual ilícito, cualquier expresión sexual ilícita. Jóvenes que están en un noviazgo no están casados; no hay un pacto matrimonial entre ellos, entonces no deben de tener ningún tipo de contacto sexual. 

Por supuesto, cosas como la pornografía, el exhibicionismo, el voyerismo, otras cosas quizás más extremas, como el bestialismo, todo eso entraría dentro de pecado sexual y moral que debe de ser rechazado porque va en contra de la santidad de Dios.

Susi: Creo que entendemos. Creo que está bastante claro que para Dios cualquier distorsión a la sexualidad que él creó no es aceptable. Pero yo creo que para los padres, cómo se vive, cómo se vive en santidad, en esta pureza sexual—entendemos lo que nos dijiste hace rato: si no estás casado, es celibato santo. Si estás casado, sexo santo. OK. ¿Pero cómo, especialmente en nuestros hogares, podemos promover esto en la vida práctica en diferentes áreas de la vida diaria?

Mateo: Creo que tenemos que cuidar mucho la forma en que hablamos. En Efesios, capítulo 5, menciona un montón de pecados, incluyendo la fornicación y la inmundicia, y luego dice que estas cosas ni deberían de mencionarse, “ni aún se nombre entre vosotros, como conviene a santos” (v.3). Como gente santa reflejamos la santidad de Dios en las conversaciones. 

A veces nosotros usamos chistes de doble sentido. A veces contamos o decimos cosas que son incorrectas, que hablan de estos temas. Hombres en particular creo que son más propensos a esto. Entonces, un padre puede hacer un comentario lascivo acerca de una mujer, quizás con sus amigos, y sus hijos lo están viendo, y están siendo entrenados en cómo ellos deben de hablar acerca de una mujer. Las conversaciones—creo que tenemos que cuidar esas conversaciones mucho.

Susi: Nuestros hijos van a tener conversaciones con otras personas. Si van a una escuela, pues van a tener amigos, y es posible que lleguen haciendo comentarios, repitiendo cosas. Necesitamos detenernos e investigar. No debemos simplemente decir: “¡Ya no te quiero escuchar decir eso más!” si somos las mamás, de que: “¡Cállate la boca! ¡Te la voy a lavar con jabón!” Pero deberíamos de investigar: ¿de dónde salió eso? ¿Dónde lo escuchó? Porque eso es parte de nuestra tarea: no solamente que estén hablando bien, pero a qué se están exponiendo para que estén diciendo esas cosas.

Mateo: Y en cuanto al hablar, una manera de instruir a nuestros hijos es hablar de manera correcta acerca de estos temas, poder ser abiertos con ellos en el momento indicado, en el nivel indicado para su madurez, pero que no sea tan extraño, vergonzoso hablar de temas sexuales, y que como padres podamos abordarlos con ellos y que no se sienta súper vergonzoso hacerlo.

Susi: Sí. Quizás estamos leyendo la Biblia en familia y nos topamos con Efesios 5, y estamos leyendo Efesios 5. Se puede hablar, obviamente, de los pecados sexuales que están aquí. Pero ¿por qué eso es pecado? Porque Dios sí creó el sexo de esta forma. Y destacar que es algo bueno de Dios.

Mateo: Otro aspecto muy práctico es el entretenimiento. Creo que una de las áreas donde muchas familias cristianas pecan en contra de sus hijos es por lo que permiten en sus hogares en las pantallas, sea en la televisión, sea en las tablets, sea en los teléfonos. Tenemos que cuidar mucho el entretenimiento. Hay muchas películas y series que no son pornografía, pero están llenas de sensualidad, de quizás mujeres vestidas de manera incorrecta, de estos comentarios incorrectos, chistes de doble sentido, escenas que no son muy, muy evidentes, pero que es evidente lo que están representando. 

La música—¡es increíble la música que permitimos en la casa! Hace unas semanas estuvo Shakira aquí cerca de nuestra casa, en el Parque Fundidora aquí en Monterrey, cantando canciones como una que se llama Shewolf, o Loba, donde ella baila haciendo gestos corporales sugestivos, y habla de que ya no está contenta con su pareja y que va a encontrar un joven amante porque ella es una loba vestida de cordero. Había miles de personas ahí, y estoy seguro que había cristianos ahí, y probablemente cristianos que llevaron a sus hijos ahí para acompañar, bailar, cantar ese tipo de canciones. Me parece increíble que como padres cristianos estemos fallando tanto que promovemos este tipo de entretenimiento delante de nuestros hijos.

Susi: Deberíamos de saber a qué tipo de música están escuchando nuestros hijos. Deberíamos de saber qué están viendo en sus aparatos. No debería de haber una televisión, un aparato, en las recámaras de nuestros hijos con acceso a nada.

Mateo: Porque es garantizado que si tú le das acceso ilimitado a tu hijo, a tu hija, que le estás dando acceso a pornografía. Es ley.

Susi: Estás pecando en contra de tus hijos.

Mateo: Tú lo estás poniendo en sus manos.

Susi: Los padres, de manera práctica, tenemos que buscar la forma. Muchas veces dicen: “Es que es mucho trabajo”. Lo sabemos. Tú y yo lo sabemos. Tuvimos que arrepentirnos varias veces en el transcurso de la adolescencia de nuestros hijos porque nos dimos cuenta que nos habíamos descuidado, que habíamos puesto en marcha ciertas medidas de protección, como una aplicación que controla lo que ven, y todo, y luego un celular nuevo se nos olvidó ponerlo. O una computadora nueva, se nos olvidó instalarlo. Fue nuestra falla. Nosotros expusimos a nuestros hijos a eso. 

Vale la pena la lucha y el tiempo que tienes que invertir, incluso dinero, para buscar una protección, tener mucho cuidado, pedirles a los hijos que no anden en la casa con audífonos todo el tiempo: “Pon la música. Yo también quiero escuchar tu música”, para que sepas qué es lo que están escuchando, qué es lo que están viendo.

Mateo: Y eso de tener los celulares en las recámaras, especialmente cuando lo tienen toda la noche, las tablets, computadoras—nosotros no permitíamos eso, y le recomendamos eso. No permitan que tengan ese acceso sin ningún tipo de limitante, de control, porque es garantía de que los estamos exponiendo al pecado.

Susi: Sí, y obviamente limitar su exposición a esas cosas no limita el pecado del mismo corazón del hijo.

Mateo: Claro.

Susi: Pero es algo que los padres podemos hacer para servir y amar a nuestros hijos. Y combinado con la protección, tiene que haber mucha conversación, apertura, preguntas; que ellos sientan la libertad de hacernos cualquier pregunta sobre la sexualidad. Podemos preguntarles si han sentido, o han pensado, o han luchado, para que se abran. Y nosotros no les estemos condenando ni castigando, sino acompañando en su lucha, especialmente los adolescentes. 

Mateo: Otro aspecto muy práctico tiene que ver con la vestimenta. Enseguida que hablamos de esto, nos metemos en un problema, porque: “¡Ay! ¡Legalismo!” y esto y lo otro. Pero la Biblia dice que la mujer cristiana debe vestirse con pudor y modestia. Y estoy convencido que si Pablo viviera el día de hoy, también le diría a algunos hombres el día de hoy que vivieran con pudor y modestia. Porque el problema en el mundo antiguo eran más las mujeres, pero en el mundo de hoy también hay ciertos hombres, ¿no? Dios espera que nosotros reflejemos su santidad en la forma en que nos vestimos también. 

Es algo que los cristianos olvidan cada vez más. A veces queremos decir: “Ah, bueno, pero es que todo el mundo lo hace, y si todo el mundo lo hace, entonces ya no es sensual”. Creo que eso es ser un poco ingenuo, porque Dios ha diseñado el cuerpo del hombre y el cuerpo de la mujer para ser sexualmente atractivo, y que ciertas cosas se vean solamente en el contexto del matrimonio. 

Tenemos que aprender a vivir en pudor y modestia, incluso en el hogar, porque a veces justificamos cosas en la casa, y OK, no tenemos que tener la misma ropa el sábado en la noche en la casa que tenemos el domingo en la mañana en la iglesia, pero sí tenemos que todavía querer reflejar la santidad de Dios en nuestra vestimenta.

Susi: Esto es una manera, especialmente con las niñas, de que padres—no solamente madres— padres procuren, busquen, que halaguen a sus niñas cuando están bien vestidas, que les digan: “¡Así te ves muy hermosa!” para que ella entienda que ella puede ser hermosa, y es hermosa, sin mostrar partes de su cuerpo de una manera sensual. Eso es súper importante en los papás hombres; pueden promover esto mucho en las niñas.

Mateo: Sí, es triste cuando escuchamos a padres hablar de sus “hijas sexys”, y que les gusta que lleven cierta ropa porque es “sexy”. Eso atenta contra la imagen corporal que ellas deberían de tener a la luz de la santidad de Dios.

Susi: Bueno, yo creo que podríamos hablar de muchas cosas más.

Mateo: Sí, ¿verdad? Mucho, mucho.

Susi: Yo creo que una última, que a lo mejor hay que mencionar rápido porque ya se nos fue el tiempo, es cómo nuestros hijos se relacionan con otros y cómo nos ven a nosotros relacionándonos. Porque necesitan modelos de relaciones sanas. Un niño puede tener una amistad sana con una niña, pero hay límites. Hay una manera apropiada, y no apropiada. Los niños y las niñas no tienen pijamadas después de los 3 o 4 años, probablemente. Porque protegemos eso; queremos cuidar eso. Hay como esa ayuda que podemos dar a nuestros hijos.

Y también ejemplificar: mamá tiene más cuidado cuando interactúa con los hombres, y está más íntima y relajada cuando está con sus amigas, las mujeres, porque tiene cuidado. Hay un límite ahí. Todo eso es muy importante, que estemos modelando y también animando, alentando, una manera sana de relacionarse. 

Bueno, gracias, Mateo, por tu ayuda en toda esta serie, porque estuviste en muchos de los episodios. Te recordamos que para cada episodio de esta serie hemos estado ofreciéndote una hoja de ayuda para devocionales familiares, y este episodio no es la excepción. Puedes ir a la página crianzareverente.com, y puedes buscar el episodio 208 sobre la pureza sexual, y ahí puedes descargar una hoja de ayuda para devocionales familiares. Te animamos a que repases algunos de los episodios de esta serie y que realmente estés empapado con la Palabra de Dios, cómo caminar y andar en el Espíritu, en el hogar, en tu vida personal. 

Queremos agradecerte por acompañarnos en todos estos episodios. Vamos a tomar una pausa de Crianza Reverente por unas semanas, y esperamos que puedas aprovechar este tiempo para repasar algunos de los 200 y más episodios que están por ahí. Que Dios te bendiga mucho. Gracias por acompañarnos.

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Autores

  • Susi es la fundadora de Crianza Reverente y anfitriona del podcast, mamá de tres adultos jóvenes, y esposa de Mateo Bixby, uno de los pastores de Iglesia Bautista la Gracia en Juarez, NL, México.

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  • Nació y creció en España, de padres americanos misioneros. Estudió en Estados Unidos y está trabajando en su doctorado. Lleva más de 20 años viviendo en Monterrey, México, junto con su esposa Susan, con quien crió tres hijos: Aarón, Ana y David. Es pastor fundador de la Iglesia Bautista La Gracia en Juárez, Nuevo León, Mexico.

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