Categoría: Enseñanza

Discipulado alrededor de la mesa

April 26, 2026

Hace algunos años unos amigos fueron a nuestra casa para cenar y nos anunciaron que, para su sorpresa, estaban esperando a su quinto hijo. Mientras nos gozamos con ellos por las buenas noticias, mi amiga hizo un comentario interesante: “sabes, al inicio de nuestro matrimonio, hablábamos de cómo podríamos cambiar el mundo quizás escribiendo un libro o saliendo en la portada de la revista Time, pero ahora nos damos cuenta que nuestro mejor intento de cambiar el mundo es criar a los hijos que Dios nos ha dado”. Sonreí y observé por la ventana a nuestro pequeño ejército de niños corriendo en círculos. A menudo pensamos que nuestros mayores logros vendrán de fuera de nuestro hogar, pero el discipulado que hacemos, incluso alrededor de la mesa, tiene un impacto eterno al criar a nuestros hijos para amar y seguir a Jesús.

 

Un llamado a la acción 

¿Qué pasaría si más madres tuvieran esta visión de su responsabilidad? ¿Qué pasaría si más de nosotras viéramos a los hijos no como una carga, sino como una bendición, y como una oportunidad para formar discípulos que Dios pueda usar para impactar su reino? 

¿En qué otro momento de la vida tenemos una oportunidad tan conveniente para enseñar, modelar, reprender y fomentar las características que deseamos ver en otra persona? Tenemos discípulos diminutos viviendo bajo nuestro propio techo. Tenemos una gran oportunidad para el ministerio en nuestra propia mesa del desayuno. 

Hay muchas maneras en que Dios nos usa para impactar nuestro mundo para Cristo, pero la maternidad es una oportunidad especial para criar a una nueva generación de seguidores de Jesús. No necesitas estudiar en el seminario ni tener experiencia en el campo misionero para discipular a tus hijos. La gracia de Dios es suficiente para darnos todo lo que necesitamos para la tarea que tenemos por delante. Aquí hay algunas maneras de moldear sus mentes y corazones mientras aún viven en tu hogar. 

 

1. Una pasión hambrienta por conocer a Dios en Su Palabra

Cada día nuestros hijos ven cómo escogemos usar nuestro tiempo. ¿Ellos saben que pasar tiempo en la Palabra de Dios es una prioridad para ti? Mientras están sentados alrededor de la mesa puedes hablar de lo que estás estudiando en las Escrituras. Puedes preguntarles lo que aprendieron del sermón en la iglesia o de su clase en la Escuela Dominical. Nuestra pasión, o falta de ella, por la Biblia será fácilmente absorbida por aquellos que pasan todo el día observándonos. Si estás batallando para pasar tiempo en la Palabra, pídele al Dios de toda gracia que te dé el deseo de abrir tu Biblia y ser transformada. Persevera en tu estudio incluso cuando no sientas ganas y confía en que Dios usará tu ejemplo en la vida de tus hijos. ¡Ayúdalos a darse cuenta que la Biblia es el libro más increíble que existe sobre la tierra!

 

2. Una dependencia devota sobre Dios en todo

¿Tus hijos saben que oras por ellos? Una pregunta que usualmente les hacemos a los niños cuando los ponemos a dormir es: “¿cómo puedo orar por ti esta noche?” Me parece increíble como esas pocas palabras pueden ayudar a abrir sus corazones y compartir lo que les preocupa.

Cuando vemos tragedias mundiales en las noticias o sucede un accidente en la carretera delante de nosotros, nuestros hijos deberían ver que nuestra primera reacción es orar por aquellos que están involucrados. Dios escucha y se preocupa y desea contestar las oraciones de sus santos. Incluso si aún estás creciendo y esta no es tu primera reacción, pídele a Dios que te ayude a descansar en su sabiduría y gracia para cada situación. Haz de la oración un hábito en vez de una rareza. No hay nada demasiado grande ni demasiado pequeño por lo cual orar. 

 

3. Una gratitud contagiosa a Dios por todo

Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto…” (Stgo 1:17). La gratitud desborda de una persona agradecida; darnos cuenta de que todos nuestros buenos dones provienen de nuestro Padre Celestial debería impulsarnos a dar gracias, tanto a Él como a los demás. Cada día tengo oportunidades para modelar el agradecimiento a mi familia, ya sea por la comida que vamos a comer o porque mi hija guardó los platos limpios.

Tal vez te esté costando sentirte agradecida en una temporada difícil. Combate la espiral de autocompasión tomando papel y lápiz cada mañana y escribiendo cinco bendiciones sencillas. Confía en que Dios está obrando incluso en las temporadas difíciles. Señala a tus hijos la bondad de Dios mostrada a través de un hermoso atardecer o de tu refrigerador nuevo, ¡y sé agradecida! El gozo que se extiende a través de más y más personas agradecidas que viven en una sociedad puede, eventualmente, cambiar esa sociedad —o familia, o iglesia, o vecindario.

 

4. Una fidelidad gozosa a tu familia de tu iglesia local

Nuestra iglesia local es un regalo precioso; ellos son nuestra familia fuera de nuestra familia. Quiero que nuestros hijos sepan que estar con este cuerpo de creyentes es una prioridad en la vida. Asistir a la adoración en comunidad es importante; estar involucrados en el compañerismo, ya sea a través de los estudios en grupo pequeño o planeando actividades con los niños, es una parte esencial de nuestra vida.

A medida que nuestros hijos crecen, queremos que vean y entiendan la seriedad de la membresía en la iglesia y que sepan que la iglesia no está pensada solo para cuando sea conveniente. Incluso cuando es difícil, o cuando el bebé está inquieto, o cuando no tenemos “ganas”; ellas siguen siendo las preciosas personas que Dios nos ha dado para que podamos sobrellevar las cargas los unos de los otros. Debemos priorizar el estar con ellos, incluso si eso significa saltarse la hora de la siesta.

 

5. Un corazón compasivo por las misiones mundiales

Mi esposo y yo soñamos con que algún día podamos llevar a todos nuestros hijos a un viaje misionero con nosotros. Pero por ahora, mientras cambiamos los pañales de nuestro hijo de 2 años y llevamos a los niños a la escuela, todavía tenemos oportunidades de darles a nuestros hijos una visión para las misiones.

Lean biografías de misioneros y hablen sobre su impacto para el reino. Inviten a misioneros a su hogar y permitan que sus hijos los escuchen compartir sobre sus vidas durante la cena. Animen a sus hijos a hacer tareas sencillas, como poner la mesa o recoger los juguetes, para ganar algo de dinero y destinarlo a un regalo para un ministerio de su elección. Hace un par de años, nuestros hijos experimentaron la alegría de comprar pollos para niños que a menudo tenían poco que comer. Busquen formas de servir en su propia comunidad, desde organizar un convivio de helados en el vecindario hasta entablar amistad con la mamá agotada que tiene un niño pequeño travieso en la hora del cuento.

Si Dios te ha bendecido con hijos, considera qué legado les estás dejando que Dios pueda usar para impactar nuestro mundo. Considera la oportunidad radical de marcar una diferencia para el reino: ¡cría a tus hijos para que conozcan y sigan a Jesús!

“He aquí, herencia de Jehová son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre. Como saetas en mano del valiente, así son los hijos habidos en la juventud. Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos; no será avergonzado cuando hablare con los enemigos en la puerta.” (Sal. 127:3-5)

Nota del editor: este artículo fue adaptado de uno que fue previamente publicado en Deseando a Dios.

 

Este artículo fue publicado primero en Risen Motherhood. Traducido y publicado con permiso.

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Autor

  • Stacy Reaoch es autora de Beautiful Freedom: How the Bible Shapes Your View of Appearance , Food, and Fitness. Stacy es escritora, esposa de pastor y mamá de cuatro, reside en Pittsburgh, PA. Además, Stacy es autora de Wilderness Wanderings y co-autora de Making Room for Her. Le apasiona ayudar a las mujeres a aplicar la verdad del Evangelio a las pruebas diarias de la vida. Stacy disfruta servir a lado de su esposo Ben en la iglesia Three Rivers Grace. Puedes conectar con ella en stacyreaoch.com.

    https://www.stacyreaoch.com/

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